REAL MADRID

Plan meticuloso del Madrid para minimizar los riesgos

Bolsas biodegradables, ducha y cambio de ropa en las habitaciones privadas de la residencia, gimnasio a seis metros, utilizaron tres campos...

Muchos en Valdebebas consideraron esta sesión del lunes, la primera en la vuelta al trabajo tras la crisis del coronavirus, como algo histórico. Dejó tan buen como mal sabor de boca por todo lo que está sucediendo. Los jugadores no son ajenos a el gran problema sanitario. Por eso, ellos mismos han colaborado al máximo en cumplir con el protocolo añadido del Madrid a lo que ya disponía LaLiga y en CSD. Las que siguen son las pautas exactas que siguió la plantilla del Real Madrid para acercar el riesgo de contagio a cero. Todo, además, supervisado por el delegado de LaLiga.

DIVISIÓN:

La plantilla se dividió en dos grandes grupos de 14 jugadores cada uno. El primero comenzó a llegar a las nueve de la mañana y el segundo a las 11. No se mezclaron. Además de los 26 de la plantilla estaban los canteranos Javi Hernández (central) y Luis Federico (portero).

EN LA HABITACIONES:

Tras dejar el coche en el párking los jugadores se dirigieron a las habitaciones individuales que cada uno tiene en la residencia de Valdebebas. Siempre, guardando escrupulosamente la distancia de seguridad. Allí tenían preparada la ropa de entrenamiento metida en bolsas biodegradables. Todo ese camino se realiza con guantes y mascarillas

AL CAMPO:

Tras cambiarse se dirigieron todos al campo de entrenamiento. Allí, los primeros 14 jugadores tenían en un compartimento privado sus botas y material para entrenar (como botellines, etc) perfectamente esterilizados. Las mascarillas y los guantes se dejan en esos compartimentos.

EL TRABAJO:

Dirigido por Zidane, Bettoni y Dupont, todos ellos, sí, con mascarillas y guantes. El técnico distribuyó a los 14 hombres de cada tanda en tres campos para que estuvieran siempre muy separados, nunca hubo más de 10 hombres en el mismo terreno de juego. Los jugadores han podido disponer de un servicio muy limitado de fisios y médicos. Siempre, utilizándolo con una separación mínima de seis metros. En el gimnasio la misma separación y utilizando gel hidroalcohólico antes y después del uso de cada máquina. Además, se siguieron realizando las pruebas médicas propias de pretemporada.

VUELTA INVERSA:

Tras el entrenamiento (poco más de una hora con y sin balón) vuelta al compartimento para dejar botas, bidones, etc, para colocarse guantes y mascarilla e ir a las habitaciones para ducharse. Allí volvieron a dejar la ropa de trabajo en una bolsa biodegradable. Ya cambiados, sin hacer ninguna parada, van directos a sus coches para volver a casa. Y no se cruzan con los otros 14 que empiezan a entrenar.