Animación

La gran mentira del Metaverso

  • Roberto Romero

El Metaverso no existe, pero ya vale 500.000 millones de euros y se calcula que llegará a dos billones en los próximos 10 años.

El metaverso no existe, pero ya vale 500.000 millones de euros y se calcula que llegará a dos billones en los próximos 10 años. Se especula además con cientos de nuevas profesiones que aún ni imaginamos, y se cuentan por miles los proyectos que actualmente apuestan por su creación.

Edge computing, 5G, Realidad Virtual y extendida, motores de render en tiempo real, redes blockchain, Criptomonedas, NFTs, y un smart phone en cada bolsillo. Ya tenemos todo lo que un ecosistema como el metaverso necesita y no hay un solo medio que no le haya dedicado unas líneas.

Sin embargo, ¿Cuánto de ficción hay en todo esto? ¿Cuánto es verdad y cuántas mentiras hay en lo que nos han contado?. Me llamo Jonatan Cortés soy fundador de los estudios de animación Animal Studios y el portal sobre animación y arte digital notodoanimacion.es, y en este artículo tengo el grandísimo honor de traeros a Roberto Romero, compañero, experto en realidad virtual, conferenciante y una de las principales voces del metaverso de nuestro país.

Si te apasiona el fascinante mundo del metaverso y la realidad virtual, puedes seguir sus actualizaciones en su cuenta de Twitter: @robertogeek y Linkedin

La gran mentira del Metaverso

El Metaverso es el próximo gran desarrollo en las comunicaciones globales. Sin duda, todo lo que ha sucedido desde el anuncio de Mark Zuckerberg es fascinante, pero la novedad de esta nueva red, está generando mucha confusión. Hay muchísimas ideas ahí fuera y muchísimas personas dirigiendo la conversación de un extremo a otro. La mayoría de estas ideas están lejos de la práctica y la realidad de lo que puede ser tangible.

Los creadores, muchas veces pienso que, ingenuos, se agarran a un concepto sobre el cual basar su trabajo y su apuesta de futuro. Las empresas detrás de “La Conquista del Metaverso”, se atrincheran conformando unas agendas específicas y tratan de dirigir favorablemente la conversación con una oferta temprana por el dominio del mercado. Todo esto se amplifica en las redes sociales, se saca de contexto y genera un ruido del que todos somos testigos a día de hoy en las diferentes redes y medios.

Nada de esto importará al final. Llegará un día en que volvamos la vista atrás, como hoy día miramos al pasado de la World Wide Web. No sabemos exactamente qué forma tendrá el Metaverso, tampoco importa, aunque voy a intentar arrojar un poco de luz con mi visión.

Fuente: Wall Street Journal

Lo que importa es que algún día, una red global de contenido espacialmente organizado y en su mayoría 3D, estará disponible para todos sin restricciones, al igual que hoy día tenemos un espacio predominantemente 2D a través de los navegadores y las pantallas “clásicas”, un medio nuevo y profundamente transformador, habilitado por importantes innovaciones tecnológicas que están llegando a los mercados de consumo.

Entre tanto la visión debe estar en construir un Metaverso destinado al bien común, a los usuarios, y hacerlo a través de estándares abiertos que posibiliten un espacio libre, donde todos podamos encontrar nuestro lugar.

¿Qué es internet?

Internet es la capa básica de nuestras redes de telecomunicaciones, una amalgama de hierros, cables, torres de radio y computación, que nos sirven de tuberías para poder mover datos. En esencia internet es una infraestructura que habilita el mundo digital que conocemos hoy en día. La red de redes, World Wide Web (www) o como la conocíamos por los medios de comunicación en los 90, el “Ciberespacio”, es una red basada en protocolos y lenguajes estándar que nuestros navegadores pueden interpretar. Es uno de los servicios que corren por esas tuberías, pero no es el único.

Una cantidad de servicios y productos corren por las autopistas de internet, aplicaciones, el internet de las cosas, la voz IP, los servicios de seguridad, las intranet empresariales, los centros de computación, las smart cities… Netflix, Instagram, Alexa… Nos referimos a todo como internet, pero en realidad internet es el soporte de todo. Me detengo en esta descripción por la importancia de las palabras para definir los conceptos, porque, ¿Cómo si no, os voy a contar que el Metaverso no es lo que nos han contado?

La revolución de los móviles

Si regresamos a 2007, nos encontramos a Steve Jobs presentando el último avance tecnológico masivo que cambió el rumbo de la humanidad. No era más que la capacidad de poder llevar internet en el bolsillo. Internet hasta ese momento sólo estaba en nuestra universidad, en el trabajo, en nuestra casa, pero cuando salíamos de nuestro ordenador se acababa internet.

