Next Gen

Xbox Series X, análisis. Este es el camino

Tras más de un mes con la consola más potente que jamás ha creado Microsoft, lo tenemos claro: empieza la generación de la mano del jugador, y no de espaldas a él.

Xbox Series X llega con la lección aprendida y con una evolución del ciclo de vida de One que marcaba ya el camino a seguir. Tras más de un mes con la consola más potente de Microsoft, algo nos queda muy claro: la compañía, con Phil Spencer a la cabeza, quiere ir de la mano del usuario y no darle la espalda, precisamente lo que muchos sintieron en el convulso 2013 en el que Xbox One se presentó de una manera, luego se desdijo y al final acabó saliendo a la venta. Microsoft vuelve a sus raíces. Las de la potencia como bandera, tal y cómo hizo con Xbox. La de las funcionalidades hechas y pensadas para el usuario, como se desarrolló durante la época de Xbox 360. Solo falta Halo.

Durante las semanas previas ya hemos hablado largo y tendido de muchas de las funcionalidades de Series X, desde el Quick Resume a los menores tiempos de carga, pasando por el Auto HDR en juegos que no tienen esta funcionalidad o el propio mando. Por eso, como ya lo hemos cubierto con anterioridad, en este artículo vamos a centrarnos en lo que hemos podido hacer después del impresiones de mediados de octubre. Los juegos ya optimizados. Los juegos que han mejorado durante estas semanas, los títulos retrocompatibles que hemos podido probar y en definitiva, el rendimiento y prestaciones de la consola en un uso normal y corriente: el que tendrá el usuario el próximo 10 de noviembre. Todos los vídeos han sido capturados con una Avermedia GC573.

Un paso al frente en potencia, pero sobre todo en funcionalidades

Cuando salió Xbox One en 2013, para muchos era una consola desfasada. No solo salía por detrás en potencia respecto a Playstation 4, sino que también presentaba un problema por la GPU de gama media-baja o la CPU de rendimiento inferior a lo deseado para la época. Claro que salieron juegos potentes a nivel visual, empezando por Ryse o Forza 5, pero es cierto que ya se veía que el avance generacional se iría construyendo a lo largo de los años (los 720p o 900p fueron más que habituales). Xbox Series X no va a competir con las tarjetas gráficas más potentes actualmente -la carrera tecnológica del PC se disparó hace mucho tiempo y equipararlo con consolas ha dejado de tener sentido- pero el punto de partida de Series es mucho más ambicioso que el de Xbox One. Y eso se deja ver una vez la tienes en casa.

Una de las sorpresas agradables que nos llevamos durante las primeras semanas con la consola era ver como la resolución dinámica de juegos como DOOM Eternal o Red Dead Redemption 2 era mucho más sólida manteniendo el framerate estable. Como juegos con una tasa de frames variable como Sekiro pasaban a los 60 firmes. Como en Control, con problemas de optimización en One X, se mantenía rocoso en nuestras partidas. Como Monster Hunter World no necesitaba de selector de modo gráfico, porque ya funcionaba al máximo de prestaciones en movimiento y en resolución. Esto no ha hecho más que confirmarse con los juegos que hemos tocado a posteriori.

Gameplay de Halo 5, Forza 7, DOOM Eternal y Red Dead Redemption 2 en Xbox Series X:

Forza Motorsport 7 ya apostó por los 4K en One X y un rendimiento ejemplar, pero ahora luce mejor, y gana en funcionalidades. Cargar una partida es apenas unos segundos en lugar del minuto largo en la anterior consola. Salir de una carrera, entrar en otra, navegar por los menús... Todo es rápido, casi inmediato. Halo 5: Guardians no está optimizado para Xbox Series X, pero también se luce en esta versión: en rendimiento, en inmediatez. La potencia no significa poder aspirar a más juegos de 60fps, a una resolución más limpia y elevada. Significa también una gestión del tiempo del jugador mucho más agradable. Entrar en un juego, y jugar al poco tiempo. Se acabó repasar Twitter durante los tiempos de carga. Y todo gracias al SSD y a la Xbox Velocity Architecture.

Todo esto significa, también, poder cambiar de juego rápidamente con el Quick Resume, que todavía se está instaurando en algunos juegos pero que en muchos que hemos ya probado, es una maravilla. No para hacer un test de fuerza como realizamos nosotros intentando tener siete juegos abiertos a la vez, sino para darle un uso natural: Juegas a Mafia Definitive Edition, lo dejas para ir a echar una partida multijugador con un amigo a Sea of Thieves, otra en Forza 7 otro día, y al tercero, cuando vuelves a Mafia, es inmediato. Pensar en el jugador es, en definitiva, esto. Y eso cuando todavía tenemos que ver como rinden el VRR o el VRS, pensados para optimizar la fluidez de imagen. O el Raytracing, que de momento no hemos podido comprobar in situ con juegos como Watch Dogs: Legion (se actualiza próximamente).

