Real Madrid

El póker de Arbeloa

El Madrid, apoyado en sus cuatro jugadores del centro del campo (Tchouameni, Valverde, Arda y Thiago), exhibe su potencial en un escenario como el Etihad: 509 pases

Los  jugadores del Madrid celebran el pase a cuartos.
JAVIER GANDUL
Agustín Martín
Redactor de la sección del Real Madrid
Madrileño y licenciado en Periodismo por la Universidad Europea de Madrid, ingresó en el Diario AS en febrero de 1997. Actualmente pertenece a la sección del Real Madrid, donde ejerce como redactor.
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La jugada arrancó con el control del balón por parte de Fran García, que cedió a Güler. El turco pasó a Huijsen, y éste se la devolvió un par de veces. Hasta que el manchego movió en horizontal a Tchouameni. El francés cedió a Courtois, y éste a su derecha, a Rüdiger, que le devolvió el balón a Huijsen. En esos momentos (minuto 16:13 de partido al centro a Courtois). Éste, de nuevo a Huijsen, y este a su vez superó líneas con un pase que le llegó a Brahim, escorado a la banda izquierda. El atacante encontró a Valverde en esa zona, recibió el balón, saltó a correr antes de darle el balón a Vinicius. 24 segundos más tarde (minuto 16:37) Bernardo Silva realizaba una zamorana para evitar el primer gol madridista. Posteriormente, Turpin señalaría penalti tras ser avisado por el VAR y revisar la jugada. En esa acción participan nueve de los once jugadores del Real Madrid. Salvo Trent y Thiago, que acompaña la jugada, pero sin intervenir, se observa bastante trabajo de Álvaro Arbeloa apenas nueve semanas después de haber cogido el banquillo de la primera plantilla del Real Madrid. Una jugada en la que el técnico salmantino superó a Guardiola con las mismas armas con las que el de Santpedor comenzó a labrarse su prestigio en el banquillo: los blancos dieron 509 pases de 553 intentados (un 92% de eficacia). Los locales se quedaron en 456...

Nueve semanas de trabajo, de implementar ideas, de recordar, pero que en realidad comenzaron con una derrota el pasado 2 de marzo ante el Getafe. Con los azulones tomando el Bernabéu y con una falta de ideas a la hora de atacar una defensa de bloque bajo, lo que ha traído de cabeza en los últimos tiempos a un equipo acostumbrado al contragolpe, a correr por el verde, a desarbolar y arrollar al rival, a derribar a un Manchester City que después de ver esa derrota, muchos vaticinaban como el primer clavo del ataúd de la campaña 2025-26.

Entre medias de un partido y otro, los blancos han disputado otros tres partidos más: el viernes 6 en Vigo, con sufrido, pero sólido triunfo ante el Celta (1-2); el miércoles 11, la goleada al propio City con la portentosa actuación de Fede Valverde, autor de los tres goles madridistas; el sábado 14, goleada al Elche (4-1), en un triunfo coral de todo el equipo. Y en ese proceso aparecen cuatro jugadores que, con su mezcolanza, han aceitado la sala de máquinas blancas: Fede Valverde, Aurelien Tchouameni, Arda Güler y Thiago Pitarch. Veteranos y jóvenes que han ido creciendo juntos en este tramo de la temporada. Cada uno con unos roles bien definidos. Como explicó Arbeloa en la sala de prensa del Etihad: “Hay jugadores como Valverde, Vinicius o Tchouameni que se han ganado sus minutos en el campo”…

Tchouameni ha venido creciendo exponencialmente desde su sonora pitada en enero de 2025, tras la debacle de la final de la Supercopa de ese año ante el Barcelona. Ha ido creciendo y trabajando en silencio hasta convertirse en uno de los pilares de este Madrid. Ante el City fue el jugador blanco que más recuperaciones hizo (seis), con tres entradas ganadas y, tras Vinicius fue el jugador más preciso cara a puerta rival: dos tiros de dos lanzamientos intentados. Dio 45 pases (el cuarto que más), siendo 10 en el último tercio.

Por su parte, Fede Valverde en su nueva demarcación, cerca de Tchouameni y Thiago, repartió 34 pases de 36, siendo 12 en el último tercio de campo. No estuvo tan efectivo de cara a puerta rival como en el encuentro de ida, pero su trabajo sucio de presionar a Rodri, frenar las llegadas de Reijnders, sobre todo ayudar a Trent con Doku, le hicieron brillar en esos cometidos.

Güler fue el eje dinamizador. Se le pedía un paso adelante, dar un golpe encima de la mesa después de sus últimos partidos, y lo hizo a lo grande: mostró una personalidad arrolladora, también facilitada por el salto que le dio su gol al Elche que ha recorrido todo el mundo: ante los citizens dio 53 pases de 59 intentados (un 90% de eficacia), el que más del centro del campo blanco (por detrás de Huijsen y Rüdier), siendo 30 en terreno rival. De esos 30, la mitad, 15, fueron en el último tercio del campo, creó dos ocasiones y recuperó cuatro balones, el segundo por detrás de Tchouameni. Poco a poco se va convirtiendo en un miniModric.

Thiago ha sido el pegamento en ese engranaje. Su llegada ha supuesto un soplo de aire fresco. Mezcla con todos, pero su efecto ha sido instantáneo. Ante el City, en un escenario imponente, en su séptima aparición (quinta si no contamos sus apariciones esporádicas de un minuto en Da Luz y seis en el Bernabéu en la eliminatoria ante el Benfica), dio 27 pases de 30, siendo 12 (de 14 intentados) en terreno rival (el 86%), con tres recuperaciones, otras tres ayudas defensivas, un tackle y tres duelos ganados en sus 78 minutos de partido.

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