Giannis: la pregunta es dónde... y cuándo
El futuro del griego es el gran asunto en el mercado NBA que se cierra el próximo jueves. El traspaso podría hacerse ya... o retrasarse al verano. El resto de piezas dependen de él.


Cuando se cierre el mercado de invierno en la NBA, en menos de una semana (el próximo jueves, 5 de febrero, a las 21:00, hora española) sabremos mucho más, información casi definitiva, de los aspirantes al título, los equipos que definitivamente pondrán la vista en el próximo draft… un mapa de la liga que se redefine en cada ventana de movimientos y en el que, esta vez, la magnitud de las posibles transformaciones gira totalmente en torno a Giannis Antetokounmpo. Un jugador de 31 años que sigue siendo uno de los cinco mejores del mundo, en el rango de esos que muy rara vez aparecen en el mercado, pero que ahora mismo -y para colmo- está parado, para varias semanas como mínimo, por la segunda lesión de esta temporada en el gemelo derecho. Un asunto a tener en cuenta con un jugador que, en todo caso, sigue a un nivel soberbio cuando está en pista: 28 puntos, 10 rebotes, 5,6 asistencias.
Giannis fue drafteado por los Bucks en 2013, con el pick 15. Desde entonces, solo ha jugado para la franquicia de Wisconsin, donde ya es leyenda: un anillo con MVP de las Finales (una actuación portentosa contra los Suns, en 2021), dos MVP de regular season, diez veces all star, un premio de Mejor Defensor y otro de Jugador Más Mejorado. Pero desde aquel título de 2021, el segundo de la franquicia y primero desde 1971, los Bucks no han regresado ni a una final del Este y llevan tres años seguidos perdiendo en primera ronda de playoffs.
Los intentos por tener siempre un equipo competitivo alrededor de Giannis han sido un fiasco desde que se rompió el, ya muy veterano, núcleo que formaron a su alrededor Jrue Holiday, Khris Middleton y Brook Lopez. Damian Lillard viró muy rápido de gran intento a gran desastre y los Bucks tuvieron que repensar sobre la marcha su proyecto con un movimiento de máxima agresividad, prácticamente suicida, para deshacerse del base y retocar con la llegada de Myles Turner un equipo de perfil demasiado bajo que, con el golpe de gracia de esas lesiones de gemelo de Giannis, se hunde en un Este para nada caro. El final efectivo de una era por mucho que la franquicia se haya negado a afrontarlo, hasta ahora, y que el propio jugador haya preferido siempre una actitud pasivo-agresiva antes que una petición pública y urgente de cambios. También, hasta ahora.
La hora de la verdad en el mercado
ESPN y Shams Charania, el que casi siempre se encarga del pistoletazo oficial de salida, han contado estos días que Giannis “está listo para trasladarse a un nuevo hogar” y que en la liga, por primera vez, hay una sensación clara de que los Bucks están abiertos a escuchar, valorar… y aceptar ofertas por el ala-pívot griego, el santo y seña de su historia moderna. La cuestión ahora es si saldrá traspasado ahora o en verano, pero es difícil imaginar que pueda haber un futuro más allá para esa pareja, Bucks-Giannis, a la que desde luego no se puede acusar de no haber agotado todas las vías para alargar su relación. Si acaso, todo lo contrario: se le puede achacar que la asunción del fin ha llegado, como mínimo, unos meses tarde; y que la ventana de mercado del pasado verano ya podría haber sido un momento óptimo para el cambio. Pero hay razones del corazón que la mente no entiende.
Que los Bucks escuchen no significa que Giannis vaya a salir antes de las 21:00 del jueves 5. Simplemente, es un aviso obvio: quieren propuestas mareantes, de volumen histórico, por un jugador que puede cambiar la geometría de la competición. Pueden esperar al verano, y de hecho esa podría ser su mejor baza… salvo que alguien les convenza de actuar ya, ahora. Alguien con mucha prisa, con poco que perder o que no quiera que la puja se amplíe y complique dentro de unos meses.
