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Cómo ser una persona madrugadora (de verdad es posible)

PSICOLOGÍA

Cómo ser una persona madrugadora (de verdad es posible)

Cómo ser una persona madrugadora (de verdad es posible)

Una rutina para buscar el sueño, despertar con luz natural, adelantar por la noche la bolsa del gimnasio, la ropa de la mañana, incluso la comida del día siguiente preparada, nos ayudará a ganar tiempo.

Madrugar es para mucha gente un reto casi imposible. Como en todo, la práctica, la rutina, la motivación, pero sobre todo la organización son clave para convertirse en una persona madrugadora.

Aprovechar más el día, ser más productivo si tu trabajo lo permite, si tienes hijos es casi obligado madrugar para organizar sus actividades, comida, colegio… El profesor de la Universidad de Leipzig Christoph Randler afirma que “los madrugadores son más proactivos y adquieren roles de liderazgo más fácilmente”.

Desde Kaiku Sin Lactosa nos dan varias pautas que hemos convertido en una guía para ser una persona madrugadora.

Dormir más (y mejor)

Para ser una persona madrugadora el descanso es fundamental. Cenar antes y acostarte antes es un gran paso. Pero, sobre todo, aprender a hacer una rutina del descanso. Ya vimos ayer cómo podemos meditar antes de acostarnos para conseguir nuestros objetivos. Y si es madrugar, trabajaremos en ello.

Un desayuno inteligente

Cenar ligero es una acción que en beneficio de nuestra digestión y del descanso. Levantarse con ganas de un buen desayuno también nos ayuda a que empezar el día con otro ánimo. Fruta, cereales integrales, proteína… Algunas cosas puedes dejarlas preparadas la noche anterior en la nevera, un pequeño paso que hará que cuando te levantes te dé menos pereza.

Un buen planning

La organización es clave para muchas personas. Si dejas la ropa preparada por la mañana ya estarás ganando unos minutos. Si vas a la piscina o al gimnasio al día siguiente, déjalo todo listo y seguirás ganando tiempo. La fruta pelada del desayuno también ayuda a tener un desayuno más saludable en menos tiempo. Incluso la comida preparada para llevar o para comer en casa si trabajas en tu hogar te será realmente útil para tener un día lo más productivo posible.

Crear rutinas

Con los niños es obligatorio tener rutinas desde bien pequeños, el cuento de dormir, los besos de los padres, 5 minutos de dibujos y a dormir… señales que indican que tras esas actividades viene el sueño. Haz tú lo mismo. Leer por la noche, un vaso de leche con todo su potencial para relajar el cuerpo y despertarte más activo y relajado, unos minutos de meditación… Incluso ser capaz de poner la alarma y no mirar el correo, las redes, las noticias antes de dormir irán dando pistas a tu cuerpo de que el descanso se acerca. Rutinas para acostarte que te permitirán estar más relajado por la mañana para poder madrugar más.

Luz natural para despertarte

El tema de las persianas es casi un debate nacional. La gente se divide entre los que buscan la oscuridad máxima o los que prefieren despertarse con luz natural que vaya filtrándose por la mañana. Este segundo grupo se despierta más tranquilo y de manera más relajada según los expertos. Es además una manera de que el cuerpo, cuando pueda, tenga su propio ritmo de descanso si es posible. Saber que cuando abres los ojos ya es de día es una buena señal de que comienza la batalla.

Una rutina al despertar

Intenta que no sea mirar el móvil al levantarte. Ir al baño, lavarse la cara, hacer unos pequeños estiramientos, subir las persianas de la casa, preparar el café y que el olor vaya aromatizando todo… Pequeños gestos para que despertarse sea una rutina agradable y el cuerpo sepa que tiene que desperezarse poco a poco.

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