No se puede perder tiempo
Parece increíble, pero la realidad está ahí y no hay quien la cambie. El Valladolid volverá a jugarse la permanencia a cara de perro en las últimas jornadas de la competición. En el año del 75 aniversario, en el que el presidente quería ver a su equipo por encima del décimo puesto o al menos no sufrir igual que en años anteriores, la clasificación demuestra que nada ha cambiado, sino que todo ha sido susceptible de empeorar.
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Y que nadie se engañe. El Valladolid está metido ahí por méritos propios. Tras una esperanzadora primera vuelta, a Fernando Vázquez el equipo se le ha caído en cuanto a resultados y eso es incuestionable. Las lesiones, la obcecación y posterior tardanza a la hora de reforzarse en el mercado invernal y la mala suerte, han influido, es verdad. Pero el exceso de confianza del técnico sin ver que amarrando atrás se conseguirían puntos, junto a la falta de responsabilidad de los jugadores en partidos como el de Albacete, han hecho el resto.
No se puede perder más tiempo, ni fallar más. Lo del domingo es una final y así deben entenderlo entrenador, jugadores y aficionados. Llenar Zorrilla y jugar al 120% es lo que se puede conseguir. Las excusas ya sirven de poco.
