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Hiperparentismo, el error de los padres con los niños

‘Padres helicóptero’, ‘mamás tigres’, ‘papás aspiradora', son las nuevas denominaciones que se aplican a muchos padres según el comportamiento de excesiva protección son sus hijos.

hiperparentismo
as.com

Hay niños complejos, difíciles, y hay veces, en muchas ocasiones, que todo es un problema de educación, de ejemplo, de frustración, de recibir unn no a tiempo, una regañina, de tener las herramientas adecuadas para enfrentarse a un problema nuevo.

Y es que hoy en día la sobreprotección de los padres puede tener consecuencias negativas en el desarrollo normal de los hijos, que se convierten en niños con poca tolerancia al fracaso y no saben ni gestionarlo, ni reconocerlo, ni saben cómo responder.

Tiempo, no cosas

Es lo que se denomina el hiperparentismo, un fenómeno cada vez más común y que refleja cómo se está abordando la educación de los más pequeños, y no tanto, en nuestros días. Y es que muchas de las actitudes de rebeldía o intransigencia apreciadas hoy en adolescentes tienen su reflejo en una infancia sobreprotegida, en la que los papás y mamás modernos se han sentido culpables por no prestarles suficiente atención, por pasar demasiado tiempo trabajando o no conseguir siempre lo mejor para ellos.

Continuos remordimientos de conciencia que vuelcan sobre los niños con una dosis extra de atención y protección, poco recomendada para su crecimiento y normal desarrollo. Los niños no necesitan cosas, necesitan a sus padres, tiempo de calidad. No un padre que trabaje en la mesa de al lado, un padre que vea la televisión, juegue o esté de paseo con ellos.

Eva Millet, periodista y autora del libro “Hiperniños, ¿hijos perfectos o hipohijos?”, asegura que “los hiperniños son el producto de una hiperpaternidad a la hora de criar y educar a nuestros pequeños, se les da todo, se les protege de todo y se les indica lo que deben ser, lo que les convierte en hiponiños, pequeños que no saben defenderse, que no son autónomos, porque se lo dan todo hecho”.

Tecnología que educa

Un ejemplo es la resolución de los deberes, los ejercicios, cómo afrontar problemas, como pueden ser los de matemáticas. Y es donde entran Javier Arroyo y Daniel González de Vega, Smartick,  “este método online de aprendizaje de matemáticas para niños de 4 a 14 años no solo enseña matemáticas, lógica y programación, sino que aporta a los menores confianza en sí mismos, al no necesitar la ayuda de los padres para resolver los ejercicios que el sistema adapta, a través de Inteligencia Artificial, al perfil de cada niño. Sin la necesidad de intervención de un adulto, los pequeños incrementan su autoestima y su capacidad de ser constantes al completar satisfactoriamente los 15 minutos de sesión diaria”.

“Algunos padres nos escriben diciéndonos que sus hijos no soportan equivocarse, que lloran si no responden suficientemente rápido y bien, pero sabemos que equivocarse y manejar la frustración es esencial no sólo para aprender matemáticas, sino para forjar el carácter” explican los fundadores del Smartick.

En un mundo donde incluso los padres dejamos de ver una serie si se corta varias veces, o si estamos mirando un periódico on line y nos molesta la publicidad, abandonamos, o no esperamos a los anuncios de muchas páginas, esa inmediatez, la tienen también los niños, y esa espera, ese ver qué pasa, no lo han aprendido, porque en 3 clicks ven un vídeo, una película o unos dibujos. Y ni siquiera somos conscientes de que esa rapidez no es la vida real, sólo es una pantalla que, lamentablemente, está de manera constante presente en nuestras vidas, y en la de los niños.