LA RUTA DEL TOUR

El 'segundón' que rompió la barrera de los 50 km/h

El Tour de Francia ya partió de Niza en 1981, entonces con un prólogo de 5,9 kilómetros por el Paseo de los Ingleses que dominó Hinault. Lo hizo por siete segundos.

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El 'segundón' que rompió la barrera de los 50 km/h

El Tour de Francia ya partió de Niza en 1981, entonces con un prólogo de 5,9 kilómetros por el Paseo de los Ingleses que dominó Bernard Hinault, quien puso así la primera piedra para construir el tercero de sus cinco triunfos en la Grande Boucle. Hinault aventajó en 7 segundos a Gerrie Knetemann, un especialista en distancias cortas de contrarreloj, que en 1979 se convirtió en el primer ciclista en romper la barrera de los 50 kilómetros por hora, al ganar el prólogo de Fleurance a 50,058 km/h. No volvió a repetir. Hasta cinco veces, tres de ellas detrás del Tejón, se clasificó segundo en esta especialidad: Fleurance 1977, Leiden 1978, Fráncfort 1980, Niza 1981 y Bâle 1982.

Estos segundos puestos no marcan el camino de un perdedor. Al contrario, Knetemann sumó 127 victorias, entre ellas diez etapas en sus 13 participaciones en el Tour, un récord que comparte en su país con Jan Raas y Joop Zoetemelk, con quienes formó un equipo de ensueño en la edición de 1980, cuando el Ti-Raleigh conquistó 12 etapas y la general final con este último. Aquella escuadra neerlandesa estaba formada por potentes rodadores que arrollaban en la contrarreloj por equipos, de la que Gerrie fue partícipe triunfal en nueve ocasiones. Knetemann también ganó la Amstel Gold Race (1974 y 1985), la Henninger Turm (1977), la París-Niza (1978)… Pero el gran éxito de su vida fue el Mundial de Nürburgring en 1978, por delante de Francesco Moser.

Knetemann fue un ciclista muy querido, con fino sentido del humor y amigo de los juegos de palabras. Tras su retirada fue seleccionador de los Países Bajos, de gran recuerdo para ciclistas como Michael Boogerd o Erik Dekker. Su gravísimo accidente en A Través de Flandes en 1983 no pudo con él, pero sí una embolia pulmonar mientras montaba en bicicleta con unos amigos a los 53 años. Una triste noticia que aquel 2 de noviembre de 2004 quedó eclipsada por el brutal asesinato del cineasta Theo van Gogh, en Ámsterdam. Su hija Roxane Knetemann continúa la tradición familiar como ciclista profesional.