Baloncesto | NBA

El draft NBA se seca

Solo se han apuntado 71 jugadores, la cifra más baja desde 2003 (73) y 292 menos que cuando se alcanzó el máximo en 2021. Mara y De Larrea, los españoles.

El draft de la NBA de 2025.
SARAH STIER | AFP
José Ignacio Pinilla
Redactor de baloncesto
Licenciado en Periodismo por la Complutense, comenzó en AS en maquetación en 2010. Tras su paso por fútbol, se unió en 2014 a baloncesto. Ha cubierto en directo la Supercopa de 2020, las Copas de 2020 y 2021 y partidos de España de las Ventanas. También el Eurobasket femenino de 2023. Escribió sobre la pandemia de la COVID en el confinamiento.
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La aprobación de los derechos NIL (Name, Image, Likeness) en 2021 provocó un terremoto cuyas réplicas no ha parado de golpear cada rincón del baloncesto estadounidense y mundial. Una de sus sacudidas más fuertes se ha detectado en el draft de la NBA, que desde ese año ha visto caer el número de jugadores que se inscribían de forma temprana (entre 19 y 21 años).

La cifra de early entrants para el draft de 2026 es de tan solo 71 jugadores. Entre ellos, dos españoles, Aday Mara (Michigan) y Sergio de Larrea (Valencia Basket), y Bassala Bagayoko, que forma parte del Surne Bilbao Basket. Esa la cifra más baja desde 2003 (73) y son 35 menos que el año pasado, cuando se apuntaron 106, y 292 menos que en 2021, cuando se alcanzó la mayor cifra de la historia con 363.

Se llegó a esa cima tras la aprobación en 2016 del test-the-waters rule, que permitía a los estudiantes retirarse del draft si veían que sus opciones no eran las deseadas. Los contratos two-way (2017), que aumentaron en 60 el número de jugadores en la NBA (dos por cada plantilla), fueron otro empujón para aumentar el número de aspirantes en el draft.

Sin embargo, todo eso ha quedado muy atrás por la aprobación de los derechos NIL, que permiten a las universidades pagar a sus estudiantes-deportistas. En algunos casos las cifras son tan elevadas, superiores al millón de dólares, que llevan al jugador a plantearse el salto a la élite o mantenerse y completar su ciclo universitario de cuatro años.

La voracidad de la NCAA, y su aparentemente inagotable cartera, no golpea solamente a la NBA. El baloncesto mundial, particularmente el europeo (tanto masculino como femenino), está del revés con joyas nacionales emigrando para firmar contratos en Estados Unidos que ni en sueños conseguirían en el Viejo Continente.

En España hay ejemplos. Mario Saint-Supery y Rubén Domínguez decidieron dar el salto a EE UU a pesar de contar con minutos en la Liga Endesa y en competiciones europeas. Sus nuevos contratos en Norteamérica hacen trizas a los que tenían en España. Este verano se espera que el ritmo de salida de promesas se mantenga alto, lo que influirá directamente en las configuraciones de las plantillas de la ACB por la escasez de cupos obligatorios. Un problema en cascada, desde la Liga Endesa a la Primera FEB, donde cada vez es más complicado cumplir con esos requisitos.

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