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Suns - Bucks: las seis claves de las Finales de la NBA

Esta madrugada, a las 3:00, ambas franquicias iniciarán su lucha por el anillo. La rodilla de Antetokounmpo es el gran condicionante, pero no el único.

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Suns - Bucks: las seis claves de las Finales de la NBA
Patrick McDermott AFP

Larga espera hasta el día de hoy. Medio siglo en el caso de Milwaukee Bucks, 28 años en el de Phoenix Suns. La mejor liga del mundo, haciendo honor a su idiosincrasia, acogerá a partir de esta madrugada (3:00, hora peninsular) una final que, en el fondo, ratifica sus bases: cualquier franquicia puede ganar la NBA. Una competición que no espera a nadie, pero que premia como pocas a aquellos que deciden acelerar, que hacen apuestas firmes o que persisten en sus múltiples intentos. En 2014, los de Wisconsin sólo acumulaban 15 victorias en toda la temporada regular; los Suns, en 2019, 19. Si se suman ambas cifras, 34, el resultado no significaría ni la clasificación para los actuales playoffs. Sin embargo, esta noche, ambos equipos arrancan su disputa por el anillo.

En el año de la supervivencia, son los que han nadado hasta la orilla. Las lesiones, las malditas lesiones, también les han alcanzado. Seguramente, en un nivel menor que a sus rivales, pero eso también forma parte del deporte. El momento y el lugar adecuados, pero hay que estar ahí. Los Suns, en la burbuja de Orlando, ya dieron un serio aviso, siendo la única organización con pleno de victorias, pese a no alcanzar la fase final; los Bucks, por su parte, llevan temporadas advirtiendo, quedándose en el paso anterior a ser un verdadero aspirante.

Los Angeles Lakers, Denver Nuggets y Los Angeles Clippers; Miami Heat, Brooklyn Nets y Atlanta Hawks. Esos han sido sus caminos hasta las ansiadas Finales. Los primeros, los caídos en el camino de Phoenix; los segundos, los que no aguantaron el ritmo a Milwaukee. Monty Williams, entre los finalistas a Mejor Entrenador del Año, dejó claras sus bases en temporada regular y, como si siguiera en la misma, las ha extendido en postemporada. Tan meritorio como, en muchos casos, improbable; sin ir más lejos, el principal problema de sus próximos rivales en los últimos años.

Los Suns son un equipo con cierto aire clásico, impulsados en dicha aura por la batuta de Chris Paul, uno de los mejores bases de siempre; pero también por su apariencia, con figuras como Deandre Ayton, joven, pero de presencia ochentera, tanto en su juego como en su físico. Tienen alternativas y las emplean según demanda el escenario. En su parte de resiliencia, necesaria para todo el mundo este curso, han aguantado los problemas de hombro del propio Paul y, además, su ausencia tras la entrada en los protocolos Covid. Llegan todos, prácticamente, en su mejor momento. En el frente contrario, en consonancia, situación opuesta. A estas horas, todas las miradas se centran en Giannis Antetokounmpo y su rodilla. Al inicio de playoffs, Mike Budenholzer ya perdió a Donte DiVincenzo, titular, pero con mucho menos peso que su jugador franquicia. Su esquema, mucho más anárquico y sujeto a las características del griego, puede variar notablemente según su estado físico final. Seguramente, el mayor condicionante de la serie; pero no el único.

La rodilla de Antetokounmpo

Budenholzer deja la puerta entreabierta. Ni la cierra del todo ni la termina de abrir. Seguramente, en caso de no jugar hoy, será así durante toda la eliminatoria. Un as más con el que jugar: el miedo constante de poder tener delante a Giannis. Según el informe oficial de la franquicia, el griego es duda para esta noche. El técnico, en rueda de prensa, ayer mismo se limitaba a un "ha tenido un buen día, está progresando". Su presencia o ausencia lo cambia todo. También cómo llegue en caso de llegar, pues es un jugador que depende mucho de su potencia, uno de esos que pone a prueba sus articulaciones en cada jugada. Una simple revisión a las casas de apuestas lo muestra: antes de su lesión, los Bucks partían como favoritos, ahora lo hacen los Suns. Los de Wisconsin son un equipo construido a medida de Anteto. Ya sea iniciando las jugadas o recibiendo en el interior, su incidencia en término de posesiones utilizadas es incuestionable: un 32% de las jugadas son catalizadas a través de él. Un porcentaje menor que el de la temporada pasada, siendo muestra de un mayor abanico de posibilidades dentro del equipo, pero que sigue siendo muy alto.

