TOUR DE FRANCIA | ETAPA 19

Unos corrimientos de tierra obligaron a suspender la etapa

Las precipitaciones provocaron que el granizo anegara la carretera y que unas avalanchas bloquearon el paso de vehículos y ciclistas.

La organización del Tour suspendió la 19ª jornada debido a la tremenda granizada que cayó en la bajada del Iseran, que anegó y bloqueó la carretera, y a dos deslizamientos de tierra que impedían totalmente el paso de los vehículos y los ciclistas. A pesar del empeño de un tractor quitanieves, Radio Tour, las motos y los coches oficiales comunicaron la neutralización sobre el terreno a poco menos de 30 kilómetros para la meta de Tignes, en cuanto el convoy que marcha por delante de la carrera descubrió el problema.

Así informó la voz de Radio Tour, Seb Piquet: “Mensaje hiper importante para todos los equipos. Hay mucho granizo en el camino. Ya no es transitable. ¡Detenemos la etapa de inmediato! Tomamos los tiempos en la cima del Iseran. Unos derrumbes también se produjeron un poco más adelante de Val-d'Isere”. Tras cruzar Val-d’Isere y el túnel de La Daille, un corrimiento hacía imposible que continuara la competición. Una motocicleta advirtió a Egan Bernal y Simon Yates que redujeran la velocidad. Christian Prudhomme en persona se lo dijo al resto de los favoritos. “No nos quedó más remedio, y actuamos de la forma más diligente. Se trataba de preservar el bienestar del pelotón. Nos topamos con cinco centímetros de granizo y unas lenguas aún más altas de barro y piedras. Una decepción”, aseguró un apesadumbrado Prudhomme.

La suspensión se aplicó con el artículo 2.2.029 del reglamento de la Unión Ciclista Internacional (UCI), referido a incidentes excepcionales durante el trazado. Una norma abierta a todo tipo de interpretaciones. El director de la prueba puede modificar el recorrido, suspenderlo de manera temporal, parar y reiniciar o cancelar definitivamente. A su vez, el presidente del jurado cuenta con varias alternativas: coger las clasificaciones en el momento del percance o en un punto con opción de cálculo para generales secundarias, como montañas o esprints intermedios, anular los resultados o declarar desierta la jornada.

En este caso concreto, el panel de comisarios y ASO, empresa propietaria del Tour, decidieron que el cronometraje debía efectuarse en el Iseran (mediante GPS, Tissot sólo ofrece registros en las llegadas). Bernal logró ahí 1:03 sobre Thomas, Kruijswijk, Buchmann y Landa, y 2:10 respecto a Alaphilippe. En estricto uso de las reglas de la UCI, la etapa no tuvo ganador y tampoco se repartieron las bonificaciones correspondientes. Sí la prevista en la cima: ocho segundos para Bernal, cinco para Simon Yates y dos para Barguil. Así que en el podio, al que los corredores accedieron por una vía secundaria, se entregaron únicamente los cuatro maillots: amarillo y blanco, Bernal; a topos, Bardet; y verde, Sagan.