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FÚTBOL FEMENINO

El fútbol femenino amenaza con la huelga si no hay convenio

Reunión clave por el convenio en una semana. Las jugadoras quieren plantarse si no hay acuerdo. El conflicto está en la parcialidad.

Primera mesa negociadora por el convenio colectivo del fútbol femenino.

EI pasado 3 de octubre se cumplió un año de la configuración de la mesa negociadora para la firma del primer convenio colectivo de la historia del fútbol femenino. Y, por ahora, tras 17 reuniones, dos de ellas en el CSD y otra en un órgano oficial de arbitraje, sigue sin haber acuerdo. Los principales sindicatos con representación en la Primera Iberdrola, AFE y Futbolistas ON, se citarán en las próximas semanas con UGT (implicado también en esta negociación) y con la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino (ACFF) en una reunión que podría ser decisiva: o se logra de una vez que haya consenso o las jugadoras ya han dejado claro en diferentes reuniones que están dispuestas a ir a la huelga de forma inminente. No hay marcha atrás. En las últimas cumbres entre capitanas se deslizó la posibilidad de que las futbolistas más mediáticas realizaran algún gesto reivindicativo en público, ya fuera luciendo alguna camiseta o incluso plantándose en mitad del juego. Ahora, creen que la única solución es dar un paso más.

AFE: "Haremos lo que nos digan las futbolistas"

"Consideramos esta próxima reunión decisiva, vital en las negociaciones por el convenio colectivo. O se firma algún acuerdo o entenderemos que se dará un paso hacia atrás muy importante. Depende de lo que pase en esta próxima reunión. Para nosotros es un día clave. AFE hará lo que digan las futbolistas".

Esta cita clave entre la patronal y los sindicatos se iba a producir mañana en la sede de UGT, pero la Asociación, que representa a 13 de los 16 clubes (no incluye a Athletic, Barça y Tacon), volvió a solicitar ayer la suspensión de la cumbre, vía email, por motivos de agenda, ante la sorpresa del resto de implicados. En septiembre, alegan los sindicatos, también hizo lo mismo porque priorizó una reunión con la Federación. Así, la tensión va en aumento, puesto que las partes no son capaces de ponerse de acuerdo ni para cerrar la fecha del próximo encuentro. Se ha propuesto el 15 de octubre, pero no es oficial que ese día vaya a producirse dicha reunión. Las futbolistas no aguantan más detalles como estos. Ven que pasan y pasan las semanas sin que sus derechos queden plasmados en un documento oficial. Además, a este clima de crispación hay que unir el enfrentamiento actual por los derechos audiovisuales, como consecuencia de la guerra entre LaLiga y la Federación.

Pese a que se ha avanzado en varios asuntos para la firma de este convenio, en los que la ACFF y los sindicatos estaban en polos opuestos (maternidad, embarazo, vacaciones, días libres incapacidad...), el salario mínimo y la parcialidad de la jornada laboral siguen siendo los inconvenientes para desbloquear la situación. La Asociación ha pasado de ofrecer 14.000 euros brutos anuales a 16.000, con contratos de media jornada y bases revisables si los ingresos crecen, frente a los 17.000 que reclaman los sindicatos, con un 75% de parcialidad. Donde ya se han rendido los sindicatos es con la retroactividad. A cambio, pelean por lograr 1.500 euros por jugadora para compensar el retraso.

Futbolistas ON: "No nos temblará el pulso para ir a la huelga"

"Estamos hartos de ver cómo las futbolistas no tienen el convenio que necesitan. Las están utilizando. Ellas son las principales víctimas del permanente estado de guerra que vive el fútbol español. No nos extrañaría que estuvieran dispuestas a ir a una huelga. Y si nos piden la huelga, no nos va a temblar el pulso".

La ACFF ve "inviable económicamente" las exigencias de los sindicatos y considera que se están realizando propuestas irreales, porque la competición no genera los recursos para exigir tanto: "La idea es buscar un modelo sostenible y no sostenido". Otras fuentes de la negociación van más allá e incluso perciben que algún sindicato ve con buenos ojos la huelga para justificar su razón de ser en mitad del delicado momento institucional que atraviesa.