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Rahm es Mister Consistencia

Jon Rahm tiene un porcentaje de en torno al 50% de finales en el top-10. No baja del puesto 15 del ranking desde 2017. Lleva casi toda su carrera (desde 2016) entre los mejores.

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Rahm es Mister Consistencia
ANDY LYONS AFP

Si por algo es reconocido y admirado Jon Rahm en el mundo del golf es por su inquebrantable regularidad. Desde que se hizo profesional en 2016, el español es considerado por los expertos y por sus propios compañeros como el rey de la consistencia. Por eso, y pese a que aún no ha ganado un major y suma ‘solo’ diez títulos oficiales entre el PGA y el Tour Europeo, no baja del puesto 15 del ranking mundial desde el 26 de marzo de 2017, cuando alcanzó el 14.

Su mezcla casi perfecta de potencia, juego rocoso de calle a green y calidad con el putt le sirve a Rahm para agarrarse a los torneos. Es un experto en aprovechar lo que en el argot se llama moving day, la tercera jornada en la que se dirime la lucha por la victoria final. De esa manera, ha terminado en el top-10 en 50 de los 102 torneos que ha empezado hasta el momento (9 primeros, 8 segundos, 6 terceros y 26 entre el 4 y el 10) en torno a un impresionante 50% al alcance de muy pocos, ligeramente inferior al 49,3% de la brillante carrera del norirlandés Rory McIlroy, con quien mantiene desde hace meses una bonita pelea en la cima y al que ha superado para ser número uno.

¿Cuál es el secreto del de Barrika? Hace unos días lo desgranó antes del anterior torneo jugado también en el Muirfield Village de Dublin (Ohio), el Workday Charity Open, en el idioma inglés que domina como si fuera un nativo estadounidense. “Peleo por cada golpe que pego en cualquier campo cada día. Se trata de mantener la actitud de no rendirse nunca. Incluso si empiezo el 30 en la última vuelta sin opciones de victoria, quiero terminar lo más arriba posible. Hay una gran diferencia entre ser décimo o undécimo, y más aún entre ser noveno y décimo, o cuarto y sexto. Para mí es importante luchar por esos tiros. Un top-10 es un top-10, una buena estadística para tener en el futuro. Cuanto mejor juegues, más estarás en ese sector y tendrás más opciones de ganar”, dice Rahm, que se niega a ser un jugador que coseche grandes victorias y luego se diluya el resto de la temporada. “No quiero ser de los que logra un par de triunfos y luego no pasa el corte en muchos torneos (sólo le ha ocurrido 12 veces) o queda por debajo del 40, porque no es lo que soy. Lucho con todas mis fuerzas en cada golpe. Esa es probablemente la razón por la que todo se traduce en un juego consistente”.

Elogios

Los medios estadounidenses insisten mucho al hacer sus análisis en ensalzar esa seña de identidad de Jon. La consideran la clave de su lucha por el trono y se admiran de que se maneje con semejante tenacidad con tan solo 25 años. “Parece estar en la línea roja todo el tiempo y se mueve muy despacio, como Bjorn Borg, que tenía 35 pulsaciones en reposo, o Michael Jordan. Ahora hay muy buenos golfistas nerviosos, pero los mejores de siempre, Tiger Woods, Jack Nicklaus, Ben Hogan... se movían muy despacio”. Así define al vasco el exjugador y comentarista del Golf Channel Brandel Chamblee. Uno de los muchos elogios que le dedican en América, donde le consideran uno más.

La famosa consistencia de Rahm se nota en otra estadística también valorada, la de finales en el top-15. Él suma 58. El año pasado, entre el US Open y el BMW PGA no bajó del puesto 13 en nueve torneos consecutivo, entre ellos otro mayor, el British. El Tigre, ídolo de Jon, aún conserva un porcentaje del 57,6% de top-10 pese a la deriva que sufrió en su carrera y de la que salió con brillantez el año pasado en el Masters. Rahm tiene 19 años menos y mucha carrera por delante. De momento, ya es número uno.