Fórmula 1 | GP de Bahrain

El 'día de furia' sólo rozó a la Fórmula 1

La escudería Force India, que pasó miedo, no participó ayer en los segundos entrenamientos libres. Las manifestaciones se sucedieron en el exterior de un circuito que no vive ajeno a la realidad del país.

<b>PROTESTAS. </b>Mujeres por un lado y hombres por otro manifestándose no muy lejos del circuito de Sakhir, del que Force India se fue rápido.
Manuel Franco
Actualizado a

Un arco perfecto, pero débil, sin apenas fuerza. El muchacho, de unos 14 años, estaba preparado para lanzar la piedra y echar a correr... Frente al chico, cincuenta policías antidisturbios que cruzan la pequeña rotonda y asisten a la carrera sin freno del que huye. Sucede bajo la carretera que lleva de la capital, Manama, al circuito de Sakhir, la Halifa Road, en las cercanías del pueblo de Budaiya.

Poco antes, unos cuarenta coches permanecen parados y la Policía rodea la zona. Han intentado cortar la carretera que ahora aparece quemada con los restos de neumáticos ardiendo. Junto a los pueblos han colocado alambradas de metal para impedir que puedan volver a intentarlo. A las tres tuvo lugar la manifestación más importante, con 5.000 personas que exigían reformas y gritaban en contra del gran premio.

Al mismo tiempo, en el circuito los coches rodaban en la segunda sesión de libres con una ausencia. Force India decidía no participar. La verdadera razón, el malestar que existe en la escudería después de que hace unos días unos miembros de su equipo se encontraran en medio de la refriega. Pasaron miedo.

La FIA informaba entonces que desde el equipo indio se emitiría un comunicado y Ecclestone salía de la caseta de Force India y no tenía pinta de haber ido a tomar el té. La nota de prensa de la escudería era escueta: "Por razones logísticas el equipo ha reajustado su programa para el resto del fin de semana, lo que hará que nos perdamos la segunda tanda de libres para asegurarnos ser más competitivos en los terceros, la calificación y la carrera". Quedaron a las cinco para intentar llegar de día a su hotel.

No fueron los únicos con problemas. Mecánicos de Sauber se encontraron camino del Novotel Al Dana con unos cuantos neumáticos ardiendo, pero los esquivaron y siguieron camino. Poco más. En el paddock se hablaba de los disturbios que unos ven y otros no tanto.

Hay diversidad entre los que creen que Bahrain es un estado policial y los que piensan que aún es el reino de la abundancia. Aún existen lugares idílicos, pero la represión es un hecho que no se puede esconder.

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No al menos cuando el taxista recibe una llamada de Halita, su mujer de 36 años, llorando y pidiéndole que por favor no vuelva a casa, acaban de lanzar gases lacrimógenos en su calle. Los opositores han llamado al día de la ira y las manifestaciones se suceden en distintos puntos. En los últimos días, según diversas asociaciones juveniles, han detenido a más de 80 jóvenes en las poblaciones que rodean Manama. Uno de ellos es el hijo de Alí, al que ahora sólo puede ver una vez al mes. Hussein, que así se llama, de 16 años, no podrá ir al gran premio y ver la otra cara de su país.

En Sakhir cada vez hay más público, dicen que regalan entradas, y los coches de lujo se mezclan en el párking con autobuses de periodistas. Algunos fuimos cacheados a la entrada y el coche pasó el detector de artefactos explosivos, tras una hora de atasco y varios controles. Intentan proteger a los que visitan su país mientras otros reciben un gas que les asfixia.

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