Deporte y Vida

DIABETES

HIIT y CrossFit, deportes también para diabéticos

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Manuel Bruque

EFE

Nuevos estudios revelan que el ejercicio físico de alta intensidad (HIIT) aumenta el metabolismo de la glucosa en los músculos, así como la sensibilidad a la insulina en los pacientes de Diabetes Tipo 2, mejorando el control de su glucemia.

Las claves para evitar riesgos en los deportistas con diabetes es controlar frecuentemente los niveles de glucemia, especialmente en pacientes insulinodependientes, y conocer de antemano la intensidad, la duración y el tipo de ejercicio que se va a realizar.

“La diabetes es una patología crónicaque supone un cierto cambio de hábitos, pero que en ningún momento impide llevar una vida normal. Si este tipo de deportes forman parte de la vida del paciente podrá seguir practicándolos, pero requerirá de controles más frecuentes de glucemia y seguimiento médico para valorar el ajuste de medicación”, afirma la doctora Marta López Tomás, E-Health Medical Manager de Cigna España.

Deporte y diabetes, ¡sí!

El ejercicio físico es fundamental en el control metabólico del paciente diabético, y aporta enormes beneficios a la hora de evitar el sobrepeso (presente en más de la mitad de la población diabética), reducir los niveles de hemoglobina glicosilada, los niveles lipídicos y los niveles de glucemia. Aquellos pacientes que practican ejercicio y controlan su alimentación tienen una ventaja añadida, ya que pueden precisar menos dosis de insulina.

Los mejores deportes para los diabéticos

Los deportes de alta intensidad, como Crossfit o Entrenamiento Interválico de Alta Intensidad (HIIT) ofrecen beneficios para los pacientes diabéticos, ya que a largo plazo consiguen mejoras en la glucemia, hemoglobina glicosilada, triglicéridos y colesterol total. Aunque es importante tener en cuenta que, como efecto inmediato, tras practicar ejercicio de alta intensidad es posible que los niveles de glucosa aumenten.

Si tienes diabetes y haces deporte, debes tener en cuenta

  • Conocer de antemano el tipo de entrenamiento a realizar. Es imprescindible conocer la intensidad, la duración y el tipo de ejercicio que se va a realizar, de manera que se pueda ajustar el tipo de dieta a realizar o la cantidad de insulina a administrar según el desgaste físico previsto de ese día.
  • Es importante tener en cuenta que para practicar este tipo de deportes es imprescindible gozar buena salud cardiovascular.
  • Medir los niveles de glucemia antes y después de la actividad deportiva, especialmente en pacientes insulinodependientes.
  1. Glucemia menor de 90 mg / dl. Tomar entre 15 y 30 g de hidratos de carbono de rápida absorción, excepto si se realizan ejercicios de muy corta duración y alta intensidad, ya que este tipo de ejercicio puede incrementar los niveles de glucemia.
  2. Glucemia entre 90 y 150 mg / dl. Es el intervalo de glucemia ideal para iniciar la actividad, pero siempre tomando hidratos de carbono extras antes de iniciar el ejercicio para prevenir la hipoglucemia durante la actividad.
  3. Glucemia ente 150 y 250 mg / dl. Se puede iniciar el ejercicio con normalidad, si bien se debe retrasar el aporte de hidratos de carbono hasta que los niveles de glucemia estén de nuevo por debajo de 150mg/dl.
  4. Glucemia por encima de 250 mg / dl. En este caso se deberían medir los niveles de cuerpos cetónicos en sangre o en orina. Si el resultado es negativo, se podría iniciar el ejercicio físico, pero evitando los ejercicios de alta intensidad, que ya de por sí pueden provocar mayores aumentos de los niveles de glucemia. Si los cuerpos cetónicos son elevados, se debe evitar el ejercicio físico hasta que la situación se haya normalizado.
  • Controlar la dieta, debe ir acorde a la actividad física que se vaya a realizar, siendo indispensable aplicar las correcciones necesarias en la alimentación y la dosis de insulina. Es muy importante que los deportistas conozcan sus niveles de glucosa antes de realizar el ejercicio y adapten la ingesta necesaria de hidratos de carbono para corregir cualquier desviación, tanto previamente, como durante y después de la práctica de deporte (para evitar la hipoglucemia y la hipoglucemia tardía, que pueden aparecer entre las 6 y 10 horas posteriores). También hay que tener en cuenta que no es recomendable hacer deporte después de las comidas: se aconseja esperar entre 2 y 3 horas.
  • Apoyarse en expertos médicos para enfrentarse a retos específicos. Es conveniente visitar al médico especialista con frecuencia y hacerse revisiones periódicas, sobre todo, antes y después de grandes episodios de esfuerzo físico (maratones, partidos, competiciones, etc.).
  • Unido a la dieta y al control de los niveles de glucemia, los chequeos antes de periodos de gran exigencia física y las recomendaciones de expertos médicos pueden marcar la diferencia entre llevar a cabo la actividad de forma segura o incurrir en complicaciones.
  • Evitar tomar suplementos de proteínas o aminoácidos para mejorar el rendimiento. Antes de empezar a ingerir suplementos de este tipo, es necesario valorar su necesidad y consultar a un especialista. Muchas veces, el deportista ya toma suficientes proteínas en sus comidas y estos productos adicionales podrían incrementar la glucemia al cabo de 3 ó 4 horas de haber ingerido el suplemento y provocar un aumento de peso a largo plazo.