Willow
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Carátula de Willow
  • 8

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Willow, análisis retro

Alejandra Pernías https://twitter.com/alejandrapb89

Analizamos la versión arcade de Willow, un título de plataformas desarrollado por Capcom que asaltó los salones de recreativas en los años ochenta.

Los años ochenta fueron una fuente inagotable de imaginación desbordante. En este análisis retro de Willow vamos a repasar un poco de su historia y la jugabilidad que entrañaba. De la mente de George Lucas nos han llegado grandes historias. El director es famoso a lo largo y ancho del mundo por haber creado un mundo en una galaxia muy muy lejana. Star Wars es su obra más memorable pero también ha dedicado su talento para contar otro tipo de historias. La épica y el camino del héroe es algo que George Lucas siempre ha sabido plasmar muy bien en sus escritos.

Una de ellas es Willow. La película fue dirigida por Ron Howard en el año 1988. La épica fantástica de sus fotogramas traspasó la gran pantalla. Así se dio forma a un videojuego para los salones de recreativas que muchos recordamos con gran cariño. No olvidamos que Willow también tuvo su versión para Nintendo Entertaiment System. La consola recibió un cartucho que albergada el periplo de este simpático personaje en una línea más enfocada a las aventuras de rol tipo Zelda. Capcom fue la encargada de dar vida a la idea que había crecido en el cine. La semilla germinó entre píxeles que hemos recorrido más de una vez dejándonos la paga. La compañía ha hecho mucha historia de los videojuegos. Willow es un ejemplo claro de su trabajo.

Willow a través de los mandos

En este juego de plataformas podíamos ponernos en la piel de dos personajes distintos. Se nos permitía encarnar al nelwyn, Willow Ufgood, que aspiraba a convertirse en un poderoso mago y a un imponente guerrero, Madmartigan. Este humano poseía habilidades muy distintas a las de su compañero mágico. Eso sí, igual de necesarias para poder completar la aventura que se cernía sobre nosotros.

A través de seis fases plagadas de color y detalles que recordaban a la película de George Lucas, debíamos combatir al enemigo. El objetivo final era muy claro. Debíamos acabar con el reinado de la temible bruja Bavmorda y recatar al bebé de la profecía, Elora Danan. Uno de los puntos que más llamaban la atención de Willow era la manera sublime que tenía de plasmar lo que vimos en la gran pantalla en los mandos. Sigue siendo una de las mejores adaptaciones cinematográficas a un videojuego que se han hecho.

La jugabilidad de Willow no contaba con una gran complejidad entre botones. Atacar, esquivar y acabar con el enemigo. No se trata de una premisa demasiado complicada pero sí que resultaba adictiva. Los ataques del mago se traducían en unas imponentes bolas cargadas de magia. Por su parte, Madmartigan tomaba un papel más agresivo en el videojuego y hacía uso de su destreza con la espada. El punto en común entre ambos protagonistas se encontraba en el ataque cargado. Uno de esos poderes que se consiguen rellenando una barra de energía. Al completarla superando enemigos podíamos acceder a este codiciado ataque especial. También existía la posibilidad de mejorar el arsenal. Entre niveles llegaba la posibilidad de comprar armas para mejorar los ataques e ir mejor preparados a la batalla.

Dificultad de otra época

Willow no era un juego fácil. De hecho, era endiabladamente exigente con el jugador. La apariencia pixelada y dócil se disipaba rápido al intentar avanzar entre fases. Procedural y dinámico son palabras que ahora utilizamos con frecuencia en los videojuegos. Capcom podía presumir de haber desarrollado un sistema de dificultad dinámica para Willow. Esto quiere decir que dependiendo de la habilidad del usuario el título se tornaba más sencillo o más complicado. El sistema de juego aprendía de los movimientos del jugador, una maravilla.

Era complicado templar los nervios a través de los niveles de Willow. Las fases estaban plagadas de trampas y de maneras de perder la vida. Había que someter a la tensión y mantenerse atento para no morir en el intento. Esta dificultad incitaba a querer mejorar y batir a la máquina. Adictividad pura. Si los enemigos y los peligros no eran suficiente también teníamos que estar pendientes del reloj. Sí, existía un tiempo para acabar la fase. Si nos quedábamos sin tiempo nadie iba a salir victorioso de ese lugar.

El sonido del juego nos acompañaba en la epopeya. La música era fácil de tararear mientras aniquilábamos y esquivábamos trampas en el escenario. Esos sonidos eran bastante memorables, sobre todo la de su primer nivel. El aspecto técnico era todo lo que se podía esperar de la época. La compañía nipona Capcom desató la potencia de la placa CPS-1 para colmar de color y detalles la pantalla de la máquina. Las raíces de Willow en forma de videojuego tienen influencias notables. Yoshiki Okamoto y Tokuro Fujinawa, padre de Ghost n’ Goblins fueron algunas de las mentes creadoras. Desde luego las influencias de Strider o de los fantasmas y los goblins eran palpables durante las fases. Esa dificultad endiablada ya es toda una patente que ha dejado huella.

Es posible que todavía te siguas preguntando si las adaptaciones del cine a los videojuegos son una buena idea. Habiendo sido testigos del paso de Willow a los salones de recreativas la respuesta es una afirmación clara. Con el Willow arcade se consiguió dar a conocer una épica medieval. Miles de niños hacían cola para dejarse los ahorros mientras intentaban pasar el primer nivel. Esa dificultad adictiva es puro sabor retro. Una personalidad a la que ya no estamos acostumbrados y que en muchas ocasiones seguimos añorando. Un recuerdo de otra época desde la que los videojuegos han evolucionado.

 

CONCLUSIÓN

Willow es una adaptación maravillosa desde la gran pantalla. La mente de George Lucas nos dejó esta épica medieval que Capcom tradujo en un arcade para los salones de recreativas. Su endiablada dificultad sabía enganchar y picar al jugador. Píxeles cargados de color y detalle que siguen resonando en nuestra memoria.

LO MEJOR

  • Fiel representación de la película
  • Poderes y personajes que enganchan

LO PEOR

  • Puede desesperar por su dificultad
  • Las melodías pueden tornarse repetitivas al emepzar una y otra vez
8

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.