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La ingesta de azúcares añadidos a edades tempranas es sinónimo de problemas futuros

Una nueva investigación del Instituto Nacional del Cáncer (EEUU) confirmar que los patrones de alimentación a estas edades tempranas se relacionan con unas condiciones saludables negativas en el futuro.

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as.com

Una nueva investigación a cargo del Instituto Nacional del Cáncer (NCI, por sus siglas en inglés), revela que dos de cada tres lactantes (61%) y casi todos los niños (98%) consumen azúcares añadidos en su dieta diaria, sobre todo en los yogures azucarados en el caso de los lactantes, de entre seis y 11 meses, y en zumos en el caso de los niños, de entre 12 y 23 meses.

El trabajo, publicado en el 'Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics', documenta algunas buenas noticias sobre la disminución durante el período de estudio (2005-2016) en el porcentaje de bebés y niños pequeños cuyas dietas diarias incluyen azúcares añadidos, así como las cantidades que consumieron. Sin embargo, la ingesta generalizada apunta a un problema grave y persistente: el desarrollo temprano de patrones de alimentación asociados con condiciones de salud negativas.

"Nuestro estudio, que es el primero que se centra en el consumo de azúcares añadidos en lactantes y niños, documenta que la mayoría de este tipo de población consume estos azúcares. Esto tiene unas implicaciones importantes en la salud pública en la medida en que investigaciones previas han mostrado que los patrones alimenticios establecen los patrones de dieta del futuro", explica la primera autora de la investigación, Kirsten A. Herrick.

El trabajo del equipo de los expertos de la institución se apoya en uno previo que concluía que los niños de seis años de edad que habían consumido algún alimento azucarado antes de su primer año de vida eran más proclives al consumo de azúcares al menos una vez al día, en comparación con los niños de la misma edad que no habían consumido estos azúcares antes del primer año.

Más cantidad de la recomendada

En total, los investigadores analizaron datos de más de 1.200 lactantes y niños de entre seis y 23 meses y los resultados indican que los lactantes consumían en torno a una cucharilla de té de azúcares añadidos al día (el 2% de su ingesta calórica por día), mientras que los niños consumían sobre unas seis cucharillas (el 8% de la ingesta calórica diaria).

El aporte de azúcares añadidos para los lactantes provenía de de yogures, 'snacks' de bebés y dulces, así como dulces horneados, mientras que para los niños, las mayores fuentes de azúcares incluían zumos, de nuevo productos horneados, y golosinas. "La transición de una dieta basada en la leche hacia comidas sólidas tiene un impacto sobre la nutrición, el gusto y los patrones de alimentación. Es necesario, en este sentido, un mayor trabajo para que se entienda y se tome conciencia de este período crítico", concluye la doctora.