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NUTRICIÓN

Lo que debe tener el comedor escolar para buscar una alimentación sana

La obesidad se puede evitar con una planificación familiar sobre la comida, libre de azúcares industriales y alimentos procesados, rica en frutas, verduras y pescado, con un control de la carne magra.

obesidad infantil
EUROPA PRESS - Archivo EUROPA PRESS

El comedor escolar forma parte de la vida diaria de los niños desde que son muy pequeños. Muchos de ellos desayunan, almuerzan, comen e incluso meriendan en los centros, de ahí la vital importancia que debe tener una alimentación equilibrada para su futuro.

Para el doctor López Tallaj, autor del libro Come y Crece, experto en medicina preventiva y cirujano plástico, "fuera del entorno familiar, la clave está en el colegio, donde no sólo es necesario crear conciencia sino alcanzar acuerdos entre padres, autoridades sanitarias y educativas y los centros para elaborar los menús semanales en base a productos de alto valor nutricional. Por supuesto, sin procesados y con restricciones al azúcar industrial", comenta.

Cómo hacer un menú escolar equilibrado: la búsqueda de las vitaminas

"El primer propósito que debemos cumplir en esta vuelta al cole 2019 es eliminar de la comida de los niños los llamados falsos alimentos sanos. Es decir, los zumos industriales, con altos niveles de azúcar o los cereales procesados que a veces incluso los papás meten en barritas en la mochila escolar. Estas meriendas o snacks para la hora del recreo elevan el índice glucémico", advierte el doctor.

“El organismo se ocupa rápidamente y el páncreas de procesar el metabolismo de estos carbohidratos que estamos recibiendo de absorción rápida, descuidando el procesamiento de las grasas, las cuales se van depositando y acumulando en diferentes áreas del cuerpo y así se va a crear la obesidad a mediano y largo plazo", narra.

"El segundo punto, indiscutible, es el del equilibrio nutricional y la variedad, aspectos que permite la dieta mediterránea, pero, sobre todo, la española. En nuestro país, poder comer de manera natural, según los productos que nos brinda la naturaleza, es más fácil y accesible que en otros lugares", relata.

"En tercer lugar lugar, debemos fijarnos objetivos en relación a nuestro comensal, a sus características y hábitos de vida. Hemos de tener siempre presente que el niño es un ser activo por naturaleza, que consume energía y que el combustible de esa energía la aportan los alimentos, en especial los que son ricos en vitamina B12",narra el profesor.

"Aquí está la base de la dieta, puesto que en la misma cesta nos encontramos con los huevos, las aves, pollo y pavo, el pescado y también la carne roja. Los frutos secos, que tienen un elevado nivel de Vitamina B12, se incluirán dependiendo la edad del menor, según riesgo de atragantamiento y posibilidad de reacción alérgica", detalla. "Esta vitamina es esencial en la producción de los glóbulos rojos sanguíneos, que transportan el oxígeno a los tejidos".

"No podemos olvidar tampoco que el niño de hoy vive pegado a las pantallas y hasta estudia con ellas, por lo que hemos de preocuparnos por su salud visual. La protegen las vitaminas A y E, presentes en algunas verduras y hortalizas, que deben estar sí o sí, en la dieta: lechuga, pimientos, brócoli y zanahoria. También en frutas como el mango, el melón o el albaricoque", detalla el profesor.

"Otra vitamina, la B2 participa en la formación del colágeno, el “pegamento” natural de nuestro cuerpo. Los más pequeños están en pleno desarrollo y para producir tejido, durante el crecimiento, necesitan esta sustancia. La B2 se encuentra en las berenjenas, el salmón, las espinacas y el cordero.

"También son importantes los folatos, activos participantes en la creación de nuevas células y, por lo tanto, de tejido. De nuevo la espinaca aparece como necesaria en los platos de los escolares, acompañada de la remolacha y el aguacate".

Para fortalecer los huesos, "nada mejor que los champiñones y las setas de temporada, las sardinas, el atún y los mariscos crustáceos".

De la vitamina C, clave "para aquellos en pleno proceso de inmunización contra virus y bacterias. La fruta será aquí la reina, que, además, ayuda a prevenir, a cualquier edad, las enfermedades cardiovasculares. En las mochilas debe haber: naranjas y mandarinas y en el plato, piña, kiwi, papaya y melón".