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Zapico: una vida dedicada al Eibar a sus casi 65 años

Comenzó siendo delegado de los juveniles y organizando campeonatos escolares. Actualmente, es utillero del primer equipo durante su periplo por la Primera División

Zapico: una vida dedicada al Eibar a sus casi 65 años
amaia zabalo DIARIO AS

Eibar vs Villarreal

Ángel Fernández Zapico (La Llamosa, 1951) pisó Eibar por primera vez con 18 años y desde entonces ha echado raíces. Su hermana, casada con un asturiano, pero que tenía familiares en dicha localidad guipuzcoana, fue quien le animó a mudarse allí como ellos por si podía encontrar trabajo más fácilmente. Recién llegado fue contratado en una fábrica de armas donde coincidió con Javier Iturralde, un directivo del Eibar. Durante sus conversaciones, Zapico demostró ser muy futbolero porque veía todos los partidos del Langreo cuando era joven e Iturralde le ofreció entrar al club. “No tuve ni que variar mis colores azulgranas”, afirma entre risas.

Comenzó siendo delegado de los juveniles y organizando campeonatos escolares. Actualmente, es utillero del primer equipo durante su periplo por la Primera División. Por tanto, conoce casi todo lo relacionado con el Eibar porque ha vivido momentos tanto éstos buenos como otros muchos peores, pero nunca se desligó. “Menos jugador o presidente he sido todo en este club”, recalca.

En las entrañas del renovado Ipurua hay un cuarto de equipaciones y material. Ahí charlamos sobre cuánto han cambiado las cosas. “Por ejemplo, antes cada jugador tenía ocho camisetas para toda la temporada. Ahora, cada partido se intercambian unas 10 o 15 aproximadamente”, declara. Aun así, reconoce que se sigue manteniendo la esencia de siempre. “Somos sencillos, cercanos. Asimismo, nos ayudamos mutuamente, solucionamos los problemas rápido y estamos unidos. Luego tenemos el lujo del txoko para comer juntos varias veces por semana. A todo el mundo le encanta”. Por eso, toda la gente que ha estado jugando en Ipurua habla maravillas y los comentarios positivos se expanden. “Cuando viajamos a cualquier sitio y vamos con el chándal nos felicitan. Algo bueno habremos hecho”, expone orgulloso.

Nadie se libra de colaborar en el Eibar. Este es otro aspecto distintivo. “Al terminar los entrenamientos si mandan balones a la grada suben para recogerlos y cada uno carga con sus maletas cuando salimos fuera. Lo tienen bien claro. Algunos exjugadores me dicen que eso sólo pasa aquí”, confiesa. Cerca de cumplir los 65, Zapico no tiene pensado dejar su labor. “Estoy a gusto, agradecido, me siento integrado, todos en el club me aprecian mucho y voy a seguir de momento. Tengo fuerzas para ello. Además, este es un momento dulce, sin duda hay que aprovecharlo”, indica.