COPA | LEGANÉS - REAL SOCIEDAD

Butarque reventó de éxtasis por última vez ante la Real Sociedad

Un golazo de falta de Óscar en el 94' dio al Leganés el triunfo en el último enfrentamiento oficial ante los txuri-urdines. Fue la última vez que Butarque gozó en Primera antes de la pandemia.

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Butarque reventó de éxtasis por última vez ante la Real Sociedad
JUAN AGUADO DIARIO AS

Fue una crepitación sorda. Algo así como envolver dinamita en papel de seda y dejar que un bailarín de claqué la eyectara danzando al son suave de un martillo neumático. Misil de terciopelo. Tan suave. Tan rotundo. El gol con el que Óscar Rodríguez dio al Leganés el triunfo en el último partido oficial disputado contra la Real Sociedad fue todo eso y más.

Un tanto de bellísima factura marca de la casa que permitió al Lega ganar en el minuto 94 por 2-1 y regó de esperanzas por la permanencia un estadio que, poco tiempo después, se cerraría a cal y canto a causa de la pandemia. Tras la reanudación del campeonato, ya sólo se jugó sin público. El Leganés descendió a Segunda y se quedó colgado de una fe que se sintió como nunca ese 2 de febrero ante los txuri-urdines, la última vez que Butarque sintió un éxtasis de Primera.

Tras aquello, sólo se disputaron dos partidos más con público y en la élite: ante el Betis (0-0) y el Alavés (1-1). Así pues la victoria de marras fue la última que el Leganés consiguió en Primera y ante su gente. Un triunfo que estuvo cargado de potentísimo simbolismo de brega y que, pocos recuerdan, lo consumó un suplente de oro.

Un suplente de oro

Porque ese mediodía (el partido arrancó a las 14:00), Óscar Rodríguez no fue titular. Comenzó el partido en el banquillo Su espacio natural en la mediapunta lo ocupó Eraso, aún superviviente en la plantilla blanquiazul. También Recio, junto con Bustinza y Omeruo, los únicos cuatro pepineros que siguen en el equipo de aquella convocatoria de 18 futbolistas.

El duelo comenzó torcido con una pifia de Soriano que aprovechó Isak para abrir el marcador. Omeruo igualó en jugada de estrategia. Con el Leganés hundido en el pozo del descenso, el empate no le servía de mucho, así que Aguirre trató de agitar el banquillo sacando la escasa artillería de la que contaba en el banco. Ruibal primero (por Eraso), Carrillo después (por Kevin Rodrigues) y finalmente Óscar (por Braithwaite) dibujaron un Leganés valiente que en el 93' logró sacar una falta en la frontal del área.

Óscar, que ya había hecho dos goles de falta hasta entonces (uno ante el Athletic, otro ante el Celta) se dirigió hacia la frontal para asumir la responsabilidad y meter la pelota en la escuadra en un remate imparable ante el que Remiro sólo pudo mirar sin capacidad de reacción.

Una conjura de fe

Butarque restalló en un grito unánime de ilusión que se condensó en el abrazo eterno de titulares, suplentes, cuerpo técnico y aficionados. Todos se apiñaron en el fondo norte del estadio para conjurarse espontáneamente hacia la salvación, ésa que no se logró, pero que tuvo en Óscar y sus goles el clavo ardiendo al que agarrarse.

Hoy, ante la Real Sociedad, el Leganés volverá de nuevo a medirse a aquel rival, ya sin Óscar en el plantel (ahora milita en el Sevilla) y con el torneo de Copa ejerciendo de incómoda ilusión mientras los blanquiazules ahora tratan de salvar la categoría, pero en Segunda. Nada será como entonces salvo el recuerdo de una jornada para la historia. La última vez que Butarque estalló de euforia sintiéndose equipo de Primera División.