CICLISMO

Biniam Girmay: el orgullo africano del ciclismo mundial

El eritreo (21 años) hizo historia al ser el primer africano que consquistaba la Gante-Wevelgem. Esta temporada quiere brillar en el Giro de Italia.

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Biniam Girmay: el orgullo africano del ciclismo mundial
Intermarche-Wanty

"Es la victoria más especial de mi carrera. Es la primera vez que gano en un esprint de grupo. Me gustó y es una motivación realmente buena para la temporada", le decía Biniam Girmay a AS tras conseguir la victoria en el Trofeo Alcúdia de la Challenge de Mallorca, lugar donde el corredor del Intermarché-Wanty empezó a hacerse un nombre a nivel internacional. El eritreo (Asmara, 21 años) está explotando sus condiciones de gran esprínter y clasicómano (1,84 m y 70 kg) en su tercer año como profesional, lo que el pasado domingo le catapultó al estrellato en la Gante-Wevelgem con un hito histórico: primer ganador africano de la clásica belga.

"¡Esta victoria histórica es tan importante para mí, para mi equipo, para el ciclismo africano! Desde el E3 Classic, mi primera clásica flamenca, me enamoré de los adoquines. No dudé ni un momento cuando el equipo me ofreció la oportunidad de concluir mi primavera con Gante-Wevelgem, pero nunca imaginé terminar este día con una victoria, porque es muy difícil correr las clásicas flamencas sin experiencia. Lancé mi esprint con 250 metros para el final, cerré los ojos y di todo lo que me quedaba. Todavía no me doy cuenta de lo que sucedió, ¡acabo de convertirme en el primer ciclista africano en ganar una clásica!", resumió un emocionado Girmay al término de una hazaña por la que Remco Evenepoel, vencido por el eritreo en una carrera durante su etapa en categorías inferiores, le felicitó públicamente en Instagram.

La incredulidad dio paso horas más tarde a una emotiva e íntima celebración con compañeros y miembros de su equipo, una cena donde, incluso veteranos de la talla de Alexander Kristoff, no dudaron en entonar el legendario 'We are the champions' de Queen. Todos van a una con un Biniam que, pese su carácter reservado, disfrutó de una buena pizza y cerveza junto a quienes considera "una familia". Se lo había ganado el eritreo, que está llamado a ser uno de esos pioneros del deporte, en este caso en África, que hacen engancharse a todo un país a la televisión para disfrutar de las hazañas de su ídolo. Y tiene toda la pinta de que lo conseguirá, dando continuidad a otros como su compatriota Daniel Teklehaimanot (fue líder de la montaña en el Tour de Francia) en un continente africano que cada vez muestra mayor interés por el ciclismo (Kigali, capitán de Ruanda, acogerá los mundiales de 2025).

Pero ahora es turno de rebajar la euforia. Girmay regresa estos días a su país para estar con su mujer y su hija, a quienes no ve desde que saliese de casa el pasado 3 de enero para completar un inicio de temporada especialmente intenso. "Un tipo familiar, con los pies en la tierra y muy amigable" (como le definen sus directores) que no estará en Tour de Flandes ni París-Roubaix para preparar el que será su estreno en una gran vuelta y, dicho por él mismo, su gran objetivo de la temporada: el Giro de Italia (6 al 30 de mayo). Después de pasar un mes con los suyos, Girmay volverá a su residencia en San Marino, donde prepara las competiciones europeas, con la intención de dejar su sello en la Corsa Rosa. El nuevo diamante en bruto del ciclismo viene de África...