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Cómo sobrevivir a una clase de Bikram Yoga

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Cómo sobrevivir a una clase de Bikram Yoga

Cómo sobrevivir a una clase de Bikram Yoga

El yoga con calor se realiza en clases de 90 minutos a 42 grados donde se realizan 26 posturas, es una disciplina que te permite eliminar toxinas, oxigenar tus células y ser más flexible.

El Bikram Yoga o yoga con calor es una sesión de 90 minutos a 42 grados, en la que se desarrollan 26 posturas (asanas) y dos ejercicios de respiración (pranayamas). No es fácil y la primera clase es agotadora, cuando no extenuante. Os vamos a contar cómo sobrevivir a esta clase de la mejor manera.

Hidratación

En estas clases donde se recrea la humedad y temperatura de la India, 42 grados en el interior de la sala, el golpe de calor es asfixiante al principio. Da igual que hayas estado meses de vacaciones allí o un verano, pasar del frío de la calle a la Hot Room es abrumador. Me dijeron que me quedara cerca de la puerta para sentir algo menos de calor… Al menos cuando se abría entraba algo de aire fresco, pero ni aun así. Los 42 grados hasta los 90 minutos no pasan, y el cuerpo está luchando.

No vayas con una botellita de agua pequeña, no. Hasta la cuarta postura de yoga no podrás beber agua, te lo irán indicando los monitores, además de recomendar en qué posturas no deberías beber para facilitar el movimiento, las de compresión por ejemplo. Te darás cuenta que los compañeros de clase llevan botellas de litro, o incluso mayores. Sabrán que eres un novato si vas con tu botella pequeña.

Equipación

Como cada deporte, el yoga tiene una equipación más adecuada que otras. Y el Bikram Yoga aún más. Puede que vayas con tus mallas y tu camiseta, y empezarás a sudar sin parar. Querrás quitarte toda la ropa y te darás cuenta que los que llevan ya varias clases saben a lo que van: compañeros en bañador, bikini, o top y mallas enanos. Efectivamente, a estas clases se va a trabajar el cuerpo. La ropa casi sobra. Te sudarán partes del cuerpo que no recordabas donde estaban, así que prepárate para ir bien limpio y sin perfumes para que el cuerpo transpire de la mejor manera.

Llévate una gasa, otra toalla por si acaso además de la que te dan allí, o pañuelos. Necesitarás secar el sudor en muchas ocasiones. Y unas chanclas para dejar en la entrada, no se permite entrar calzado a la sala.

Ni con móviles por supuesto, podrían romper la energía de la clase, como me dijo una compañera.

Asanas o posturas

No siempre se realizan las posturas de la clase, pero siempre hay que intentarlo.

Durante los 90 minutos repetirás cada postura dos veces, por lo que si no te sale a la primera, no te preocupes, hay otra opción. Si ves que no puedes, porque además de la flexibilidad cada uno lleva un nivel, es posible que el calor te afecte más de la cuenta. Ni te preocupes, sería hasta normal. Siéntate, o ponte de rodillas, y recupera. No salgas de clase, a no ser que estés muy mal, lo mejor es esperar dentro, controlando la respiración y realizando sólo los movimientos que no te mareen. En la clase que estuve una chica se mareó a los 10 minutos de empezar, en esta ocasión tuvo que abandonar la clase (todos tenemos un mal día y la tensión puede jugarnos una mala pasada). Yo me mareé en varias ocasiones, así que esperaba tranquilamente a que se fuera pasando.

No realicé ni mucho menos las 26 posturas, primero por habilidad las más complejas, otras por mareo y otras porque estaba intentando sobrevivir. Aun así, me fascinó. Aunque los 90 minutos pensé que no acababan nunca.

Lo mejor, durante todo el día tienes una sensación como de pesar menos, de estar muy relajado, la sangre que has movido por todo el cuerpo, la oxigenación, los casi dos litros que has perdido durante el Bikram Yoga… Es cierto que hay que beber mucho ese día, has perdido y debes recuperar líquidos, pero la sensación es muy interesante. Obviamente, esa limpieza del interior también se nota en el exterior, una piel limpia de toxinas se ve con más luz, más tersa, menos gris, menos suciedad. Y en una ciudad donde el aire no está limpio se agradece.

Trabajo global

Ya os he comentado antes que durante los 90 minutos te sudan partes del cuerpo que no recordabas. Creo que no había sudado tanto en toda mi vida, ni siquiera en la India comiendo picante, nunca. Lo bueno, es que estás aprendiendo cómo trabajan todos los órganos, glándulas, tendones, ligamentos, huesos, todas las células de tu cuerpo, tus emociones, tu mente y tu espíritu. Esta parte es más compleja y requiere más concentración, pero es posible llegar a conectar realmente con lo que uno quiere y busca.

Ese trabajo global hace que si tienes lesiones sea más fácil por el calor y la humedad, ya que son idóneos para calentar los músculos y lograr la flexibilidad. Lo malo, que en ocasiones sudas tanto, pies, manos, piernas, brazos, que es difícil agarrarte para algunas posturas.

El calor ayuda a nuestro cuerpo a quemar la grasa de manera más eficaz, redistribuyéndola sobre la estructura muscular. Si te sobran kilos es normal bajar algunos centímetros en poco tiempo. En menos de un mes te has habituado, has definido contorno corporal y has empezado a fortalecer musculatura. Eso sí, el calor como no te guste… es el mayor hándicap.

Bikram Yoga España

El primer centro y sede de Bikram Yoga de España abrió sus puertas en Madrid (Maldonado, 52) en el año 2011, de la mano de Jonathan Martín, un joven emprendedor que dio un giro a su vida, cambiando el mundo de las finanzas por la búsqueda de la paz interior, la salud y el crecimiento personal. Desde ese día no ha dejado de aprender con los mejores del mundo y fue en 2011 cuando materializó su sueño con la apertura de Bikram Yoga Spain.

Este centro de más de 300 metros cuadrados está diseñado para transmitir bienestar en cada rincón Actualmente cuenta con 13 franquicias distribuidas en distintos puntos de España, por lo que si acudes a uno y por trabajo o vacaciones estás en otra ciudad, puedes acercarte también.

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