Ahora lesionado, Giannis tiene mucho que decir. Con un jugador de su relevancia, siempre es así. Porque los Bucks, que en todo caso mirarán por sus intereses, preferirían una salida con feliz dulce, de buena sintonía en lo público. Y porque, en el barro más práctico, Giannis puede asustar a algunos pretendientes si filtra que solo firmará una extensión con un o unos determinados equipos. En verano todavía más, porque estará a un año de poder ser agente libre y elegir destino. Tiene firmados 58,4 millones la próxima temporada y 62,7 en la 2027-28… pero con una player option que, efectivamente y en la práctica, le permitirá ser agente libre en el verano de 2027.
Los que quieran hacerse con él ahora o en verano, tendrían que intentar hacerlo, en un escenario óptimo, con un compromiso de extensión. Si no, darán mucho (muchísimo) a cambio de, tal vez, solo unos meses de Giannis. Demasiado riesgo. Él, por su parte, también querrá asegurar esa nueva extensión máxima (31 años, ya un historial importante de lesiones y trece años muy duros casi completados en la NBA). Esta sería, en máximos (lo que se llevará si no pasa nada raro) de cuatro años y 275 millones de dólares. Ahora mismo, podría firmarla el 1 de octubre, pero un traspaso abriría una pausa de seis meses desde que se haga oficial hasta que se pueda rubricar esa ampliación. Si sale ahora, mantendría esos plazos actuales y tendría su dinero asegurado sin necesidad de meterse de lleno en una próxima temporada en la que pueden, por ejemplo, llegar nuevas lesiones que compliquen todo. Si sale traspasado en verano, la fecha para la extensión se irá a los alrededores de la Navidad o más allá. Así que Giannis puede, simplemente por eso (y no es poca cosa), preferir una salida ya.
Los Bucks, si la oferta es óptima, también preferirían sacudirse cuanto antes el drama y avanzar, afrontar una reconstrucción que hasta ahora no han querido ver ni en pintura. Pero si lo que hay sobre la mesa no es lo mejor posible, esperarán a que termine la temporada. Es un momento crucial, que puede acelerar o condenar el futuro de una franquicia que ya ha invertido demasiado en congelar el presente para Giannis: van a pagar más de 20 millones anuales durante cinco temporadas a un Lillard que ahora está, lesionado, en los Trail Blazers. Y no controla sus rondas de draft hasta 2031. Pero puede rebañar algo de esperanza por ahí: este año, por ejemplo, recibirá su pick o el de los Pelicans (que tienen un derecho a intercambio que enviaron a Atlanta Hawks, el gran beneficiado pasivo). Como los dos equipos están entre los peores de la temporada, podrían ser dos elecciones muy altas, de las mejores.
En ese caso, incluso dando la más benévola a los Hawks (vía Pelicans) los Bucks tendrían una ronda de primer nivel para su reconstrucción. Por eso (ahora están 18-29) seguramente no tendrán apenas motivaciones para ganar partidos en el tramo final de la temporada. Y por eso es probable que, aunque no se vaya traspasado ahora, Giannis no juegue mucho más con la camiseta de los Bucks. Tendría su sentido, al menos.
Un muy obvio final de camino
Si uno mira, con nostalgia en la óptica de la afición de Wisconsin, a este lustro que casi se ha consumido desde aquel histórico sexto partido de Giannis que cerró en las Finales contra los Suns (un partido de leyenda con una rodilla maltrecha: 50 puntos, 14 rebotes, 5 tapones), es fácil trazar el descenso hacia esta nada que ha conducido a una situación insostenible. En 2022, la defensa del título se estropeó en primera ronda de playoffs, contra los Bulls, por una lesión de rodilla de Middleton (la eliminación efectiva llegó en semifinales, contra los Celtics), que ya no volvió a ser el excepcional guardaespaldas que había sido al lado de un Giannis con el que había compartido todo su camino en los Bucks (también llegó en 2013, en su caso después de un año en los Pistons) y del que se separó el año pasado, cuando fue traspasado a los Wizards en una operación que llevó a Milwaukee a Kyle Kuzma, otro paso en falso en los despachos.