La consola tiene unas especificaciones que se resumen en una CPU 8X Cores @ 3.8 GHz (3.6 GHz w/SMT) Custom Zen 2 CPU, una GPU de 12 teraflops 52 CUs @1.825 GHz Custom RDNA 2 GPU, 16 gigas GDDR6 de memoria, 1TB de espacio interno y la posibilidad de expandirlo con una seagate Expansion Card, capacidad para ofrecer 4k y 60 frames por segundo con soporte para los 120fps, un disco óptico 4K UHD Blu-Ray, HDMI 2.1 con modo automático de baja latencia, VRR y AMD FreeSync, High Dynamic Range hasta 8K HDR y opciones de audio Dolby Digital 5.1, DTS 5.1, Dolby TrueHD con Atmos y hasta 7.1 L-PCM. Las conexiones con las que cuenta son 3 puertos usb 3.1, una salida hdmi 2.1, 802.11ac dual band wireless que mejora las prestaciones de WiFi de One X, y entrada ethernet de hasta 1Gbps.

Algo que se agradece es la forma de configurar la plataforma. Mediante la app de móvil podremos ajustarlo todo de manera sencilla, y una vez conectemos la consola al televisor o monitor sabremos si es compatible: 4K UHD como máximo, 120hz de tasa de refresco y el resto de características. Como nota importante, el soporte nativo a la resolución 1440p tan habitual en monitores. Además, tendremos filtros para saber qué juegos están optimizados para Series X y S, qué juegos son de One y cuáles de 360 y Xbox.

La importancia del legado: una consola que empieza con cientos de juegos

La retrocompatibilidad es uno de los argumentos de peso de la marca Xbox desde hace tiempo. Pero eso no quita ningún mérito al hecho que Series X mantiene la línea a seguir. Todos -menos los de Kinect- los juegos de Xbox One funcionan aquí. Algunos, como hemos dicho, rinden mejor por el simple hecho de estar en una consola más potente. Los retrocompatibles de Xbox 360 y de Xbox se mantienen, y no son pocos. Y hay muchas joyas entre ellas. Y ya funcionan todas.

Tu catálogo con Microsoft te acompaña, y aunque es evidente que una consola se compra para probar nuevas experiencias, hay que tener en cuenta que la nueva generación, planteada como está ahora, también llega para jugar mejor a lo que tienes y a lo que está por venir. Como pasa con la nueva generación de tarjetas gráficas en PC. Y, sinceramente, Lost Oddyssey nunca ha lucido mejor en ningún lugar que en Xbox Series X. Mantiene la resolución reescalada original (720p) pero deslumbra con el Auto HDR, otro añadido que siempre suma, y no resta (si no te gusta, lo desactivas) a la experiencia original.

Quien dice Lost Oddyssey, dice Conker: Live and Reloaded y su mundo repleto de color. Muchos de los juegos de corte más retro, entendiendo retro por dos y tres generaciones atrás, respiran frescura con esta técnica, que no siempre funciona a la perfección (Beyond Good and Evil) pero que les da un impulso. Y si eso se suma a las mejoras que ya se recibieron en One X, como ese Ninja Gaiden II a resolución 3360x1755, con esos 60fps sin caídas de framerate -ni en las famosas escaleras-. O Ninja Gaiden Black a 1080p, 60fps y... aquí, Auto HDR.

Sinceramente, no concebimos una Xbox Series X o S que no llegue con un Game Pass debajo del brazo, con su aportación con más de cien juegos de saque, todos los grandes nombres de Microsoft presentes en la selección. Algunos con mejoras automáticas como los que hemos comentado. Y otros, directamente, optimizados.

Optimizado para Xbox Series X: Forza Horizon 4, Gears 5...

Entre las mejores experienicas de Series X durante estas semanas de análisis ha sido ver como títulos que ya brillaban con luz propia en Xbox One X, ahora dan un pequeño impulso más. Es el caso de Gears 5, del que ya hablamos algo en la preview y con el que hemos podido profundizar mucho más. Primero, la inmediatez en las cargas. Un descanso. Pero acto seguido, el espectáculo visual. Los 120fps en el multijugador son un avance que esperamos ver en muchos más juegos, porque la fluidez y mejora en reacción a la hora de jugar a lo competitivo, es realmente un paso al frente inimaginable cuando las supuestas consolas de los 1080p y los 60fps no llegaban ni a una cosa ni a la otra. Pero Gears 5 también mejora en lo que campaña se refiere.

