Deporte y Vida

AVENTURA

Estrategia, orientación, aventura... así es el Geocaching

Es la actividad de moda, el Geocaching, rutas en el Valle del Saja Nansa en Cantabria buscando ‘tesoros’ templarios para conectar con la naturaleza tanto niños como mayores.

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geocaching
as.com

Los beneficios de la naturaleza son de sobra conocidos. El aporte de salud que da tanto a niños como a adultos es fundamental para relajarnos, liberar serotonina, oxigenar el cuerpo… y, además, descubrir que podemos ser capaces de guiarnos viendo señales es todo un reto casi olvidado.

Tan acostumbrados estamos a GPS, teléfono móvil, aplicaciones que nos llevan… que casi parecemos autómatas. Es por eso que hemos hablado para Deporte y Vida con Andrés de la Torre, Guía de la Asociación Española de Guías de Montaña (AEGM), para que nos cuente los beneficios de salir a la montaña, cómo ha cambiado el perfil del montañero y cómo poder inculcarles a los niños la pasión por un medio que sólo nos aporta beneficios.

¿Cómo podemos inculcar a los niños los deportes de aventura y la pasión por la naturaleza?

Con una motivación externa, mostrando que el medio natural es un mundo lleno de aventuras y tesoros por descubrir cómo hacemos en las rutas de Geocaching, conseguimos fomentar la imaginación contando historias de los seres mitológicos que habitan los bosques de Cantabria y el premio final es algo tangible que se pueden llevar de recuerdo.

Los guías de montaña trabajamos tanto con adultos como con niños y hay ocasiones que los padres nos comentan lo difícil que resulta motivarles para salir a dar un paseo por el monte. En la ruta del bosque de Caviedes que hicimos el pasado fin de semana en el Monte Corona (Parque Natural de Oyambre en la Comarca cántabra del Saja Nansa), mezclamos la observación de especies con la búsqueda de tesoros geolocalizados (Geocaching) y la respuesta fue muy positiva. Los niños soportaron una ruta de 4 horas porque al final sabían que tenían un premio.

¿Es posible que aprendamos, sin móvil o gps, a guiarnos por las estrellas, los árboles, una brújula?

El móvil o GPS son herramientas muy útiles si hablamos de seguridad en montaña porque nos pueden ayudar a salir de una situación complicada o enviar las coordenadas exactas en caso de necesitar auxilio. Son aparatos que funcionan con batería recargable o pilas así que nunca está de más aprender a orientarse con un mapa y una brújula. Cuando trazas una ruta en el mapa la línea recta casi nunca es la más fácil y hay que saber interpretar las curvas de nivel para calcular tiempos y elegir el camino adecuado. Es lo primero que enseñamos en los cursos de formación o en las rutas guiadas.

Interpretar las señales del entorno como la acumulación de musgo en las caras norte de un tronco o una piedra puede ayudar a orientarse en un momento determinado pero cuanta más información seamos capaces de manejar mayor seguridad tendremos en cualquier actividad. Contratar los servicios de un profesional es la opción más cómoda, pero nuestra labor también debe ser educativa para conseguir motivar a la gente a que planifique sus propias rutas.

El Valle del Saja Nansa en Cantabria tiene 148 'tesoros' para encontrar.

Esta actividad de Geocaching, activa en los niños la experiencia de sentirnos como en unos dibujos animados casi, o una película, ¿les estamos alejando de estas acciones en la vida cotidiana?

En el caso del Geotour Saja Nansa hemos introducido la temática de búsqueda del “Tesoro de los Templarios” y supongo que eso ayuda a imaginar grandes aventuras en la búsqueda. Algunos de los cofres requieren además resolver un acertijo siguiendo varias pistas y si a esto añadimos un poco de imaginación, el viaje es mucho más interesante.

Para abrir el candado del contenedor de La Ferrería de Cades por ejemplo, hay que averiguar qué le pasó al Maestre de los Caballeros Templarios y en el Castillo de San Vicente de la Barquera es fundamental saber el peso que tenían dentro de la Orden las diferentes figuras eclesiásticas.

No sé si esto les aleja de la vida cotidiana y si es bueno o malo... Supongo que cada caso tiene diferentes connotaciones y no es lo mismo vivir en una gran ciudad como Madrid que hacerlo en un pueblo tradicionalmente albarquero como Carmona. En cualquier caso, creo que conocer lugares nuevos siempre es un aliciente, no solo para los niños.

Los mayores ahora mismo no sabemos llegar a ningún sitio sin GPS, ¿cómo podemos volver a conectarnos y activar nuestros sentidos para no ser dependientes?

Los pueblos celtas siempre hemos vivido en conexión con la naturaleza, respetando el entorno y utilizando sus recursos con inteligencia. Los druidas recolectaban plantas medicinales en el bosque y celebrábamos cada solsticio con alegría. Tal vez solo haya que recuperar una parte de nuestra memoria histórica para volver a conectarnos.

Siempre hay alternativas…

La búsqueda de tesoros es como una aventura, ¿qué nos aporta? ¿Qué despierta en nuestra mente?

La gente que lleva más tiempo jugando a Geocaching dice que les ayuda a conocer lugares nuevos y a personas de otros países. Gracias a las quedadas y eventos intercambian experiencias y anécdotas aparte de los geocoins coleccionables. Yo lo veo como algo sano ya que no es una competición, si no un pasatiempo.

¿Le gustaría que la Selección Española viniera a poner a prueba sus sentidos de la aventura como hicieron hace poco un Scape Room?

Nosotros ya hemos trabajado el “team-building” con actividades de orientación y de hecho, algunos de los Geocaches están diseñados por una empresa de Scape Room.

A Sergio Ramos y compañía les propondría una quedada en e-bike de montaña por equipos para ver quien consigue planificar mejor la estrategia y descubrir antes tres contenedores diferentes en el valle de Cabuérniga.

El caso de Japón y la naturaleza

En psicología son muchos los consejos que quieren que conectemos de nuevo con la naturaleza, no solo a modo de terapia, sino como salud.

Los japoneses han estado investigando los beneficios de los “Baños de bosque” o “Shinrin-Yoku” durante décadas. Han descubierto que las sustancias que emiten especies como las coníferas tienen un efecto curativo para nuestro organismo y lo recomiendan como una manera eficaz de combatir el estrés, la depresión y otros problemas, hasta tal punto que se han protegido 40 bosques en el país solo para la práctica de esta terapia natural.

Mi compañero Luis Miguel García es educador social y opina que la naturaleza es además una herramienta educativa de gran poder para trabajar con niños y adolescentes diferentes habilidades como el trabajo en equipo, desarrollo de los sentidos básicos y el fomento de hábitos saludables.

Debemos salir de nuestro espacio de confort y enfrentarnos a nuevas situaciones o escenarios.

¿Cómo ha cambiado el perfil del montañero en los últimos años?

La necesidad de encontrarnos con la naturaleza es cada vez mayor, algo que nos impone este modo de vida urbano, competitivo, estresado.., y eso está motivando salidas en grupos reducidos, con amigos o asociaciones que les facilitan salir a la montaña con algo más de seguridad.

Otros prefieren la competiciones colectivas como medio de acercamiento y también para socializar.

También estamos constatando una mayor conciencia a la hora de contratar los servicios de un guía profesional, no solo por la seguridad que aporta, si no por el valor extra de conocimientos del medio o patrimonio local que añade en cualquier actividad.