En la siguiente temporada, Middleton solo jugó 33 partidos. Los Bucks fueron el mejor equipo del Este en regular season, pero Giannis se hizo daño en la espalda en el arranque de la primera ronda, contra los Heat. Regresó en el cuarto partido, pero su equipo fue eliminado en una pelea (primero contra octavo) que a priori tendría que haber sido muy favorable. Ese desastre acabó con Mike Budenholzer, el entrenador del anillo en 2021. En su lugar se apostó por Adrian Griffin y se ejecutó el traspaso por Lillard que envío a los Blazers a un Jrue Holiday que, para colmo, acabó después en los Celtics y fue importantísimo en el título de estos meses después, en las Finales de 2024 contra los Mavericks.
Además, en esa fallidísima operación Lillard, los Bucks dieron su primera ronda de 2029 y el derecho a intercambiar las de 2028 y 2030. Al menos, la ambición que demostró la franquicia convenció a Giannis para firmar una extensión y calmar unos ánimos que han aguantado, como han podido, hasta ahora. Ese es el contrato actual de Giannis: tres años, 175,3 millones.
El vestuario de los Bucks no comulgó con las ideas de un Griffin que fue despedido con el equipo 30-13, en enero de 2024. El sustituto, otra decisión muy cuestionada y a la postre equivocada, fue Doc Rivers, cuyo balance del resto de temporada fue 17-19 y que, después, tampoco ha dado ninguna sensación de poder ser el motor de una reactivación competitiva del equipo. Tampoco con Giannis sano, en pista. En los playoffs 2024, este ni jugó por otra lesión de gemelo y Lillard tuvo problemas de tendón de Aquiles en otra eliminación en primera ronda, esta vez contra los Pacers, el mismo equipo que volvió a ser verdugo en primera ronda en los pasados playoffs.
Otra vez después de una temporada muy difícil: Lillard tuvo que parar en marzo, cuando le fueron detectados coágulos de sangre en un gemelo; después, se rompió el tendón de Aquiles en su intento de regreso exprés durante los playoffs. Ahí, aunque nadie en Milwaukee quería asumirlo, la era Giannis ya estaba herida de muerte. Poco a poco, en los últimos meses, el propio jugador ha ido filtrando el mensaje que finalmente ha calado. Ya no se trataba, o no solo, de pensar en una situación competitiva óptima preferiblemente en los Bucks. Esta vez, el cambio estaba en marcha y era imparable salvo golpe de timón (o de fortuna) que no se ha producido. Los (tímidos) contactos con los Knicks del pasado verano fueron finalmente, ya entonces parecía obvio, el entremés, el acceso al escenario en el que estamos ahora. El del gran adiós.
Así que durante los próximos días, a la espera de que en cualquier momento se desate la tormenta, las cuestiones serán esas: ¿quién tiene la suficiente prisa como para hacer ahora lo que puede ser más sencillo en verano? ¿Qué consideran los Bucks suficiente para no esperar a que la puja sea más extensa -y nerviosa- en cinco meses? ¿Qué puede conseguir entre bastidores Giannis y su entorno en función de qué le digan a quién?
Los Bucks quieren algo grande, que los reinicie: al menos un jugador joven de potencial alto y todas las rondas de draft e intercambios que puedan caer. Hay equipos que en verano tendrán más picks (uno más porque solo se pueden activar rondas para traspasos a siete años vista y cuando acaba una temporada, se extiende ese arco: este verano a la elección de 2033), plantillas más amplias para moverse con más elasticidad y menos restricciones en el actual panorama de los aprons. Y, tal vez, más urgencias: unos cuantos saldrán malparados de los playoffs y se replantearán sus proyectos, habrá alguna crisis de identidad o, simplemente, necesidades naturales de crecimiento. Como los Thunder que dejaron de creer en Josh Giddey y se hicieron con Alex Caruso e Isaiah Hartenstein, o como los Rockets que apostaron por Kevin Durant. En verano, también, Giannis estará a una temporada de ser libre, si quiere. Podrá meter más presión. Y los grandes mercados podrán jugar la baza del miedo.
