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EUROLIGA

Vuelve Italia: Armani y Virtus a la caza de Madrid y Barça

Los de Messina superarán los 30 millones de euros de presupuesto, solo por detrás de los dos ACB, y los de Scariolo rebasarán los 25. El último título italiano fue en 2001.

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El Virtus Bolonia celebró el pasado 11 de mayo en su pabellón el título de la Eurocup tras ganar en la final al Bursaspor turco por 80-67.
Anadolu AgencyAnadolu Agency via Getty Images

El baloncesto en Italia ha estado en crisis muchos años, fuera de la élite continental desde que saliera de la escena el Montepaschi Siena por fraude fiscal en 2014. Y sin un título de la Euroliga desde 2001 (camino ya de los 22 años), cuando triunfara el Virtus Bolonia, entonces con un joven Messina en el banquillo y una plantilla de ensueño con Ginóbili. Al año siguiente estuvo cerca de repetir, subcampeón, y luego dos finales italianas más, una del Benetton y otra del Fortitudo. El Siena cogería el testigo de las Final Four con engaños contables antes del apagón. La próxima campaña, por primera vez con el nuevo formato de todos contra todos, habrá dos clubes transalpinos en la máxima competición, algo que no ocurría desde 2016, cuando Milán y Sassari acumularon tres victorias y 17 derrotas en la primera fase. Esta vez es diferente, el Armani Milán de Ettore Messina y el Virtus Bolonia de Sergio Scariolo (también seleccionador español) se marcan grandes retos en la Euroliga.

Los de rosso se clasificaron en 2021 para su primera Final Four en 29 años y ahora aspiran al título. Los de la V negra acaban de lograr el billete a la élite tras conquistar la Eurocup. Ambos han protagonizado las dos últimas finales de la Lega, la de hace un año con triunfo del Virtus (4-0) y la más reciente con éxito del Armani (4-2) en un playoff durísimo de gran tensión y mucha presión sobre el arbitraje con declaraciones cruzadas.

Plantillas con estrellas

Massimo Za­netti, el propietario del Virtus y del grupo que lleva su nombre, una de las empresas privadas más grandes de la industria del café, dijo tras una de las victorias parciales: “Ganamos a pesar de los árbitros. ¡Es hora de parar la ventaja psicológica de Milán y Messina!”. Y cómo lo dijo, a grito pelado. Con Zanetti, la ambición y el apoyo económico están garantizados. El presupuesto rebasará los 25 millones de euros y puede acercarse a los 30. El Olimpia Milano también juega con buenas cartas, las de su dueño, Giorgio Armani, que soporta los números rojos y un presupuesto que, según la inercia y los movimientos del mercado, se va a disparar por encima de los 30 millones. Parece que solo por debajo del Madrid y del Barça, aunque a ver el Efes.

No es estrictamente el resurgir del baloncesto italiano: en la pasada Lega apenas el Brescia aguantó el tirón en la fase regular, pero cayó en cuartos contra el Derthona, un recién ascendido. Es la irrupción de dos potentados a los que les separa un abismo del resto. Una Italia que entre 1970 y 1988, en 19 ediciones, estuvo en 16 finales (en 1983 hubo un Cantú-Milán por el título) y celebró 10 trofeos con cuatro equipos diferentes.

El Armani, de momento, confirma las contrataciones de ­Mitrou-Long, Tonut, ­Billy ­Baron y Brandon Davies, y trata de sacar del CSKA a ­Pangos y Voigtmann. Mantiene en plantilla a Hall, Shields, Alviti, Datome, Melli, Hines, Ricci, ­Biligha… El Virtus aspira a renovar a Shengelia y ha incorporado ya a Jordan Mickey e Ismael Bako para reunirlos con Teodosic, Pajola, Hackett, Belinelli, Cordinier, Abass, Kyle Weems, Jaiteh… Italia ha vuelto, al menos, dos de sus grandes.

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