NBA | BULLS 111 - NETS 132

Jarro de agua fría de los Nets al incendio de Chicago

Los de Brooklyn sacan su mejor cara ante el líder de su Conferencia con el Big Three en cancha, pero sobre todo con Durant y un tercer cuarto magistral.

0

Si algo tienen los Brooklyn Nets es que son imprevisibles. Pueden haber perdido cinco de sus últimos siete partidos, llegar a casa del líder de su Conferencia y jugar (y ganar) mejor que nunca. Si algo tienen también es que no necesitan ser un equipo para ganar, les basta con las individualidades, aunque si se ponen a jugar en equipo, como ha ocurrido hoy en el tercer cuarto, apaga y vámonos. Y si algo tienen los Nets es, por supuesto, a Kevin Durant. Como argumento para ganar partidos seguramente no haya dos palabras mejores que esas actualmente. De todo ello pueden dar buena cuenta los Chicago Bulls, que llegaron al United Center preparados para vivir una fiesta y se fueron a casa con cara de de no haberlo pasado demasiado bien.

Todo sucedió en el tercer cuarto. Hasta ese momento el partido estaba igualado, en el marcador (60-62 al descanso) y en la pista, con la grada encendida tomándose el encuentro como lo que era, una ocasión especial dentro de la temporada regular. Un momento clave para que su equipo diera un golpe en la mesa, para que dijera "aquí estoy yo y he venido para quedarme". Para demostrar, en definitiva, que los Bulls van muy en serio. Para convencer a los últimos escépticos. Todo eso se evaporó a la vuelta de los vestuarios. El incendio que se estaba montando en el United Center fue sofocado por el cuerpo de bomberos de Brooklyn, con su capitán Durant al frente.

Con un parcial total de 19-39 en esos 12 minutos, el marcador al final del tercer periodo (79-101) no dejaba lugar a dudas. A los Nets sólo les quedaba aguantar la ventaja, comportarse como un equipo serio, algo que no se ve todas las noches pero que hoy si pasó en Chicago. Esta vez sí fueron un grupo disciplinado en el último cuarto y una máquina del infierno en el tercero. La pesadilla de cualquier aspirante al anillo este año se apareció en la ciudad del viento. Con Kevin Durant anotando a un ritmo endemoniado (17 tantos, su mejor cuarto de la temporada, 10 de ellos en sólo dos minutos), con James Harden asistiendo de todas las formas y colores (16 pases de canasta al final del partido) y con Patty Mills siendo ese secundario de lujo que cualquiera querría tener (21 puntos, 6/8 desde el perímetro). Ni siquiera hizo falta que Kyrie Irving sacase su talento a relucir en su tercer partido de la temporada.

Los Bulls siguen primeros del Este (1,5 victorias sobre los Nets ahora), su temporada está siendo magnífica y esta derrota no puede ni debe empañarla. Queda mucha temporada regular por delante, pero cualquier cosa que sea llegar a playoffs con ventaja de campo será un éxito rotundo, no digamos ya si mantienen la primera posición. Sin embargo, la derrota de esta noche es un aviso para navegantes. Ya saben, por si no se habían dado cuenta, que entre los peligros que se pueden encontrar en el camino al anillo está uno que todos sabemos que existe, aunque muchas veces no se deja ver. Uno vestido de negro que ha pasado como un ciclón por Chicago para llevarse una pizca de la ilusión que había empapado la ciudad.