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El Ártico se derrite: glaciares que han retrocedido 1 kilómetro

desafío ártico

Desafío Ártico

El 'Desafío Ártico' que iba a llegar a Canadá atravesando el mar congelado no ha sido posible por la falta de rigidez del hielo, que hace que la temperatura del agua no alcance la consistencia suficiente.

Lo contaba el aventurero Manuel Calvo hace más de un mes, es posible que la expedición no pueda finalizar si el cambio climático ha hecho que el hielo desaparezca. Y los peores presagios se han cumplido.

La expedición, que ha contado con numerosas dificultades logísticas por las condiciones de temperatura y del terreno e incluso estuvo paralizada 48 horas debido a una tormenta de nieve en la que Manuel tuvo que resguardarse en un refugio, ha conseguido un año más documentar la zona y recoger muestras biológicas para la Universidad de Málaga, destinadas a seguir investigando cómo las alteraciones climatológicas afectan la zona.

Así está el Ártico ahora

Para esta V edición del 'Desafío Ártico',  que se ha llevado a cabo en solitario por Manuel Calvo, líder de la exploración, se ha transportado a lo largo de 450 kilómetros en un trineo movido por 16 perros entrenados para la ocasión.

Calvo ha documentado los efectos del cambio climático, que alteran drásticamente el ecosistema y la forma de sobrevivir de los habitantes de las poblaciones situadas en esta área del planeta.

El 'Desafío 'Artico' no se ha podido completar por la falta de hielo.

Destaca sobre todo la falta de rigidez del mar congelado que no pudo atravesar; ha llegado a documentar retrocesos de más de un kilómetro en una zona en la que hace dos décadas los barcos no podían navegar por la rigidez del hielo. El deshielo es una consecuencia visible que prueba el gran problema de este fenómeno medioambiental.

A través de la asociación sin ánimo de lucro MaratónDog y con el patrocinio de Tiendanimal, la exploración trazó una ruta para recorrer distintas zonas de Groenlandia donde los Inuit sobreviven en condiciones cada vez más adversas por los efectos del cambio climático, en una situación en la que conviven en consonancia con los perros de raza groenlandesa, vitales para las travesías durante las temporadas climatológicas más duras.

“Hace 20 años, a Ilulissat no llegaban los barcos en invierno. ¿Por qué? El mar estaba congelado… ahora sí llegan los barcos. Los glaciares están retrocediendo y hay algunos que, desde mi primera visita en 2015, han retrocedido un kilómetro. Eso es una auténtica barbaridad”, explica Calvo ya desde España.