Getafe

Juan Iglesias ya se las tuvo tiesas con Gavi y con Vinicius

El futbolista del Getafe acusó a Oyarzabal de insultar a su mujer tras un partido caliente. No es la primera vez que airea lo sucedido en el campo. En mayo salió a defender a Soria ante insultos de un aficionado.

SAN SEBASTIÁN, 22/04/2026.- El defensa del Getafe Juan Iglesias (i) juega un balón ante Take Kubo, de la Real, durante el partido de la jornada 33 de LaLiga que Real Sociedad y Getafe CF disputan este miércoles en el estadio de Anoeta, en San Sebastián. EFE/Juan Herrero
Juan Herrero
Jorge García Hernández
Redactor jefe de fútbol
Jorge García Hernández (Palma de Mallorca, 1978) es redactor jefe de Fútbol. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, es canterano del Diario As, donde entró en 2001. Fútbol base y Cierre como antesala a 15 temporadas siguiendo al Atlético de Madrid. Después, AS.com y Fútbol internacional.
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Lo que empezó el miércoles con un pasillo cordial para homenajear a la Real, terminó en una tangana multitudinaria, al final del partido. Un duelo tenso y bronco en el que el Getafe pescó y mucho en Anoeta. Tras el choque, donde en su epígolo dejó imágenes con referentes como Luis Milla y Oyarzabal encarados, llegó una rara avis en zona mixta de alguien que no se suele callar con nadie. No es la primera vez.

En el fútbol moderno, donde las declaraciones postpartido suelen ser un desfile de tópicos dictados por los departamentos de comunicación, la figura de Juan Iglesias emerge como una rara avis. Las durísimas palabras del lateral del Getafe este miércoles, revelando que Mikel Oyarzabal se había tapado la boca para “insultar a su mujer”, acapararon el postpartido. Versiones contrapuestas, claro está. De un lado y de otro. Que si mediaron provocaciones, que si incluso alguno recordó episodios de la final de Copa, que si escuece ver al Getafe arriba, que si con el Getafe siempre igual... Hoy depende de a quién preguntes, la versión difiere. Eso sí, Juan Iglesias se saltó, para algunos, el guion establecido. Al menos el que algunos defienden.

Sin embargo, para quienes siguen de cerca la trayectoria del defensor vallisoletano, esta actitud no es nueva. Iglesias se ha consolidado como un jugador que no titubea a la hora de alzar la voz frente a los micrófonos para denunciar lo que él considera faltas de respeto, vengan de quien vengan. Oyarzabal, desde luego, no lo entendió así y, tras conocer las palabras del jugador azulón, intentó pedirle explicaciones.

A sus 27 años, Iglesias ha demostrado que no le duele en prenda enfrentarse a nadie en LaLiga, rompiendo esa especie de regla no escrita del trash talking (decir basura) sobre el césped. O el clásico, ‘lo que sucede en el campo, se queda en el campo’. Hace poco hubo otro ejemplo entre Eder Sarabia y Demichelis. Pero Iglesias prefiere otro camino. Utiliza la sala de prensa y las zonas mixtas para poner las cartas sobre la mesa.

El dardo a Gavi por su burla sobre el descenso

Uno de los episodios más sonados de esta faceta de Iglesias ocurrió tras un áspero enfrentamiento contra el FC Barcelona la pasada campaña. En medio de la tensión del partido y con el Getafe peleando en la zona baja de la tabla, el azulón no dudó en exponer públicamente la actitud del joven canterano blaugrana, Gavi.

Al término del encuentro, Iglesias desveló su versión ante los medios de lo que consideraba una provocación del centrocampista internacional: “Nos ha dicho que nos íbamos a ir a Segunda”. Con esa revelación, el del Getafe trató de señalar una falta de empatía y compañerismo profesional que, hasta ese momento, había quedado oculta en el fragor de la batalla. Iglesias no lo dejó correr en público.

El cruce con Vinícius y la petición de autocrítica

El Real Madrid y la figura de Vinícius Júnior también constan en el historial del jugador del Getafe. Tras un intenso duelo contra el conjunto blanco, marcado por los habituales roces con el astro brasileño, Iglesias volvió a ponerse frente a los micrófonos para dejar una reflexión contundente, alejándose de los insultos, pero siendo tajante sobre cómo él consideraba el comportamiento del madridista.

“Dice cosas que faltan al respeto”, recriminó Iglesias en directo. Lejos de quedarse en la mera queja, el defensor le mandó un mensaje directo al brasileño: “Debería hacer autocrítica, son cosas que le debilitan”.

Se encaró con su afición para defender a Soria

Pero el carácter justiciero de Juan Iglesias no se limita a señalar a los rivales; también hace de escudo protector para los suyos. El mejor ejemplo de ello se vivió la pasada temporada en Mestalla. Tras un partido complicado y en un clima de alta tensión, un sector de la propia afición desplazada del Getafe comenzó a proferir graves insultos contra los jugadores azulones.

En lugar de agachar la cabeza y enfilar el túnel de vestuarios, Iglesias dio un paso al frente. Se encaró y dialogó desde el césped para defender a sus compañeros, reprochando a sus propios seguidores esa actitud destructiva y exigiendo respeto para una plantilla que se estaba dejando la piel. Un gesto de liderazgo que le valió el respeto unánime de su vestuario.

FIFA quiere castigar taparse la boca al hablar

Después del episodio sucedido en el enfrentamiento de Champions entre el Benfica y el Real Madrid, entre Prestianni y Vinicius, donde el brasileño le acusó de insultos racistas no probados, dado que el futbolista argentino del club portugués se tapó la boca con las manos al hablar, la FIFA quiere tomar cartas en ese asunto. Abanderada contra el racismo, quiere que ese gesto, el taparse la boca, sea castigado deportivamente, ya que es un claro síntoma para evitar que un insulto, una provocación o una falta de respeto sean identificadas.

Mientras, Juan Iglesias será para unos un justiciero que rompe los pactos no escritos del fútbol y para otros un líder que no se calla con nadie. Hoy es así a según quien preguntes. Lo que está claro es que la secuencia de eventos —desde defender a sus compañeros en Mestalla, hasta atacar a figuras como Gavi, Vinícius o, más recientemente, Oyarzabal— dibuja a un Juan Iglesias que entiende el fútbol desde una perspectiva personal muy clara.

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Para algunos rivales, sus comparecencias pueden resultar incómodas; para el Getafe y para José Bordalás, Iglesias es un soldado leal, un líder sin brazalete que, cuando el árbitro pita el final y la mayoría elige el silencio, no tiene ningún miedo a encender el micrófono y contar su verdad de lo que ocurre sobre el verde.

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