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El primer agujero negro descubierto es más masivo de lo que se creía

Según una investigación publicada en la revista 'Science', el físico británico Stephen Hawking habría perdido una apuesta que realizó en 1974.

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En el año 1965 fue descubierta la fuente de rayos X galáctica conocida como Cygnus X-1, gracias a dos contadores Geiger transportados a bordo de un cohete suborbital lanzado desde Nuevo México. Pues bien, una nueva investigación ha determinado que Cygnus X-1 posee el agujero negro de masa estelar más masivo jamás detectado sin el uso de ondas gravitacionales.

La revista Science ha publicado nuevas observaciones realizadas por un equipo internacional de astrónomos, que han medido el tamaño del agujero negro con un telescopio gigante, de la misma dimensión de un continente con 10 platos repartidos por Estados Unidos. Se trata del Very Long Baseline Array, con una técnica inteligente que permite medir distancias en el espacio.

Uno de los autores, el profesor Ilya Mandel, de la Universidad de Monash, ha afirmado que está suponiendo un desafío para muchos astrónomos, que están volviendo a revisar sus ideas sobre el origen de los agujeros negros. “Estas nuevas observaciones nos dicen que el agujero negro tiene más de 20 veces la masa de nuestro Sol, un aumento del 50% en las estimaciones anteriores”, explica.

Los razonamientos de la investigación

“Si podemos ver el mismo objeto desde diferentes ubicaciones, podemos calcular su distancia con respecto a nosotros midiendo cómo de lejos parece moverse el objeto en relación con el fondo”, cuenta el profesor James Miller-Jones, investigador principal. Pone el siguiente símil: “Si coloca el dedo frente a los ojos y lo ve con un ojo a la vez, notará que su dedo parece saltar de un lugar a otro. Es exactamente el mismo principio”.

Se ha observado la órbita completa del agujero negro durante seis días, usando también observaciones realizadas con el mismo sistema en el año 2011. “Este método y nuestras nuevas mediciones muestran que el sistema está más lejos de lo que se pensaba, con un agujero negro que es significativamente más masivo”, añade.

“El agujero negro en el sistema Cygnus X-1 comenzó su vida como una estrella de aproximadamente 60 veces la masa del Sol y colapsó hace decenas de miles de años”, afirma Mandel, y ahora está “orbitando a su estrella compañera, una supergigante, cada cinco días y medio a solo una quinta parte de la distancia entre la Tierra y el Sol”.

“Las estrellas pierden masa en su entorno a través de los vientos estelares que se alejan de su superficie. Pero para hacer un agujero negro tan pesado, necesitamos reducir la cantidad de masa que las estrellas brillantes pierden durante su vida”, concluye.

La curiosa apuesta de Stephen Hawking que habría perdido

Al físico británico Stephen Hawking le encantaban las apuestas, y una de las más conocidas es la que hizo con su amigo Kip Thorne. En 1974, se apostó una suscripción anual a la revista Penthouse contra cuatro años de la revista Private Eye a que Gygnus X-1 no sería un agujero negro, contra el trabajo de su vida. En realidad, era una apuesta sobre la existencia de los agujeros negros en sí mismos.

En su libro Breve historia del tiempo reveló que fue “una especie de póliza de seguro para mí. He trabajado mucho en los agujeros negros, y todo se desperdiciaría si resultara que los agujeros negros no existen”. Él apostó a que no era, de manera que en caso de no ser un agujero negro “tendría el consuelo de ganar” y tendría cuatro años de lectura.

Pese a no tener una confirmación oficial, Hawking se dio por vencido en 1990 y pagó la suscripción de la revista. Ahora, unos años después, la apuesta se puede dar por cerrada, contiene un agujero negro y encima más masivo de lo esperado.