Cuando se enfrenta a un simulador de gestión, sea deportivo o no, la primera cuestión es comprobar que esa delgada línea roja que separa el desafío del hastío está correctamente situada. En el caso de Football Manager Touch 2016, el equilibrio es el adecuado. No es un juego fácil, pese a que sus opciones se han simplificado bastante, pero tampoco se asoma como una cumbre inaccesible, con un poco de práctica es posible conseguir resultados bastante satisfactorios.
Dependiendo del equipo que se elija la experiencia es radicalmente distinta, si se opta por un club de los grandes en una liga importante, el juego va a las mil maravillas. Con un poco de cultura futbolística es fácil escoger la táctica adecuada a la plantilla, decidir qué jugadores son prescindibles y cuáles deberían ser los mejores refuerzos, ya que el dinero no suele ser problema. Pero si optamos por un modesto, pongamos un Segunda B, se ven algunas de las carencias del juego, sobre todo a la hora de confeccionar una plantilla competitiva. A pesar de que hay muchísima información a disposición del mánager, encontrar los datos relevantes es algo complicado: hay que entrar en cada uno de los miembros de la plantilla y descubrir qué es capaz de hacer y qué no. Tampoco hay una referencia media de su calidad (al estilo FIFA), algo que complica y mucho descubrir qué fichaje es el más acertado. Así que lo fácil es recurrir a veteranos sin contrato en la primera temporada.
En las operaciones de mercado tampoco el sistema está bien resuelto, tras negociar con el club hay que hacerlo con el representante del jugador, que en la mayoría de los casos se descuelga con condiciones inaceptables y con poca capacidad de maniobra. El sistema de negociación es poco intuitivo, a diferencia de todo el resto del juego.
Metidos en faena, la partida se inicia en pretemporada por lo que habrá que intentar buscar refuerzos, realizar alguna venta, disputar amistosos para ajustar el equipo y conseguir poner en forma al once titular.
Todo lo relacionado con los partidos está muy bien conseguido: hacer una táctica a medida es muy fácil con el iPad ya que simplemente moviendo un jugador sobre la pantalla táctil se modifica su posición en el campo, lo mismo pasa para los cambios. Donde se ha notado un salto descomunal es en el control del partido ya que en una misma pantalla se pueden dar infinidad de órdenes que afectan a la forma de jugar: posición de la defensa, intensidad de juego, tipo de pases, presión, zonas por las que atacar, movimientos, agresividad… En fin, un auténtico lujo cuando hay que intentar dar la vuelta al partido.
Además el usuario tiene a su disposición un montón de datos estadísticos en tiempo real con los que analizar el rendimiento de sus jugadores: cansancio, valoración, forma física, aptitud… incluso el segundo entrenador avisa si un determinado futbolista está compitiendo por debajo de lo que se espera.
La representación de los partidos es en 3D e intercala menús desplegables con multitud de información, sirve para hacerse una idea general de cómo va el encuentro y ver los goles. Aunque a veces se producen demoras innecesarias.
FM2016 Touch es un gran simulador de gestión deportiva, probablemente la mejor versión hecha para un dispositivo móvil, aunque aún le falta pulir un poco los tiempos de demora y la respuesta táctil en algunas ocasiones. Pero aún así ofrece una experiencia tremendamente realista y pone al usuario al frente de cualquier equipo de fútbol de las principales ligas del mundo.

