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La anti-dieta como forma de vida: te presentamos el IIFYM

NUTRICIÓN

La anti-dieta como forma de vida: te presentamos el IIFYM

La anti-dieta como forma de vida: te presentamos el IIFYM

Getty Images/iStockphoto

El protocolo IIFYM goza de mucha popularidad entre usuarios de gimnasio o deportistas porque solo se basa en que cumpla con tus necesidades de macronutrientes.

Mucha gente está harta de hacer una dieta estricta, y por ello, os presentamos un método que nada tiene que ver con lo que habías visto hasta ahora en materia de alimentación. Se llama IIFYM, que son las siglas en inglés de “If It Fits Your Macros”, es decir, algo así como “si se ajusta a tus macronutrientes”.

Pero empecemos por el principio: ¿qué son los macronutrientes? los nutrientes que necesitamos en grandes cantidades en nuestro organismo para el crecimiento, el metabolismo y otras funciones, y que son los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas. De un buen equilibrio entre estos tres macronutrientes depende, en gran parte, la efectividad de nuestra dieta. Y lo que propone precisamente el IIFYM es que, una vez calculados los macros que necesitas para llevar a cabo un proceso de definición, de mantenimiento o de volumen muscular, te alimentes de lo que quieras siempre y cuando te ajustes exactamente a ellos.

Entonces, ¿por qué este protocolo es la anti-dieta? Sencillamente, porque solo necesitamos cumplir con los macronutrientes. El resto, lo podemos elegir como queramos. Es decir, podemos consumir los alimentos que nos venga en gana (sí, hablamos de galletas, hamburguesas, pizza, y toda esa comida basura que tanto nos gusta pero que tan nociva es por su bajo contenido nutritivo) mientras tengamos controlados los macros.

De hecho, el IIFYM, también llamado “dieta flexible”, fue un invento de un grupo de culturistas que estaban hartos de seguir una dieta estricta y llena de “alimentos limpios” como frutas o verduras, y decidieron darse un pequeño divertimento a la hora de comer. Sin embargo, es un protocolo muy controvertido: muchos expertos en nutrición sostienen que no existe correlación entre la composición corporal y la salud. Esto significa que incluso comiendo lo que quieres puedes conseguir los mismos resultados visibles que comiendo “sano”, aunque no estarás tan saludable físicamente y tu organismo no funcionará tan eficientemente.

Pros y contras del IIFYM

Entre las ventajas, el mero hecho de hacer una dieta flexible supondrá que tengas menos ganas de saltarte la dieta o hacer un “cheat meal” brutal. Al estar compuesta de alimentos que te sean más agradables, creará más adherencia, por lo que te será más fácil seguirla. Su eficacia está comprobada, por lo que puedes darle una oportunidad y seguirla.

Entre los inconvenientes, puede que nuestra pasión por excedernos nos haga saltarnos la cantidad de macros que necesitamos (sobre todo provenientes de hidratos de carbono o grasas), y de esta forma incumplamos la dieta. Calcular y realizar un seguimiento estricto de las cantidades de macros también puede ser un quebradero de cabeza, y por último, hacer una dieta flexible no significa alimentarnos de basura, por lo que hemos de saber elegir de vez en cuando entre alimentos sanos y poco saludables.

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