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MOTOGP | GP DE ARGENTINA

Repaso monumental de Márquez

El campeón de MotoGP tenía ganas de lograr una contundente victoria en Termas de Río Hondo y la fraguó desde la misma salida.

Termas de Rio Hondo

Márc Márquez tenía ganas de conseguir una victoria en un trazado, el de Termas de Río Hondo, que para él talismán, uno de los muchos que se le dan bien, pero que por uno u otro motivo en años anteriores se le había escapado. Esta vez no fue así. Saltó a la pista dispuesto a demostrar el mismo dominio en la carrera que había exhibido durante los entrenamientos y pasó el rodillo desde el principio, convirtiendo la segunda carrera de la temporada en un repaso monumental a sus rivales.

Fue apagarse el semáforo y un misil con los colores de Repsol Honda se encaminó directo hacia la primera victoria de la temporada, que además le da el liderato en la clasificación provisional del Mundial merced a la tercera plaza de Dovizioso, quien sucumbió al ataque efectivo y certero en la última vuelta de un Valentino Rossi que lució pletórico en Termas de Río Hondo. Es alucinante que a sus 40 años y nueve títulos el italiano siga mostrando el mismo arrojo y talento que cuando arrancó su andadura mundialista, allá por 1996.

Pero en el trazado argentino este fin de semana sólo hubo un nombre propio y fue el del vigente campeón del mundo, que con un ritmo de 1:39 altos y 1:40 bajos fue acumulando ventaja respecto a sus rivales vuelta tras vuelta. En la primera ya tenía un segundo y luego, a razón de entre medio y un segundo por vuelta, antes del ecuador de la carrera, programada a 25 vueltas, ya contaba con 8.3 de ventaja sobre su inmediato perseguidor, precisamente Rossi, que encabezó un grupo en ocasiones de hasta ocho pilotos.

El salsa de la carrera estuvo en el grupo perseguidor, en el que además de Rossi y Dovizioso, que fueron quienes marcaron el ritmo en todo momento, también estaban Miller, Morbidelli, Crutchlow, Petrucci, Viñales, Nakagami y Quartararo. El primero que cayó de él fue el británico, pero no por caída. Cal tuvo que hacer frente a un ride through, un paso por boxes, por adelantarse a la salida y a su regreso a pista sus opciones de conseguir algún resultado interesante –el año pasado ganó la carrera-, se desvanecieron y la decimotercera plaza fue su única recompensa. Vista la repetición, la sanción era absurda, porque la Honda 35 no parecía que se hubiera movido antes de que se apagara el semáforo rojo. Resultó lógico que se fuera a hablar con el panel de comisarios y Dirección de Carrera nada más acabar. Iba como una moto, incluso una vez bajado de ella.

Volviendo a la carrera, con paso firme y a un ritmo diabólico, Márquez dejó claro que la victoria en Argentina era inapelable. Llegó a a tener una ventaja máxima de más de doce segundos y al final atravesó la línea de meta con casi diez de ventaja (9.8), que no fueron más porque en la última vuelta se soltó de una mano para saludar y luego hizo de pie la última curva y la entrada en meta.

Detrás de él, en una última vuelta marca de la casa, Rossi sacó a relucir todo su potencial frente a un Dovi que no pudo hacer nada por rebatir sus argumentos. El podio de Argentina estaba ya sentenciado según le adelantó, porque el de Ducati no tuvo tiempo de contraatacar al de Yamaha.

Antes de eso sucedieron otras muchas cosas, como que Lorenzo, en su segunda carrera como piloto de Repsol Honda, falló clamorosamente en la salida y la primera vuelta la finalizó en última posición, cuando salía duodécimo. Ese fallo le obligó a una constante remontada que lentamente y merced a algunos abandonos en forma de caída, como los de Morbidelli y Viñales, le permitieron firmar como mal menor acabar en la duodécima posición.

Morbidelli y Viñales rodaban en la vuelta final en un quinteto de pilotos que se había quedado rezagado del dúo formado por Dovizioso y Rossi, y en su afán de mejorar una plaza acabaron ambos por el suelo. El italiano tiró sin querer al español. El suyo no fue el único abandono del día de los nuestros, porque antes lo había hecho Mir por problemas técnicos en su Suzuki. Otro que tampoco pudo acabar fue Rabat, por caída.

Mención especial merece Rins, que arrancaba decimosexto y a partir de ahí firmó una espectacular remontada. En el giro inicial era duodécimo y con paso firme y un buen ritmo fue ganando posiciones para llegar a pelearse con Miller por una cuarta plaza, que acabó siendo para el australiano. Le quedó la sensación de que, de no haber sido por el tapón que le hizo Petrucci, podría haber incluso peleado por el podio con los dos italianos. En todo caso, dejó buen sabor de boca su carrerón.

En cuanto a Aleix, fue casi todo el tiempo en el grupo que marchó tras el encabezado por Rossi y Dovizioso, pero se fue segregando durante la carrera para dejar al de Aprilia peleándose en la última vuelta con su hermano Pol. Le venció, si bien antes el pequeño se tuvo que reponer de un pequeño bajón, recuperar el terreno perdido y volver a colocarse tras el rebufo de la Aprilia. El de KTM llegó a superarle en la vigésimo tercera vuelta, pero bajo la bandera de cuadros la novena plaza fue para el mayor.