El secreto de Ferrari es un ex ingeniero de Michelin
Este año han fichado a Gerald Brussoz, antiguo responsable de desarrollo de la firma francesa, que les ha descubierto el diseño de la suspensión trasera que hizo ganadores en 2005 a Renault y McLaren

La fuga de cerebros es habitual en la Fórmula 1. Por un elevado puñado de dólares los ingenieros estrella pasan de un sitio a otro y se llevan los conocimientos y las claves de su éxito. Todo esto influye en la pista y en el espectáculo que vemos cada domingo. Uno de los secretos de la resurrección de Ferrari después del penoso 2005 es el fichaje de Gerald Brussoz, el ingeniero francés responsable el año pasado del departamento de desarrollo de Michelin.
Él se encargó en el invierno de 2004 de preparar la ofensiva que tumbó a Michael Schumacher. Se reunió con los técnicos de Renault y McLaren para encontrar la forma de reducir al máximo el desgaste de los neumáticos. Trabajaron en la arquitectura de los compuestos y, sobre todo, en desarrollar una suspensión trasera que trataba con dulzura las gomas. Ésa fue la clave del triunfo francés.
Jean Todt vio la jugada y contrató a Brussoz, que ha trabajado en colaboración con Bridgestone para implantar la misma construcción y geometría posterior en el 248 F1. Toda una fuga de ideas. Esto convierte al coche rojo en demoledor con ruedas usadas y, aunque les costó un poco la adaptación en el inicio de la temporada, ahora mismo presumen de tener el conjunto coche-neumático más rápido de la F-1. También les ha beneficiado la nueva reglamentación, con cambios de ruedas. Otra de las maniobras estratégicas de la escudería italiana, que logró in extremis el voto de Red Bull a cambio de suministrarles motores.
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En el conjunto de la temporada Michelin ha estado por delante, pero lo cierto es que ha perdido la enorme ventaja del pasado año. Y lo preocupante de la carrera de Francia es el extraordinario equilibrio entre calificación y carrera de los compuestos japoneses en condiciones de mucho calor, precisamente las que habrá en las próximas carreras. El umbral de trabajo ideal de los Bridgestone se encuentra entre 31 y 35 grados centígrados de temperatura ambiente. Con 29 grados sufrieron más en Canadá, pero Schumi terminó la carrera como un tiro. Allí erraron con la estrategia y eso le impidió calificar más adelante.
Flavio Briatore le ha pedido a Michelin un esfuerzo para la última parte de la temporada. Sabe que en la firma gala, a cinco meses de dejar la F-1, están apareciendo algunos síntomas de desorganización. El químico François Xavier Gibert ya no acude a las carreras y al responsable del desarrollo de los neumáticos, Emmanuel Igier, se le está acumulando el trabajo. Si se duermen en los laureles a Alonso y a Renault se les puede esfumar el título. De ahí las palabras de Briatore: Es hora de que Michelin se despierte. Hemos ganado mucho juntos, pero nos gustaría hacerlo en tres o cuatro carreras más para poder asegurarnos el título mundial.