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Celta y Valencia, artífices del embrollo Sáenz

El central fue utilizado como moneda de cambio para abaratar el traspaso de Maxi Gómez. En Vigo apenas ha jugado y lleva tres meses apartado.

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Jorge Sáenz posa junto a María José Táboas, consejera del Celta, y Felipe Miñambres, director deportivo, durante su presentación con el club vigués.
S. SAS Diario AS

Resulta complicado que todas las partes salgan perjudicadas de un acuerdo, pero el Celta, el Valencia y por extensión Jorge Sáenz lo han conseguido. Este sábado se enfrentarán en Mestalla los dos clubs que en el verano de 2019 incluyeron al central tinerfeño como cedido en el traspaso de Maxi Gómez. Un préstamo que ha frenado por completo la progresión de un defensa que llegó a ser convocado por la selección española Sub-21.

El Valencia pagó 2 millones de euros hace dos años al Tenerife para hacerse con el 50% de los derechos federativos de Sáenz. Con Mateu Alemany aún al mando de la dirección general, la entidad che lo firmó hasta el 2024. El paso del central por la ciudad del Turia se limitó a unos días de espera para tomar un avión rumbo a Vigo, su destino durante dos años como cedido. Su préstamo completó la ‘Operación Maxi’, en la que el club propiedad de Peter Lim también desembolsó 14,5 millones de euros y traspasó a Santi Mina.

Desde que aterrizó en las Rías Baixas en julio de 2019, Sáenz solo ha disputado nueve partidos, todos ellos la pasada campaña. El Valencia, que durante todo este tiempo se ha visto lastrado por sus problemas en el eje de la defensa, intentó recuperarlo en el mercado invernal 2020, pero el Celta exigió el pago de la indemnización acordada y el regreso del central al club que pertenece se frustró.

Por el contrario, en los dos últimos mercados ha sido el propio futbolista quien ha bloqueado su salida a equipos de Segunda o extranjeros como el Midtjylland danés. En A Sede han querido liberarse por todos los medios de su salario y para ello no han dudado en tensar al máximo la cuerda. La última medida de presión adoptada hace tres meses, la de apartarlo de sus compañeros en el trabajo diario con balón, llevó a la AFE a intervenir.

Mientras su futbolista sufre una especie de ‘mobbing laboral’ en el Celta, el Valencia se ha limitado a prometerle que le ayudaría a buscar una alternativa. Esa intención resultó estéril, al igual que el movimiento de Eduardo Coudet para intentar hacerle un hueco en el Elche que preside su amigo y abogado Christian Bragrarnick. El Chacho no ha perdonado la negativa de Sáenz a cambiar de aires y la última vez que valoró la situación del canario cargó contra él con dureza. El calvario del central en Vigo concluirá al término de esta temporada.