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SALUD

Si quieres cuidar tus ojos, haz deporte al aire libre

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as.com

El aumento de horas en espacios de interior, sin recibir luz solar, está haciendo que las tasas de miopía aumenten, por lo que se recomienda pasar 3 horas al día realizando actividades en lugares abiertos para el correcto desarrollo del sistema visual.

Los buenos hábitos de salud empiezan cuando somos unos niños. Por eso el ejemplo de los padres es tan fundamental. Ante los drásticos aumentos de miopía, se recomienda algo tan sencillo como pasar tiempo en el exterior, al menos tres horas al día.

Y es que hoy en día el 47 % de los jóvenes europeos son miopes y se estima que el 33 % de los españoles lo serán en 2020.Datos alarmantes. Por lo que la actividad física al aire libre ayuda a evitar en los niños futuros problemas de visión y enfermedades graves en la retina. Y hay que actuar ya.

Estudios que avalan hacer deporte al aire libre

La Copa COVAP, iniciativa deportiva y educativa infantil promovida por la Cooperativa Ganadera del Valle de los Pedroches (COVAP), y el Hospital Universitario Reina Sofía (HURS) de Córdoba, centro colaborador en la séptima edición de este proyecto, destacan que el ejercicio físico regular en espacios abiertos, además de mejorar la coordinación motora y el espíritu de trabajo en equipo, ayuda a evitar el desarrollo de la miopía.

Así lo afirma también un estudio reciente elaborado por la Universidad de Santa Bárbara de Estados Unidos, en el que se concluye que el deporte tiene beneficios positivos para la visión al prevenir la aparición de enfermedades graves de la retina gracias a la mejora de la circulación.

La Copa COVAP ha puesto especial énfasis en esta temática durante su celebración en Huelva ante la previsión de que en España el porcentaje de miopes llegue al 33 % en 2020. Además, otro aspecto que ha puesto de relevancia esta iniciativa es que los problemas de refracción en la infancia (miopía, hipermetropía y astigmatismo) tienen consecuencias para la práctica deportiva, debido a la mala agudeza visual, los defectos de la visión binocular y la falta de coordinación.

Esto dificulta la integración visual motora del niño y la coordinación con las diferentes partes del cuerpo, provocando que tropiece y caiga con facilidad, o que tenga falta de destreza o dificultades para golpear o recoger una pelota. En este sentido, ante cualquier signo de alerta que se detecte en el niño se deberá acudir al pediatra que, en caso necesario, lo derivará al oftalmólogo.