El caso de los Knicks no está claro
El nombre más obvio es New York Knicks, así ha sido desde verano y, ahora, la gran crisis de los Bucks ha coincidido con un tramo de muchas dudas en la Gran Manzana, donde el equipo ha dado sensaciones muy peligrosas desde que ganó la Cup. Y donde hay jugadores señalados, de Mikal Bridges (que costó un precio parecido al que podrían sacar los Bucks por Giannis) a, sobre todo, un Karl-Anthony Towns en temporada muy mala y al que muchos apuntan como la principal razón por la que los Knicks tampoco ganarán (si no lo hacen) esta temporada. El dominicano, que no lleva precisamente bien el escrutinio público, es además la obvia pieza de recambio salarial por Giannis. Pero es legítimo plantearse para qué pueden querer los Bucks a un jugador con más de 118 millones garantizados las dos próximas temporadas y al, tal y como le van las cosas, tendrían difícil redirigir a otra franquicia para obtener alguna ronda de draft extra.
Los Knicks no tienen, de primeras, ni los jóvenes ni las rondas que quieren los Bucks, así que tendrían que hacer otras operaciones en las que jugadores como OG Anunoby y Mikal Bridges fueran a terceros equipos a cambio de más recursos que poner en la mesa de negociación con los de Wisconsin. Es una apuesta arriesgada porque habría que desmontar un bloque creado para ir ahora a por el título, casi sin margen para montar otro antes de los playoffs. Los Knicks, además, están por encima del primer apron y no pueden recibir ni un dólar más del que salga en un traspaso, y no pueden superar el segundo apron porque están techados en ese límite. Es muy complicado, así que todo partiría de que en sus despachos tengan claro que el actual equipo (con Towns…) no puede ser campeón. Y, a ser posible, que Giannis apriete y trate de apartar a otros aspirantes si es que de verdad su preferencia es ir a Nueva York. Que ahí, siempre es así, hay informaciones para todos los gustos. En verano parecía su destino predilecto, casi el único si salía de Milwaukee. Ahora, se ha ampliado el abanico…
Otro intento para Pat Riley
Miami Heat, que lleva años sin acertar en la búsqueda de su siguiente gran estrella, es otro de los equipos que podría querer que las cosas se aceleren ya, que no haya muchos más en la puja, que su oferta -que no sería monstruosa- acabe siendo, por las circunstancias, lo suficientemente buena. También es uno de los equipos que puede sentir de forma legítima que (es un mercado apetecible) Giannis querrá firmar una extensión allí. El problema es que en South Florida, y más allá de que se filtre que Giannis ha hablado con Bam Adebayo de la posibilidad de jugar juntos, tienen que poner mucha fe en que a los Bucks les guste una oferta de jugadores jóvenes que tiene como bazas la condición de natural de Milwaukee de Tyler Herro y el potencial del pívot Kel’el Ware, de 21 años.
En cuanto a rondas, no hay mucho más allá de si Andrew Wiggins entra en la posible operación o va a otro sitio para sacar otra primera. Los Heat tienen algunos posibles swaps (intercambios) ahora mismo estropeados por las rondas que los propios Bucks no tienen (y que, por lo tanto, no pueden intercambiar). Y están comprimidos por la Stepien rule que impide traspasar rondas de años consecutivos debido a, por ejemplo, la ronda de 2027 que dieron a los Hornets por Terry Rozier. Viejos errores que se pueden pagar ahora. Sus mejores rondas traspasables o intercambiables apunta al tramo 2029-32.
Warriors y Wolves, en el meollo
Esas son las opciones más obvias, ahora mismo, en el Este. En el Oeste, muchos analistas creen que avanzan, cada vez más en serio, Golden State Warriors y Minnesota Timberwolves. El caso de los de la Bahía se podía anticipar: la grave lesión de rodilla de Jimmy Butler aniquiló cualquier opción de ser competitivos en el nivel alto esta temporada, y seguramente la próxima. Y el prime de Stephen Curry se acaba. Giannis sería un golpe de efecto y abriría la puerta a una reubicación competitiva a partir de la pareja, formidable, que podría formar con el ya legendario base. Los Warriors pueden llegar de entrada a tres primeras rondas y un swap, y podrían añadir una más si el asunto se traslada al verano. Los Bucks tendrían, en las cuentas más básicas, que asumir el contrato de Jimmy Butler, en expiring la temporada próxima pero incluso así (56,8 millones) difícil de mover en el marco del actual convenio. Y los Bucks podrían sentir curiosidad por Jonathan Kuminga, un jugador de todavía 23 años que está totalmente estancado en los Warriors. Por probar...
