Deporte y Vida

HIGIENE DEL SUEÑO

11 consejos básicos para dormir bien a pesar de las altas temperaturas del verano

Las noches tropicales y las altas temperaturas suelen impedir que conciliemos bien el sueño en verano, pero podemos poner en marcha una serie de mecanismos que nos ayuden a descansar.

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El verano es para muchos una de las épocas más esperadas del año por las ansiadas vacaciones, pero no es menos cierto que el omnipresente calor evita en gran medida el necesario descanso que anhelan muchos. La temperatura corporal es uno de los factores que hacen posible la conciliación y estabilizan el sueño durante la noche, aunque mantener una temperatura suficiente baja supone un auténtico reto para nuestro organismo.

Afortunadamente disponemos de numerosos mecanismos, como la sudoración, la vasodilatación o la bajada del ritmo metabólico, entre otros, para manejar el calor, pero no es menos cierto que cuando el calor aprieta de verdad y la temperatura no baja de los 20-22 grados (noche tropical), el cuerpo se ve obligado a poner toda la maquinaria en marcha para disipar el calor interno y algunos procesos dificultan el sueño.

12 consejos para dormir bien

Por ello, todo lo que podamos poner de nuestra parte para intentar que las noches no se conviertan en un verdadero suplicio es poco. Es cierto que cada persona muestra un nivel diferente de adaptación a estas altas temperaturas, pero existen una serie de medidas que pueden contribuir a facilitar el descanso:

  • La habitación. El campo de batalla. Es necesario ventilarla durante las primeras horas del día y cerrar ventanas cuando empiece a apretar de verdad el calor para volver a abrirlas al ponerse el sol. Un ambiente fresco es sinónimo de un mejor descanso. Lo ideal es que la temperatura no supere los 25 grados.
  • Tiempo en la cama. Restringir el tiempo en cama, a ser posible no echar siestas y no permanecer despierto en la cama nunca demasiado tiempo.
  • Rutina. Es complicado cuando se está de vacaciones, pero en la medida de lo posible conviene seguir la rutina habitual a la hora de ir a la cama, con unos horarios regulares para acostarse y levantarse.
  • La ropa de cama. Mejor de lino o algodón para evitar la humedad y apostar así por un tejido transpirable. Ni que decir tiene que cuanto mejor sea el colchón y el somier, mejor conciliaremos el sueño.
  • Come bien, hidrátate mejor. Alimentos muy calóricos y digestiones pesadas no suelen ser compañeros de viaje muy recomendables para irte a la cama. Una dieta ligera con alimentos de fácil digestión es necesaria. Como lo es también una adecuada hidratación a lo largo del día que disminuya la sensación de calor. No tomar excitantes como té o café en las siete horas previas a acostarnos.
  • Deporte. También es recomendable evitar el ejercicio físico justo antes de acostarse.
  • Ducha de urgencia. Si no es el primer acto reflejo, poco le falta. Una ducha antes de acotarse puede ser una gran opción si la tomamos como corresponde, es decir, ni muy fría ni muy caliente. Si tomamos una ducha con agua fría la sensación térmica al salir puede ser justo la contraria de la perseguida.
  • Aire acondicionado y ventiladores. No es recomendable dormir con el aire acondicionado encendido. Es la solución fácil pero no la más saludable. Si cuentas con ese lujo, puedes encenderlo antes de irte a dormir para refrescar el ambiente. En el caso del ventilador puedes colocarlo en un lugar estratégico de la habitación que permita la circulación del aire. Si quieres evitar un inoportuno resfriado, no te interpongas en su trayectoria.
  • Off mejor que On. Apaga y desconecta todos los aparatos eléctricos a tu alrededor porque son unos emisores de calor muy silenciosos. Pero, a la larga, su acción se nota en el conjunto. Evítalos a toda costa. Total, vas a estar durmiendo plácidamente.
  • Tablets y smartphones. La luz azul de las pantallas puede interferir a la hora de conciliar el sueño por lo que se recomienda evitar el uso de determinados dispositivos en los momentos previos a ir a la cama. Y por su puesto no utilizarlos una vez ya nos hemos acostado
  • Los mosquitos. Con las altas temperaturas tenemos la costumbre de abrir ventanas por doquier, lo que puede conllevar la presencia de estos icómodos huéspedes. Su zumbido cuando estás a punto de dormir o sus picaduras son muy molestos por lo que es aconsejable utilizar mosquiteras y repelentes para evitar que sean uno más en tu habitación.