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United, ¿resurrección definitiva?

Los 'Diablos Rojos' comandan la Premier a estas alturas por primera vez de la última temporada con Ferguson al frente. No es el primer conato de repunte...

Manchester United, resurrección.
Diseño: Eduardo Cornago

4 de noviembre de 2020. El United pierde en campo del Basaksehir en un partido que le acabaría costando la eliminación en Champions más adelante tras verse superados por PSG y Leipzig en la segunda vuelta. Tres días había perdido en Old Trafford contra el Arsenal (0-1). Los de Arteta miraban hacia arriba, mientras que los Diablos Rojos se colocaban decimotercera posición a seis puntos del liderato con apenas siete partidos disputados. Las dudas asolaban la parroquia mancuniana una vez más. El puesto de Solskjaer se tambaleaba, como tantas otras veces. Pochettino aparecía en el horizonte, como otras muchas. La espléndida racha final del curso anterior liderada por el fichaje de Bruno Fernandes ponía al United en ruta hacia el éxito. Pero, una vez más, todo quedaba en espejismo. ¿O no?

12 de enero de 2021. El United es líder de la Premier League. Primera vez que lo logra desde un breve impasse cuando la 2017-18 amanecía, con Mourinho al frente. Primera vez que lo logra cuando la cosa se pone seria desde 2013, último año con Ferguson al frente. Desde que se ganase el título liguero en el adiós de sir Alex, los intentos por devolver los sueños a Old Trafford han acabado casi siempre en pesadilla.

Brotes verdes con Mourinho

David Moyes, Ryan Giggs (interino tras la destitución de Moyes), Louis van Gaal y José Mourinho lo intentaron antes que Solskjaer. Solo la etapa del técnico portugués amagó con arrancar sonrisas de manera perenne el seno del United. Carabao Cup, Community Shield y Europa League coronaron un triplete en la 2016-17 de un equipo estabilizado y en crecimiento que logró acabar en segunda posición la temporada siguiente. Aunque a 19 puntos de intratable City de Guardiola.

TOPSHOT-FBL-EUR-C3-AJAX-MAN UTDEl United celebra su triunfo en la final de la Europa League 2016-17 tras imponerse al Ajax en el Friends Arena de Solna (Suecia).

En diciembre de 2018, un arranque irregular, el peor en 28 años, les colocaba en sexta posición, a 19 del liderato. Las fricciones de Mou con el vestuario en general y Pogba en particular, además de una derrota definitiva contra el Liverpool, hicieron el resto. La etapa del ex del Madrid en la parte roja de Mánchester llegaba a su fin. El primer gran amago de resurrección tras la retirada de Ferguson se quedaba en el camino y Solskjaer tomaría los mandos de una nave que necesitaba mucha mano izquierda para enderezarse.

Las rachas de Ole

Cuando Ole Gunnar Solskjaer se sentaba en el banquillo lo hacía de manera interina mientras el entrenador adecuado aparecía. Sin embargo, el talante del noruego resucitó a un equipo moribundo. Ocho victorias consecutivas para empezar. 14 triunfos, dos empates y una sola derrota en los primeros 17 choques para continuar. Todo ello con la clasificación a cuartos de final de la Champions tras una fantástica remontada contra el PSG en el Parque de los Príncipes (1-3 en la vuelta tras el 0-2 de la ida). Ed Woodward, mandamás del club, lo tuvo claro y quitó la etiqueta de provisional a Solskjaer en marzo. En la jornada 29 marchaban quintos, a un punto del cuarto puesto y a 13 del City, líder. Un final de temporada irregular les dejó en la misma sexta plaza que ocupaban con Mourinho, eliminación en la Liga de Campeones contra el Barça incluida.

