NBA

A vueltas con los 65 partidos

La norma más polémica, establecida en el último convenio colectivo, genera un debate constante: no ha evitado los descansos injustificados y fuerza a la NBA a hacer excepciones que crean precedentes para que según qué estrellas opten a los premios.

A vueltas con los 65 partidos
Alberto Clemente
Redactor de Baloncesto
Alberto Clemente es licenciado en Historia y Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. Empezó su andadura en el periodismo en Cadena SER, donde estuvo de mayo de 2018 a enero de 2019, desempeñando sus funciones en la web, dentro de la sección de deportes. Tras dicha estancia, pasó a formar parte de As, siendo parte de la sección de baloncesto.
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La norma de los 65 partidos que la NBA estableció en su último convenio consiste en que, si un jugador no llega a esa mágica cifra, no podrá optar a los premios individuales. Y los estragos que ha causado son notorios, ya que la mejor liga del mundo hizo dicha regla con la intención de luchar contra determinados tipos de load managment, Kawhi Leonard a la cabeza. Pero no se ha conseguido nada de eso, ya que los equipos que se empeñan en perder no paran de hacerlo y la estrella de los Clippers, que está cuajando una tremendísima temporada, no parece muy interesada en los trofeos. A lo que se ha llegado es a lo contrario: que varias estrellas se queden cerca de ese número pero sin llegar a él por culpa de las lesiones y que no puedan entrar como candidatas a unas distinciones que importan mucho en el otro lado del Atlántico por eso del legado.

Es el caso de Luka Doncic o Cade Cunningham, que estuvieron ligeramente afectados por una regla cuyo debate está en boca de todo el mundo en estos momentos. El esloveno, que se lesionó contra los Thunder, no estuvo en más partidos de la fase regular y llegó a los 64. Los mismos que el base de los Pistons, que regresó tras sufrir problemas en el pulmón y llegó a la misma cifra tras acabar sobre la pista en la regular season. Son casos bastante concretos en los que no ha habido un descanso específico como el que Gregg Popovich, el verdadero hacedor del tanking, daba a Tim Duncan y compañía en batallas televisadas en prime time, con el consiguiente enfado de las cadenas y de los aficionados que habían pagado una entrada para ver a las estrellas más grandes del momento.

La situación es diferente en lo referente a estos jugadores, o incluso en otros casos como el de LeBron James. Doncic, por ejemplo, promedia 33,9 puntos y se ha llevado el título de Máximo Anotador, para el que se necesita alcanzar la cifra de los 58 partidos. El esloveno, además, se fue a 7,7 rebotes y 8,6 asistencias, y era uno de los favoritos para el MVP hasta que se anunció que no está entre los tres finalistas, tras el indulto de la NBA en su caso. Los Lakers reclamaron que dos de sus ausencias han sido por motivos personales, viajando a Europa, a su Eslovenia natal, para conocer a su hija neonata. Bill Duffy, su agente, argumentó que la estrella volvió rápidamente para estar disponible para los Lakers, aseverando que eso demuestra su compromiso por jugar. La NBA no aplicó la norma en su caso y, aunque no gane el MVP, sí entrará en los Mejores Quintetos de la temporada.

Eso ha sentado un peligroso precedente, y para que el esloveno no se quede solo se ha aplicado también a Cunningham, que igualmente reclamó. La estrella promedió 24,4 puntos, 5,6 rebotes y 9,9 asistencias, liderando la resurrección de una franquicia histórica como la de Detroit al primer puesto de la Conferencia Este. Su baja por un colapso pulmonar se escapa a su control y su entorno pidió a la NBA que rectifique la norma y sea elegible para los premios individuales. Tampoco se llevará el MVP, pero es un hecho incuestionable queserá incluido en los Mejores Quintetos. La temporada del jugador es extraordinaria y sería muy raro que los Pistons, con la cantidad de victorias que han acumulado, no tuvieran a nadie en esas listas. Y claro, si a Doncic le permiten la entrada... ¿Por qué no iban a hacer lo mismo con Cunningham? Y así ha sido.

Los minutos, otro debate

La decisión es entendible dentro de una competición que no trata igual a sus estrellas que al resto, pero también puede suscitar ciertas dosis de polémica. Igual que hubiera ocurrido en el sentido contrario, en caso de que ambos jugadores no hubiesen sido perdonados. Pero no todo el mundo ha tenido la misma suerte. Anthony Edwards, estrella de los Timberwolves, también presentó una apelación y su caso fue elevado a un organismo independiente, pero fue denegado y no es elegible para premios. El escolta, que ha promediado casi 29 puntos por partido y ha llevado a la franquicia de Minnesota al sexto puesto de la Conferencia Oeste, se ha quedado en 61 encuentros, algo que quizá haya motivado a la NBA a no tener en cuenta su caso a pesar de que siempre que está disponible quiere competir. El debate se aviva en un momento en el que muchos grandes jugadores han sido perjudicadas y se han visto escenas ligeramente bochornosas: estrellas jugando el mínimo para llegar a la cifra, otras que descansan en cuanto llegan y otras que protestan por no llegar.

La regla, que se creó para luchar contra el load managment (descansos injustificados) y su variable más negativa, el tanking, no está sirviendo para eso precisamente. Los equipos malos lo siguen siendo y se siguen inventando excusas para tener las mejores opciones en la lotería del draft y no paran de ocurrir casos que provocan esa discusión constante de la que come y bebe la NBA. Sin ir más lejos, está el caso de Victor Wembanyama, que llegó a los 65 porque la final de la Copa cuenta para alcanzar la cifra, pero se ha quedado en 29,2 minutos por noche de media. Algo que no deja de ser extraño para un jugador que ha disputado 1.866 minutos esta temporada. LeBron James, sin ir más lejos, se ha ido a 1.989, un número superior. Algo tremendo para tratarse de una estrella que tiene 41 años y lleva 23 campañas en la NBA, pero que al quedarse en 60 partidos disputados, no puede optar a los premios individuales.

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Wembanyama ya se ha llevado el premio a Mejor Defensor a pesar de disputar 64 partidos de regular season, pero con la variable de que disputar la final de la NBA Cup cuenta para estos casos. Mientras tanto, Wizards, Jazz, Nets, Kings y compañía se tiraron muchas semanas empeñados en perder partidos para tener más posibilidades de cara a la lotería del draft. Y el turbio mundo de las apuestas parece que es el que ha llevado a Adam Silver a adoptar nuevas medidas. Y ya se ha mencionado el caso de LeBron en un debate que no cesa en ningún momento: el Rey ha promediado 20,8 puntos, 6,1 rebotes y 7,1 asistencias esta temporada, números que en otro contexto le auparían a los Mejores Quintetos. El año pasado se coló en el segundo con un año menos que ahora (tiene 41) y fue, de hecho, sexto en las votaciones para el MVP. Pero ahora se quedará sin nada... y no parece precisamente justo.

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