A partir de la popularización de los smartphones, abanderada por la llegada del primer iPhone, el planeta entero estaba conectado en cualquier parte, las redes de telecomunicaciones habían evolucionado y ahora internet nos rodeaba, estaba en todas partes y para poder visualizarlo teníamos que hacer un gesto que probablemente acabes de hacer, sacar tu teléfono móvil y ver la notificación de esa persona que te ha recomendado leer este artículo.

Hasta entonces no era tan obvio acceder a internet en cualquier momento y desde cualquier parte. En la prehistoria digital, los que crecimos con los módems de 28.800bps o 56K necesitábamos tener la línea telefónica de casa libre para poder realizar la conexión. En 2005 las primeras tarifas de datos 3G te permitían descargar hasta 1gb al mes, ahora lo normal es encontrar tarifas de 15, 30 o 100gb, incluso ilimitadas.

Por lo tanto, ahora más que nunca, gracias a la cobertura 4G y 5G, internet literalmente está en todos lados, realmente nos rodea y esto es sólo el principio.

Nuevas tecnologías y viejos amigos

Si algo ha marcado 2021 y 2022, es el auge de las redes basadas en tecnología blockchain. Por hacerlo muy muy simple, una red blockchain es una red de ordenadores, no necesariamente descentralizados, que calcula una operación matemática muy compleja (bloque) que da como resultado un código conocido como “hash”. Este resultado se reparte y se valida por la red de ordenadores y se añade al registro. Si hay alguna modificación sobre el hash generado, se solicita un nuevo cálculo que se añade al anterior formando una cadena y por lo tanto tenemos una cadena de bloques.

Esta explicación de alto nivel, trata de explicar una de las tendencias más importantes de los últimos años y es que, desde 2009, hemos presenciado la escalada vertiginosa de las redes blockchain y los tokens, que son estos bloques registrados en aquella red, no necesariamente descentralizada.

La tecnología blockchain nos va a traer muchísimos nuevos servicios y productos increíbles que aún están por inventar. Es una tecnología que añade una capa de seguridad y una escalabilidad que resulta de suma importancia para las redes del futuro.

Hoy día vemos infinidad de tokens, algunos con un producto o servicio detrás muy interesante como los contratos inteligentes, la distribución de contenido multimedia, la gobernanza de instituciones, la compra venta de activos digitales no fungibles… Pero las posibilidades van mucho más allá.

NFTs y escasez digital en los videojuegos

Los videojuegos

Desde Neverwinter Nights (AOL, 1991), los videojuegos de rol multijugador masivos (MMORPG por sus siglas en inglés), atraen legiones de usuarios. Hoy día lo normal es ver partidas de League of Legends, de World Of Warcraft, Fortnite… Miles de juegos multijugador nos permiten pasar una fracción de nuestro tiempo interpretando a un personaje y colaborando o compitiendo contra otros usuarios en todo el mundo.

Esto ha creado un mercado de una escala sin precedentes, los e-sports, y han consolidado una industria de creadores de mundos virtuales que ha superado a la industria del cine. Gracias a esta industria estamos en posición de crear contenidos, ya no solo para ocio y entretenimiento, ya que con este conocimiento estamos creando entornos digitales interactivos para educar, para formar trabajos complejos, prevenir riesgos laborales o colaborar junto a otras personas en diferentes ámbitos. En Fortnite no solo se juegan partidas de Battle Royale, ahora también disfrutamos de conciertos de artistas como Ariadna Grande junto con otros 49 compañeros por sala.

En el mundo de los videojuegos también hemos aprendido sobre modelos de negocio. Pasamos de vender 5 millones de copias de un videojuego por 50 euros, a regalar el videojuego para ofrecer a una audiencia de 50 millones un Marketplace donde comprar skins, pases de temporada y demás elementos recurrentes que hiciesen multiplicar el beneficio. No era mala idea a nivel de negocio ¿verdad?

En este artículo te hacemos un resumen para dummies de los mejores Motores de Videojuegos

La WEB3, el puente hacia el Metaverso

Pero la tendencia del mundo tecnológico y de consumo es abrazar fuerte las innovaciones si con ello traen un beneficio a los mercados. Esta es la explicación de porqué la WEB3 se ha metido en la conversación sobre este supuesto Metaverso de 2022.