En verano, Paul Pogba se convertía en protagonista con los incesantes cantos de sirena que llegaban desde el Santiago Bernabéu. Wan Bissaka y Maguire, 55 y 87 M€ mediante, llegaban para reforzar la defensa, lunar principal de la plantilla. Lukaku y el Inter dejaban al equipo compuesto y sin delantero y las dudas acerca de la continuidad del centrocampista francés dejaban en aire los posibles refuerzos. Esa falta de ariete la acusaron en el inicio de campaña y el equipo, aunque logró mantener a Pogba tras pedir una cantidad desorbitada (180 M€) por su fichaje, entraba de nuevo en barbecho. Un tran tran que amenazaba por primera vez el puesto de Solskjaer hasta que el fichaje, con mayúsculas, llegó en invierno.

Bruno Fernandes, cuya incorporación estuvo próxima meses antes, se convertiría en el 'Factor X' que se necesitaba. El centrocampista había demostrado en Portugal no ser un centrocampista al uso y, ante la falta de '9', bueno era el centrocampista más ofensivo del continente (32 goles y 18 asistencias el curso anterior con el Sporting). De nuevo, racha salvaje de resultados que llevaron al United hasta puesto de Champions cuando el 29 de enero, momento de la llegada del '18', los tenían a cinco puntos. Más allá de los resultados estaba las sensaciones. Bruno ejercía de lanzadera de Rashford, Martial y Greenwood, terceto que opositaba al trono de 'nueva Santísima Trinidad' de Old Trafford.

Una vez más, las luces enterraban a las sombras y se llegaba al mercado estival con la ilusión por bandera. Pero tampoco sería la definitiva. En esta ocasión era el United el que se topaba con las altas pretensiones de la otra parte. El Borussia Dortmund pedía unas cantidades por Jadon Sancho que en tiempos de pandemia se antojaban quiméricas. Llegó Van de Beek, viejo anhelo del Real Madrid. El holandés no lograba encajar (sigue sin hacerlo) por compartir posición con un Bruno que se mantenía como único jugador indiscutible en medio del caos inicial. Y de nuevo se quedaba a medias la resurrección, llegando al mencionado 4 de noviembre con el equipo, y Solskjaer, en la UVI.

Un United resiliente y ¿definitivo?

La eliminación del Champions y el 'terremoto Pogba' escondían una racha liguera que les hacía escalar posiciones poco a poco. Sin las prisas de antaño. Con el foco mediático sobre otros equipos con las mismas o más urgencias que el mancuniano (el Arsenal) y otros entrenadores con más dudas que las que granjeaba Solskjaer en ese momento. Once partidos desde la citada derrota contra los Artilleros de Arteta. Nueve victorias y dos empates (contra el Leicester y el City). Una escalada que les ha convertido en líderes de la Premier League con todo merecimiento y tres puntos de ventaja sobre el Liverpool. Curiosamente, el tanto que les encumbra lo marcó un Pogba que, desde que Raiola sellase verbalmente su adiós al United, es otro.

Pogba, rodeado por su compañeros, celebrando el tanto al Burnley que les coloca líderes de la Premier.

Bruno carbura (15 goles y 9 asistencias). Rashford carbura (14 y 8). Pogba carbura (ha completado seis de los últimos ocho partidos de Premier). De Gea, que ha borrado las críticas con solidez, carbura. Cavani, el suplente con el colmillo más afilado de Europa que ha terminado su proceso de adaptación y tiene soniquete titular (salió de inicio ante el Burnley), carbura. "¿Por qué no pueden los fans del United creer?", se preguntaba Gary Neville tras la victoria contra el Burnley. Un Neville que destaca la resiliencia mostrada por el equipo. Una resiliencia que llevaba tiempo sin aparecer como calificativo de un equipo acostumbrado a liderar y no a perseguir, como es habitual desde 2013.

Puede no ser el fútbol más vistoso de Europa, pero en una competición tan igualada como la Premier 2020-21 (cuatro puntos entre segundo y séptimo), resistir parece más importante que brillar puntualmente. Y Solskjaer ha demostrado ser un maestro funambulista. El domingo tienen un examen mayúsculo en Anfield (17:30 horas, DAZN). Primero y segundo se jugarán el liderato. Veremos si el United resiste las embestidas de los de Klopp, no pierde el equilibrio y confirma que, esta vez sí, es la resurrección definitiva y Old Trafford vuelve a ser un Teatro de Sueños.