DEPORTIVO

Ian Mackay: el hijo pródigo del Depor blinda su portería

A sus 35 años Mackay ve cumplido su sueño de jugar y triunfar en el Depor. Portería a cero en los cuatro partidos, paradas que dan puntos y capitán.

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Ian Mackay, tras blocar un balón en el partido ante el Badajoz (1-0).
Jesús Sancho (Sanchofoto)

Han tenido que pasar 16 años, nueve equipos diferentes y más de 350 partidos a sus espaldas para que Ian Mackay viese cumplido su gran sueño: triunfar en el Deportivo. El portero coruñés se formó en Abegondo y llegó a jugar ante el Milán en el Teresa Herrera de 2006, pero nunca logró debutar con el primer equipo en un partido oficial. Eran tiempos de Caparrós en el banquillo, de Aouate (jugó los 38 partidos de Liga), Munúa y Frabicio. Tiempos de emigrar y debutar aquella misma temporada en Segunda B con el Ceuta.

Su camino continuó por el Universidad de Oviedo, Vecindario, Ciudad de Santiago, Ponferradina, Atlético de Baleares, Racing de Ferrol, Murcia y Sabadell hasta recalar este verano en Riazor. Lo hizo por el interés del club, por el proyecto, pero sobre todo por una deuda personal de vestir de blanquiazul que le hizo renunciar a ofertas de Segunda por volver a A Coruña. El hijo pródigo debutó por fin con el Deportivo el pasado 29 de agosto ante el Celta B con portería a cero y una goleada ante el filial del eterno rival (5-0).

Después de su anhelado estreno, no ha hecho más que crecer. En el segundo partido ante el Tudelano una enorme parada suya en el tramo final hizo bueno el solitario gol de Lapeña (0-1) para sumar un nuevo triunfo. En Calahorra (0-3) fue de nuevo decisivo con su seguridad para evitar que los riojanos se metiesen en el partido. Y así hasta este sábado, en el que se convirtió en el mejor del partido con seis paradas de mérito que desquiciaron al Badajoz, provocaron los elogios del técnico visitante Óscar Cano e hicieron bueno el gol de Quiles (1-0).

Carlos Abad y Lucho

Buena parte de culpa del histórico arranque del Deportivo la tienen los guantes de Mackay. El portero coruñés está imbatido sumando 360 minutos con su portería a cero. Un estreno de quilates que ya la acercan a las mejores marcas de sus dos predecesores. Lucho García, ahora en la Ponferradina, sumó 480 minutos sin encajar. Carlos Abad, el que empezó de titular, llevó su blindaje hasta los 543’. Retos para el único guardameta de los 80 equipos de Primera RFEF junto al del Sanluqueño que todavía no ha encajado.

Marcas al margen, Mackay ya se ha convertido en icono del Deportivo con su camiseta y medias rosas como firma personal. En cuatro partidos se ha ganado el respeto y admiración de una grada de Riazor que terminó ovacionándolo ante el Badajoz. A este reconocimiento público se une el ‘privado’, porque en su esperado regreso a casa comparte capitanía junto al eterno Álex Bergantiños. Su reto de verdad, muy por encima de cualquier racha, es vestir de rosa en Riazor en Segunda el próximo año. Y luego, por qué no, seguir soñando con lo que se escapó entre los dedos cuando era un chaval de 19 años: jugar con el Depor en Primera.