ESPANYOL - SEVILLA

Glasgow: 13 años de la final decidida desde la portería

Palop e Iraizoz rememoran la final de la UEFA de 2007 entre el Sevilla y el Espanyol. "Fue la mejor final", dice el ganador. "Era mi primera tanda de penaltis", recuerda el ex perico.

Andrés Palop.
POOL

El árbitro suizo Massimo Busacca señaló el final de la prórroga con 2-2. El Espanyol alzó los brazos y lo celebró como una victoria después de jugar con diez desde el minuto 68 y de verse 1-2 a falta de cuatro minutos. La final española de la UEFA de 2007, celebrada en un lluvioso 16 de mayo en Glasgow, se tuvo que decidir desde la tanda de penaltis. "He admirado a Palop toda mi carrera. Recuerdo que vino a desearme suerte. Tenía más sangre fría que yo", rememora Gorka Iraizoz, por aquel entonces de 26 años, ahora el segundo portero (tras Casillas) que más paradas ha hecho en el siglo XXI. "Era la primera tanda de penaltis de mi etapa de profesional", recuerda.

Antes de ese momento, transcurrieron 120 minutos de emoción, inolvidable para vencedores y vencidos. "El Espanyol empezó más cómodo que nosotros", advierte Palop, capitán del Sevilla. "Cuando expulsaron a Moisés nos responsabilizamos más", apunta Iraizoz, que no pudo evitar el 1-2 de Kanouté en la prórroga. "Sabíamos que Navas suele centrar al primer palo raso aprovechando su arranque, pero nos marcaron así", rememora el meta vasco, a quien el 2-2 de Jónatas le dejó secuelas: "Me tiré al suelo y apreté tanto las manos que al día siguiente me dolieron". Un alivio para el Espanyol. "Fue la final que más miedo tuve; pudimos resolver el partido pero nos empataron", dice Palop.

Para Gorka, héroe en toda la UEFA, la falta de experiencia en una situación así fue clave: "Con N'Kono estudiamos a los lanzadores. Kameni vino a darme ánimos", explica. Palop reflexionó más, curtido ya en mil batallas a sus 32 años. "En el Espanyol normalmente los penaltis los tiraba Luis García, a Rufete lo conocía del Valencia... Durante el partido vi que Jónatas era un jugador de pase seguro. Ahí, en la tanda, creí que iba a asegurar con el interior y acerté. El de Torrejón más o menos igual, era un central con calidad pero su golpeo era tirar a su lado natural y fui con toda la confianza". El valenciano detuvo tres penaltis.

Kameni abraza a Iraizoz.

"Cuando falló Torrejón, me di la vuelta y vi a Palop correr como un loco. Me quedé bloqueado, qué pasa, si hay cinco penaltis. Me quedé un minuto o dos parado", explica Gorka, que en su carrera ha jugado cuatro finales más que aquella. "Kameni me abrazó y ese momento ahora es de felicidad, fue un regaló indescriptible, me emocionó". Gorka se llevó un abrazo y el calor de los suyos. Palop otra Copa y un impulso a su carrera: "Fue una final soñada para todo el sevillismo. La segunda UEFA seguida. Fue la mejor final. Me hizo crecer y me dio mucha confianza".