Tenemos la capacidad de crear contenido 3D interactivo (videojuegos, al fin y al cabo) y tenemos la capacidad de hacerlos multiplayer. Si añadimos a nuestra coctelera la fulgurante ascensión de las redes blockchain, representadas mayormente por criptomonedas y criptoactivos como los NFTs, resulta que tenemos una nueva idea de cómo rascar los bolsillos de las personas, inspirado por viejos amigos como el skeumorfismo digital.

Si en el mundo real la escasez de algo produce riqueza, podemos tomar ese modelo para empoderar a los usuarios y hacerles “dueños” de sus activos digitales. Notese la ironia.

Si te interesa el mundo de los NFTs y el Arte Digital, en notodoanimacion.es encontrarás una guía sobre: Ganar dinero con NFTs

Los NFT nacen como un producto derivado de la red Ethereum, donde calculo un token que es indivisible y lo convierto en un contrato digital que contiene metadatos. En estos metadatos puedo adjuntar una imagen, un video, o la promesa de que algo que representa el contrato es mío, como el primer tuit de la historia, una ilustración generada de forma aleatoria por una inteligencia artificial o mis zapatillas Nike del mundo real.

Originalmente la idea se fundó para proteger la propiedad intelectual de los artistas, ya que este contrato tiene una propiedad por la que su dueño original recibe un porcentaje del traspaso del token. La idea no es mala, pero como todas las ideas pueden tener usos poco éticos.

El máximo exponente de la web3 ahora mismo son las aplicaciones web que conectan contenidos con redes blockchain y que prometen al usuario poseer el contenido y los beneficios que éste les otorgue, ya sea a cambio de la escasez o de la especulación.

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El supuesto futuro de los videojuegos

Términos como el “Play to Earn” son ahora muy comentados, pero ¿qué hay detrás de esto? Tenemos juegos como por ejemplo Axe Infinity, donde debes confeccionar tu equipo de mascotas para combatir contra otros usuarios. El precio básico de un equipo competitivo asciende a unos 3.000€, lo que parece poco asequible para la mayoría de las personas, al menos de mi entorno. ¿Cómo resuelven este pequeño inconveniente? Con becas Axie Infinity, donde a través de plataformas de intercambio de monedas, pueden prestarte una colección de Axies para poder jugar, a cambio de entregar un generoso porcentaje a su propietario.

El fin de los jugadores asiduos a través de estas becas es conseguir los ingresos necesarios para conseguir sus Axies y poder competir y seguir engrosando la especulación del valor de su token principal AXS. Si el gameplay del juego es mejor o peor, os lo dejo a vuestra discreción a través de los videos de gameplay que puedes encontrar en cualquier plataforma de vídeo.

Otras aplicaciones como Decentraland son mundos virtuales donde puedes poseer zonas del juego para cargar tus NFTs compatibles (no todos, solo los compatibles) para crear tu parcela en ese mundo virtual. Algunos como The Sandbox van más allá y los NFTs tan sólo pueden ser con su propio formato de gráficos de tipo Voxel y previamente aprobados por los gestores de The Sandbox.

Identidad, economía e inventario como pilares

Lo que sí nos traen estos avances son herramientas increíbles para comenzar a construir una versión real de un futuro donde los usuarios tengamos una identidad utilizando la tecnología blockchain, una identidad inalterable y segura, equiparable a nuestro certificado digital emitido por la FNMT, que utilizamos para presentar, por ejemplo, la declaración de la renta.

Una identidad que nos permita acceder a una red de productos y servicios en esta nueva red de mundos virtuales. Una identidad que debe llevar asociada métodos de pago y un inventario que proteja nuestras posesiones digitales para poder disfrutar de ellas en la plataforma compatible a la que podremos acceder.

La idea detrás de poner en el centro estos pilares es sencilla, el usuario debe estar en el centro de cualquier experiencia que diseñemos, los mundos virtuales serán probablemente muy diferentes pero tendrán en común que los habitaremos los usuarios de la red, al igual que hoy hacemos en la World Wide Web.

No nos equivoquemos, lo que te cuentan es que vas a poder llevar la espada del Zelda en el Fortnite. Si no te has saltado una parte del artículo, hemos hablado sobre los modelos de negocio en los videojuegos. Si esta industria está ganando dinero con un modelo de negocio que se va conformando con el paso del tiempo, ¿Creéis que van a proponer que podáis lucir cualquier pertenencia de vuestro inventario en su mundo virtual? Aunque técnicamente fuese posible, es bastante improbable. Entonces, ¿Qué es esto del Metaverso?.

