Analizamos las ventajas y desventajas de usar la cinta de correr
Hay gente que está tan acostumbrada a correr por la calle que ni siquiera se plantea correr en una cinta, pero otros muchos aprovechan que está disponible en el gimnasio.
¿Es mejor correr en la cinta que en la calle? No hay una respuesta adecuada a esa pregunta, más allá de las posibles ventajas y desventajas de una u otra opción. Sin duda, lo mejor es hacer deporte antes que quedarse en el sofá. La realidad es que hay personas que prefieren correr al aire libre, desestresarse y sentir la naturaleza, y muchos otros que acuden a un gimnasio prefieren hacer su ejercicio cardiovascular allí, aprovechándose de la posibilidad de correr en la cinta, o incluso usar la bicicleta estática o la máquina elíptica.
Las ventajas de correr en la calle respecto a la cinta
Los beneficios de correr en la calle son más que conocidos: es una sensación de liberación, de conexión con la naturaleza y de ver el mundo moviéndose a nuestro alrededor mientras practicamos ejercicio físico. Estamos más pendientes de correr que del tiempo, escuchamos música mientras lo hacemos y nos sentimos verdaderamente libres, sin agobios y sin tener que usar una máquina, que al fin y al cabo nos limita en lo referente al trabajo físico que hacen nuestras piernas y nuestros músculos en general.
Correr en la calle es más duro, y por lo tanto conseguiremos quemar más calorías. Si nos estamos preparando para una carrera, por ejemplo, la cinta es una mala opción, ya que no simularía las condiciones adversas a las que nos enfrentaríamos en la realidad. También puede resultar monótono y aburrido, y como resultado abandonaremos antes el ejercicio. Tampoco son baratas, por lo que si queremos tener una en casa, debemos hacer una buena inversión, sobre todo si queremos que sea una cinta de calidad.
Las ventajas de correr en la cinta
Para aquellos usuarios de gimnasio, la cinta de correr les permite hacer su ejercicio cardiovascular nada más finalizar su sesión de pesas. Recordemos que siempre es mejor hacer cardio después de los levantamientos, tanto si nuestro objetivo es quemar grasa como ganar músculo. Asimismo, correr en la cinta supondrá una menor tensión en nuestras rodillas y tobillos, por lo que si estamos saliendo de una lesión o tenemos ciertas molestias, es lo más recomendable para nuestras articulaciones.
Si decidimos usar una cinta de correr, lo bueno es que no tendremos que preocuparnos por las inclemencias del tiempo: tanto si hace demasiado calor en verano, como si es invierno y no queremos pelarnos de frío. Además, podemos controlar la pendiente y variar el ritmo, por lo que puede ser una gran opción en caso de que queramos hacer entrenamiento por intervalos de alta intensidad o HIIT. Otra de las ventajas es que, en caso de no contar con una app que nos lo indique, podremos saber el tiempo exacto, la distancia recorrida e incluso realizar una aproximación de las calorías que hemos conseguido quemar. Ah, y si tienes una cinta de correr en casa, puedes aprovechar para ver la televisión o ver una película mientras haces ejercicio.
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