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5 cosas que hemos aprendido del Orgullo 2018

5 cosas que hemos aprendido del Orgullo 2018

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El Orgullo cumplió 40 años de celebración este pasado fin de semana y España volvió a ser un referente de diversidad

El Orgullo volvió a llenar de color, tolerancia y diversidad las calles de Madrid el pasado fin de semana y además había doble celebración ya que este año se cumplían cuatro décadas de la celebración de este evento que sirve para reivindicar los derechos del colectivo LGBTIQ+. Del Orgullo 2018 hemos aprendido una serie de cosas muy importantes y otras que pueden ser decisivas en el camino hacia la igualdad.

El Orgullo es un evento masivo

El año pasado se celebró en Madrid el World Pride y el evento creció una barbaridad mediáticamente hablando pero en 2018 este incremento de notoriedad pública ni mucho menos se ha frenado. Es imposible vivir en la ciudad y no enterarse de que el Orgullo se está celebrando y las atestadas calles del centro de la capital así lo demostraron.

Tolerancia cero ante la homofobia

El sentimiento de comunidad que se tiene en el activismo LGBTIQ+ ha trascendido a la fiesta y debe continuar más allá de la celebración del Orgullo. No se pueden permitir agresiones homófobas ni discriminaciones por tu orientación sexual o por no ser cis-heteronormativo. De hecho, en el desfile de carrozas del sábado se abucheó a algún que otro partido que demostró en el pasado no ser tolerante con el colectivo.

Ames a quien ames, Madrid te quiere

El maravilloso eslogan que se ha escogido para el Orgullo 2018 es parte de una maravillosa campaña de marketing que promulga el amor. Algo tan simple y tan sencillo como eso. Da igual a quien ames y cómo seas. En una ciudad como esta se abraza la diversidad y al diferente. Ahora queda cumplir con ella las restantes semanas del año.

Apropiación de símbolos del colectivo

La masificación del Orgullo también trae sus cosas negativas y en ocasiones, muchas de ellas sin mala intención, se tienda a mercantilizar las consignas y a apropiarse de símbolos que deberían empuñar la gente del colectivo LGBTIQ+ que es la que ha sufrido la discriminación durante años. Una persona cis-hetero también puede acudir a la fiesta y apoyar a sus compañeros pero nunca liderar la lucha ni alzar la voz por encima de los que sí forman parte del colectivo.

La lucha continúa

Está muy bien llenar tus redes sociales de fotos del Orgullo pero la lucha sigue en la calle. El Orgullo es la fiesta del colectivo pero también una reivindicación de libertades y derechos que durante muchos años la gente LGBTIQ+ no ha tenido y que en algunos casos todavía no tiene. Manifestarse y luchar por esos derechos es básico para que lo que hemos vivido estos días en Madrid no quede en agua de borrajas.

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