Los Wolves, por su parte, son una opción también extremadamente complicada. Pero es una franquicia que lleva dos temporadas seguidas perdiendo en la final del Oeste, que quiere dar el salto definitivo en la lucha por el anillo y que seguramente esté pensando en el siguiente proyecto que ofrecer a Anthony Edwards ahora que jugadores como Mike Conley y Rudy Gobert (todavía a gran nivel esta temporada) afrontan el final de sus carreras (especialmente el base). Además, también ha habido informaciones que apuntan a un interés de Giannis en jugador al lado de Edwards, una de las más obvias estrellas emergentes de la NBA. Y esto es importante porque, normalmente, los jugadores del nivel del griego no suelen mostrar interés por jugar en Mineápolis.
Los Wolves, que vaciaron la caja fuerte por Gobert y dieron material de draft para hacerse con Rob Dillingham (por ahora, una seria decepción), solo pueden ofrecer ahora un swap de su primera ronda de 2028. En verano, sí podrían mover el pick del próximo draft una vez hecha la elección. Su oferta tendría que basarse en jugadores. Más bien, en qué podrían obtener en operaciones secundarias o enviar directamente a Milwaukee para que estos negociaran por su cuenta: Julius Randle, Donte DiVincenzo o Jaden McDaniels, un jugador de enorme valor en el mercado actual y que los Wolves consideran intocable… salvo, seguramente, que esté a tiro un jugador como Giannis.
Hay otra vía que pueden explorar los Wolves u otro interesado. Se ha dicho, también, que Giannis quiere volver a jugar con Jrue Holiday, clave en el título de 2021 y ahora en Portland Trail Blazers, el equipo que controla (por el traspaso de Lillard) los picks que los Bucks no tienen entre 2027 y 2031. Si estos entrar en reconstrucción, querrán sus propias rondas de vuelta para capitalizar sus derrotas e ir haciendo camino. Por eso alguien podría negociar con los Blazers e ir luego a los Bucks con una mano que podría desequilibrar la partida.
Pero esa opción no es tan jugosa por opciones alternativas de swap en las rondas, más allá de que abre la puerta a que los propios Blazers, sin ir más lejos, entren ellos mismos en una posible operación por Giannis. Porque en realidad las opciones son enormes, como es lógico con un jugador tan diferencial. Equipos como Orlando Magic podrían meter a sus figuras de primer rango porque su roster, carísimo, no está funcionando en el momento del all in. Otros como los Hawks podrían abrir una puerta en la búsqueda de una nueva fórmula competitiva. Y, sobre todo, si se llega al verano y Spurs o Pistons salen tocados de los playoffs, o simplemente convencidos de que su siguiente paso adelante requiere un megatraspaso, podrán hacer ofertas con unos recursos que normalmente no tienen los aspirantes al título.
El verano también podría abrir una puerta que los Lakers tienen ahora esencialmente cerrada porque no pueden competir, en este tramo invernal, por un jugador como Giannis. Solo tienen una primera ronda que ofrecer, pero si la conservan llegarían a tres después de la temporada. Sigue sin ser, a priori, suficiente. Tendría que hacer falta que Giannis quisiera ir a los Lakers. Y aunque no ha habido indicaciones en ese sentido, es un destino que casi todas las estrellas aceptan (como mínimo) o desean, y ofrecería además la opción de jugar con Luka Doncic. El equipo angelino podría ejercer (suele hacerlo en este rango) de hombre del saco, asustar por su capacidad para que Giannis espere a 2027, esté donde esté, y firme como agente libre con unos Lakers que tendrían el espacio salarial suficiente.
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Eso podría, con otros aspirantes apartados, abrir una opción que sería interesante sobre todo si los Lakers meten, por ejemplo, a Austin Reaves vía sign and trade (firmar una extensión y ser traspasado a continuación). Porque sin la extensión, los Bucks no deberían entrar en esas cuentas, que obligarían además a los Lakers a enseñar sus cartas de antemano y, en caso de que no salga bien, generar malestar con Reaves. Las opciones de los Lakers, en definitiva, parecen remotas se mire como se mire. Pero no inexistentes… en verano. Ahora, en principio, sí.
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