La resolución sigue siendo dinámica, con picos de 4K y una media de más de 1700p, pero son el resto de elementos donde el juego se crece. Las mejoras en iluminación son más que evidentes, así como la oclusión ambiental. En las fases en interiores es donde más lo hemos notado, pero también en modelados y en ciertas estructuras. Todo luce mucho más nítido, más detallado y en definitiva, mejor. Con 60fps que se mantienen rocosos y con mejoras en las texturas. Según Digital Foundry, se equipara a la configuración Ultra de PC. Nosotros, simplemente, decimos que se ve netamente mejor respecto One X en términos generales, y que salta a la vista.

Pero si hay una golosina entre los juegos optimizados, esa es Forza Horizon 4. La joya de la corona de Xbox One, te gusten o no los juegos de conducción, salió a 30fps y a posteriori añadió la selección de modalidades para intentar ofrecer una mejor tasa de frames. Aquí, en Series X, eso de seleccionar modalidad no está. No lo necesita. Los 60fps aportan un grado de fluidez mientras corremos con un alto nivel de detalle en todos los sentidos que vale la pena volver a las carreteras de Inglaterra solo para verlo en movimiento. Para muchos, el mejor juego de One que ahora luce todavía mejor. Como le pasa a Sea of Thieves, título que gana también en tasa de frames -a la espera de conocer otras mejoras- y que ahora fluye mucho más.

4K y 60fps: gameplay Forza Horizon 4, Gears Tactics, Gears 5 y Sea of Thieves optimizados:

A Falta de Halo: ¿con qué estreno mi Series X? Yakuza, Gears Tactics...

Arrancamos Xbox Series X con Game Pass, con la llegada de EA Play al servicio y con los juegos más destacados de Xbox One mejorados, ¿pero con qué estrenamos Series X el 10 de noviembre? De entre los nombres, hay uno que nos gusta destacar: Yakuza: Like a Dragon. La séptima entrega principal de la saga de SEGA es un juego que llega con Smart Delivery a la consola, y que luce especialmente bien en movimiento. Tiene dos modos destacados, el normal con una resolución 2K y 60fps y el gráficos, con 4K y 30fps. El primero de ellos nos brinda un equilibrio más que interesante, que además deslumbra con el HDR en las noches de Yokohama. Es evidente que estamos ante un juego intergeneracional, per también que luce mejor que en las versiones de las plataformas actuales. Traducido al castellano, con tiempos de carga mínimos, es una buena apuesta para el primer día de Series X.

Junto a él se estrena en consolas Gears Tactics, otro de los títulos que hemos podido jugar durante estas semanas de review. Un juego de estrategia por turnos que ya dejó buen sabor de boca en Windows 10 y que en este caso, nos ha sorprendido. Por un lado, por el rendimiento de 60fps y 4K que hace que sea muy vistoso, tanto en la acción durante las partidas como en las no pocas cinemáticas que tiene el juego. Destacar, para esta versión, la optimización del control para adaptarse a las limitaciones de un mando respecto al teclado y ratón.

En este caso, además de controlar el puntero con el stick analógico, navegar por los menús con la cruceta y usar gatillos para zoom y otros menesteres, se han añadido atajos en los botones principales que permiten agilizar y mucho acciones que vamos aprendiendo. Siendo por turnos como es, la adaptación y nuestras opciones de control son más que óptimas.

Xbox Series X, análisis. Este es el camino
Gears Tactics.

No son los únicos juegos que dan el salto aquí con mejoras. Ya se ha visto como va a lucir Watch Dogs: Legion en la consola con Raytracing y otras mejoras técnicas, se espera que próximamente podamos ver cómo rinde Assassin's Creed: Valhalla y de la preview con Dirt 5 sacamos que el juego era muy divertido y propuestas como los 120fps, más que interesantes. Otro nombre para apuntar a la lista aunque solo hemos jugado a la preview: Tetris Effect: Connected. Era un juegazo en PS4, y aquí, aunque no tengamos VR, sigue siendo una delicia.

Es aquí donde encontramos un punto evidentemente negativo en la salida de la consola. La falta de un juego de referencia como debía ser Halo: Infinite es un lunar para el catálogo de lanzamiento. No faltan títulos de nivel ni mejoras de juegos ya conocidos, pero los problemas de desarrollo con la nueva entrega del Jefe Maestro van a dejar huérfana de un exclusivo de relumbrón para los primeros meses. Nadie niega el futuro a medio y largo plazo del catálogo de Series X, y menos con lo anunciado en eventos previos y con la compra de Bethesda, pero el romanticismo de volver a las esencias también con un Halo de salida, deberá esperar.