La visión del Metaverso

Estamos viendo tan sólo la punta del iceberg y es normal que exista la confusión, ya que aún queda pendiente desarrollar una cantidad de tecnologías habilitadoras que permitan configurar una nueva red de la dimensión de este Metaverso. Este término viene de un libro de ciencia ficción y se ha usado para referirse a este concepto por su similitud. El libro es Snow Crash, pero tenéis una referencia más cercana en el libro o la película Ready Player One. Pero esa es una visión bastante sesgada de lo que viene.

Uno de los grandes pilares de esta futura red es, obviamente, internet y sobre esta infraestructura la computación en la nube o “Edge Computing” es una parte fundamental de la visión.

La computación en el borde o Edge Computing es la capacidad de realizar el cómputo de los datos de un servicio en un servidor cercano que te ofrezca, con una latencia muy reducida, el resultado

Hoy en día varios servicios ya disponibles ofrecen algo similar, Stadia, GeforceNow, Playstation Now, ofrecen servicios de videojuegos sin necesidad de tener una consola de la potencia requerida, simplemente te conectas a sus servidores que ejecutan el juego y pagas una tarifa por el tiempo de juego o los títulos a los que juegas.

Otro de los grandes pilares del que aún no he hablado es la XR, realidad extendida por sus siglas en inglés. Es el conjunto de realidad virtual, aumentada y mixta que a través de un hardware concreto nos permite reproducir contenidos inmersivos. La realidad virtual es un contenido 100% inmersivo que nos oculta el mundo real y la realidad mixta nos pinta contenido virtual sobre nuestro entorno real, siendo por tanto el contenido virtual inferior al 100%.

Parémonos a entender cómo funciona Google Maps. Los usuarios que utilizan el servicio mandan en tiempo real sus datos del tráfico a unos servidores centrales. A través de esos datos, varios algoritmos son capaces de calcular y distribuir entre toda la red el tráfico para calcular el tiempo que tardarás en llegar a tu destino, si una calle está cortada, si hay un accidente o si una calle ha cambiado de sentido. No es que Google tenga “umpa lumpas” en cada esquina, es la capacidad de la red lo que habilita la producción de esos datos.

Volvamos a los dispositivos de XR. Aún no han llegado al mercado de consumo, pero su inminente llegada es emocionante. Estos dispositivos tienen sensores que permiten escanear nuestro entorno en 3D y enviar esa nube de puntos a unos servidores centrales, al igual que Google Maps y calcular entre todos los datos un gemelo digital del mundo, dinámico que cambia con cada input de datos de un usuario y en tiempo real.

Este gemelo digital dinámico podrá ser usado por los creadores de contenidos y en el futuro por los propios usuarios como el lienzo para hacer tangible internet, ese internet que nos rodea y que está en todas partes, y que como contábamos al principio del artículo, dibujábamos haciendo el gesto de sacar nuestro dispositivo del bolsillo. Con estas nuevas pantallas en forma de gafas de realidad mixta, podremos ver internet con nuestros propios ojos, compartir ese contenido con el resto de las personas que queramos, ya estén físicamente a nuestro alrededor o no.

El contenido se procesará en redes de proximidad en centros de edge computing, lo que cambiará probablemente el modelo de negocio de las telecos. Dejarán de vender datos para vender capacidad de cómputo, para la oficina, para el uso personal o para el entretenimiento, evitando que llevemos encima grandes procesadores y dispositivos, aliviando nuestras necesidades de cambiar de hardware cada poco tiempo.

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Esta nueva forma de consumir contenidos cambiará los hábitos adquiridos y nos traerá una nueva forma de comunicarnos, de consumir contenidos y de visualizar internet. Una en la que no serán necesarias las pantallas físicas, donde fusionamos el mundo virtual y el real a través de hologramas.

Llegados a este punto quizá pienses que estoy loco, pero todo esto es tangible a un primer nivel desde hace años. Herramientas como ARkit y ARcore están disponibles en todos los móviles Android y iOS modernos, posibilitando las capacidades de realidad mixta en los dispositivos que ya usamos y evolucionando a la velocidad de la luz.

Los contenidos 100% virtuales estarán presentes en este futuro, pero no se usarán con tanta asiduidad, como los contenidos en realidad mixta, y estos dispositivos que están por venir, las gafas de realidad mixta, sustituirán a los smartphones en el medio plazo.

Sin duda el futuro que nos aguarda es fascinante. No debemos dejar que el oportunismo nos prive de la gran oportunidad de aprovechar la tecnología para mejorar el mundo, reducir la brecha digital y democratizar la red. Al final, al metaverso lo seguiremos llamando, como a todo, Internet.

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