Celta

Giráldez dispara su cotización con el mismo método que en juveniles

El técnico del Celta aplicó en Lyon varios golpes de efecto que utilizaba en las categorías de formación. Acaba contrato la próxima temporada.

Claudio Giráldez y Iago Aspas, entrenador y capitán del Celta, se abrazan a la conclusión del partido contra el Olympique en el Groupama Stadium de Lyon.
Catherine Steenkeste - UEFA
Abraham Martínez
Redacción AS
Redactor de Diario AS desde 2010. Cubre la información del Celta y del resto de la actualidad deportiva en el sur de Galicia. Le encanta ver y escribir de todos los deportes, y también locutarlos. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Santiago. Se defiende en francés, inglés y portugués. Obtuvo títulos oficiales que así lo acreditan.
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Seis futbolistas que hace dos temporadas jugaban a las órdenes de Claudio Giráldez en Primera Federación eliminaron ayer al Olympique de Lyon en los octavos de final de la Europa League. A cuatro de esos canteranos ya los dirigía el técnico de O Porriño en el Juvenil del Celta. Por ello, no les sorprendieron los golpes de efecto que su joven entrenador aplicó en el Groupama Stadium para desarmar de principio a fin a un preparador con tanta experiencia a nivel internacional como el portugués Paulo Fonseca.

La pasada semana en Balaídos la batalla táctica la ganó el Olympique. La presión alta de los franceses obligó a los locales a pasarse casi todo el partido replegado en bloque bajo. Giráldez, que en los descansos acostumbra a cambiar el guion de los encuentros, no pudo hacer su magia en la ida porque nada más regresar del intermedio se quedó con diez por la expulsión de Borja Iglesias. El as que tenía en la manga se lo guardó para el partido de vuelta y funcionó desde que empezó a rodar el balón.

El Celta cambió de dibujo en Lyon. Su habitual 3-4-3 se transformó en un 4-1-4-1 con el carrilero derecho Javi Rueda, héroe celeste de la eliminatoria, actuando como extremo. Fonseca no se le esperaba y, viendo que sus futbolistas eran incapaces en los primeros 10 minutos de llegar al centro del campo con el balón controlado, mandó a su portero Greif que fingiera una lesión para que entraran las asistencias y así disponer de una especie de tiempo muerto para reorganizar a los suyos.

La jugada maestra de Giráldez le recordó a Roi Tato, futbolista actualmente del Estepona de 2ª Federación, a una situación similar vivida con el técnico porriñés cuando lo entrenaba en el Juvenil A del Celta. Sucedió en un derbi a domicilio contra el Deportivo. “Llevábamos toda la liga jugando con defensa de tres centrales y él, de la nada, dijo que ese día íbamos a jugar con cuatro atrás. La primera parte salió increíble. Llegamos al descanso y todos pensábamos que no iba a cambia nada, pero nos dijo que en ese momento estaban en el vestuario de enfrente dándole vueltas a cómo ajustar la defensa de cuatro. Por lo tanto, íbamos a pasar a tres. Los volvió a loquear”, rememoró anoche en el programa A Penaltis de la Radio Galega.

Aquel ‘truco’ en Abegondo volvió a funcionar a orillas del Ródano, donde Giráldez también ofreció una clase magistral de gestión de partido. Una vez que el árbitro bosnio Irfan Peljto dejó al Olympique con un futbolista menos en el minuto 20, su deseo de compensar a los locales con la expulsión de un céltico era más que evidente. Ante esa situación, desde el banquillo olívico no lo dudaron y cada jugador amonestado era sustituido. Los suecos Starfelt y Swedberg fueron reemplazados al descanso y Fer López, en el inicio del segundo tiempo. Esa misma política de cambios era habitual cuando Claudio entrenaba al filial en Primera Federación y ayer la retomó. “La cagué en el partido de ida no quitando a Borja”, reconoció con la clasificación en el bolsillo.

Milagro

La pasada semana se cumplieron dos años de la destitución de Rafa Benítez y el ascenso de Giráldez al primer equipo. El Celta estaba de aquella, por segunda temporada consecutiva, al borde del descenso y ahora va a disputar los cuartos de final de la Europa League ante el Friburgo alemán, al mismo tiempo que pelea por la quinta plaza en la Liga. El gran artífice de este milagro es el técnico más joven de Primera División.

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A sus 38 años, la cotización de este entrenador ‘made in A Madroa’ se está disparando. Ya acumula méritos más que suficientes para llamar la atención de los grandes trasatlánticos del fútbol europeo. De hecho, hace unos meses se apuntó desde Alemania que estaba en la órbita del Bayer Leverkusen. Con el Celta ha firmado tres renovaciones en dos años y el club quiere cerrar cuanto antes una cuarta porque queda libre al término de la próxima campaña. “Estoy donde quiero estar”, es la respuesta de Giráldez siempre que se le pregunta por su futuro. La afición cruza los dedos para que no cambie de idea.

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