Algunos apuntes finales: mando, interfaz, multimedia

Aunque ya hablamos en su momento de muchas otras particularidades de la consola, nos gustaría retomar el tema de la interfaz. Ésta mantiene lo que hemos podido ver en los últimos tiempos en One, con las mejoras evidentes a lo largo de los años (al principio era bastante confusa) y con un cambio importante: la velocidad de reacción. Navegar por los menús ya no depende de esos segundos de espera y de esa sensación de que se quedaba colgado, algo que sumado a la personalización de bloques, de selección de juegos, de imágenes de fondo y demás, hacen que sea muy funcional, amén de las mejoras en la interfaz de la tienda, que en su momento tampoco era el mejor ejemplo de usabilidad posible.

Sobre el mando, ya hablamos de él en la preview, pero nos gustaría incidir en dos mejoras capitales. Por un lado, la cruceta. Es la mejor cruceta que recordamos en un mando de consolas Xbox, y eso incluye también las dos versiones del mando Elite 2. Su disposición, con los puntos cardinales más elevados, permiten realizar diagonales y movimientos con una precisión que se agradecen en juegos de lucha, plataformas y otros similares, así como también su uso a la hora de navegar por menús. La otra son los agarres, mucho más cómodos y adaptables a largas sesiones de juego. En general, el mando es más ligero, mantiene lo mejor del de One y mejora en estos aspectos, además del botón share con el que podemos compartir y capturar de manera veloz, sin tener que pasar por el menú como pasaba en One.

¿Tiene problemas el mando? El único y principal contratiempo es la apuesta conservadora, sin grandes novedades como las que hemos podido ver en el DualSense de PS5. Y que, seguramente, ya era el momento de que el mando estándar de una consola llegara con botones posteriores. Teniendo en cuenta que ofrece algunas prestaciones mejores que el mando Elite, añadir palancas o botones traseros -algo que es muy demandado y cada vez más- habría sido la guinda del pastel.

Contenidos ya publicados para complementar este análisis:

Conclusión

Xbox Series X es la demostración de todo lo que ha aprendido Microsoft durante la travesía con One y su complicado inicio. La consola se presenta como la más potente hasta la fecha, pero son sus funcionalidades las que nos trasladan a la nueva generación. El Quick Resume, la ausencia de tiempos de carga, el Auto HDR, la configuración 4K con hasta 120hz y las mejoras, automáticas o vía optimización, del catálogo de juegos retrocompatibles. La realidad, tras semanas con la consola, es que la que era la más potente hasta el momento en el mercado, One X, ha quedado totalmente obsoleta. Series X nos traslada más sensación de nueva generación que lo vivido en 2013, no tenemos dudas. Y esto es solo el principio.

Hay cuentas pendientes encima de la mesa. Que con tantos estudios propios, algunos adquiridos hace ya más de dos años, salga sin un juego insignia es un lunar importante. La ausencia de Halo: Infinite, como estaba previsto y anunciado desde el E3 de 2019, no es menor. Como tampoco lo es la necesidad de tarjetas de memoria extras con un formato propio, con lo que supone de momento a nivel de coste, o la sensación que el mando, aun mejorando lo que parecía inmejorable gracias a la nueva cruceta y empuñaduras, peca de ser algo conservador.

Pero la realidad es que la mirada de Microsoft se dirige al usuario, a su comodidad y a su experiencia. Series X no es solo un paso al frente en potencia y en funciones. Es también una apuesta por un nuevo modelo de entretenimiento. No se entiende sin el Game Pass, sin xCloud, sin la extensa retrocompatibilidad que te ofrece miles de juegos de salida de tres generaciones anteriores. Series X recoge lo mejor del legado de la marca Xbox y propone un camino apasionante al que no para de sumar nuevos compañeros, como Bethesda. Porque aunque tenga más que nadie, la nueva generación no se va a medir en teraflops. El camino elegido por Microsoft está marcado. Este es el camino.

Gears 5

Gears of War 5 es la quinta entrega de la saga de acción y disparos de The Coalition y Xbox Game Studios para PC y Xbox One. La dependencia que tienen los seres humanos en la tecnología se ha convertido en su perdición y los enemigos se unen para destruir todos los supervivientes. Como Kait, viaja al pasado para revelar los orígenes de los Locust y lucha con tu equipo para proteger lo que haya quedado.

Gears 5