Khris Middleton y Jrue Holiday, los componentes de un big-three que no se denomina así, pero que se acerca mucho al término, definen a la perfección la importancia de su líder. "Cuando Giannis está, muchas veces podemos, simplemente, darle la pelota y dejarle ir a trabajar y dejarle orquestar muchas cosas. Sin él, tenemos que trabajar más como grupo", "va continuamente a la canasta, siendo agresivo en ambos lados de la cancha. Hace tanto por este equipo que sentí que perder eso sería realmente difícil para nosotros", aseguraban, respectivamente, al ser preguntados sobre la posible baja de Antetokounmpo. En la presente fase final, el jugador franquicia, antes de su hiperextensión en la rodilla izquierda, en el cuarto partido frente a Atlanta, estaba promediando 29,3 puntos, 13,5 rebotes y 5,4 asistencias. Una superproducción que, con Bobby Portis como titular y un aumento en muchos roles, se pudo suplir en las Finales del Este; pero que puede ser crítica en las Finales. Hasta el último momento, todos los ojos estarán pendientes de Giannis. 

Defensas y ritmo: tan iguales, tan distintos

Una similitud, una diferencia y un mismo resultado. Bucks y Suns llegan a las Finales siendo las dos mejores defensas de los playoffs, con 105 y 103,3 en el rating respectivamente. Paradójicamente, lo hacen a través de dos vías muy distintas. Phoenix ha sido el quinto equipo con menor peace, posesiones por cada 48 minutos, de la competición (97,2); Milwaukee, en cambio, se sitúa en el podio de la estadística (102,2). Choque de estilos, como se advertía en las líneas anteriores. Quien imponga su ritmo, tendrá mucho ganado. Los de Monty Williams, alejados de su histórico Seven Seconds or Less, son un equipo que, de forma coral, madura las jugadas hasta encontrar las mejores opciones posibles. Además, con un uso relativo de la larga distancia. Terminaron la liga siendo el equipo con más asistencias por posesión (27,4 por cada 100) y uno de los que menos balones pierden (12,7 por cada); además, en playoffs, sólo (para la era actual) intentan 31,8 triples por partido. Los de Budenholzer, por su parte, son un combinado mucho más dado a los aclarados, a jugar el uno contra uno y a, en caso de urgencia, vivir o morir desde el triple, otra de las cuestiones claves de la serie.

Porcentajes: Booker y el perímetro de los Bucks

Devin Booker, por edad, aún tiene mucho que demostrar; pero, por prestaciones, poco le queda. En esta postemporada, se ha deshecho de todo mantra negativo, de multitud de comentarios que, aunque enaltecían su capacidad anotadora, dudaban de su potencial para llegar lejos en los momentos de la verdad. Empezó las Finales del Oeste con un triple-doble para la historia (40+13+11) y, hasta el día de hoy, ha continuado siendo uno de los grandes líderes del equipo. Entre él y Chris Paul, consumen el 40% de los lanzamientos de los Suns. En principio, en muy buenas manos, a la vista está; pero los porcentajes de Booker son mejorables. Su media está en 27 puntos por partido, pero con un 44,4% en tiros de campo y un 34,4% desde la larga distancia. Puede dar más y lo sabe. Paul, por ejemplo, está en un asombroso 47%/40,5%/90,6%, rozando el mágico 50%/40%/90%. En el lado de los Bucks, la mejora puede llegar desde el perímetro. Este año, dependen menos de él, pero sigue siendo una de sus principales fortalezas... o debilidades. Tal y como lo está siendo actualmente. En temporada regular, su porcentaje desde el triple estaba en un 38,9%; ahora, en un 31,1%. Mucho margen.

Una guerra en el backcourt... y en toda la pista

Por todo lo anterior, la batalla en las posiciones exteriores puede ser antológica. Devin y Paul son un peligro constante con un repertorio difícil de abarcar, pero delante tendrán a uno de los mejores defensores perimetrales de la liga: Jrue Holiday. Si bien es cierto que, en muchos momentos de la fase final, su aportación defensiva ha sido irregular (mucha libertad para Trae Young antes de la lesión, incluso para Lou Williams en su sustitución), los números hablan por él. Frente a los Hawks, en la totalidad de la serie, fue el jugador de los Bucks que permitió un menor porcentaje de acierto en los tiros que defendía (39,7%). Llegó para darle un salto de calidad a Milwaukee, para apartar los errores revolucionados de Eric Bledsoe y aportar temple y buenas decisiones en los momentos importantes, y lo está haciendo. Además, multiplicando sus opciones en ataque, algo que, seguramente, no se contemplaba hasta tales dimensiones, con 27 y 25 puntos en los dos últimos encuentros. Será una de las piezas que más ponderarán en la pelea defensiva de la serie, que incumbe mucho más: Khris Middleton, que no sólo sabe explotar ofensivamente, Jae Crowder, una de las pesadillas de Giannis en los playoffs del año pasado, el 'campeón' Torrey Craig, el reivindicado Deandre Ayton, etc. Muchas manos para mancharse en el fango.

Brook López, Bobby Portis y sus ajustes

En la pintura, obviamente, los golpes no serán menores. Dependerán de la disponibilidad de Antetokounmpo, pero harán acto de presencia en cualquiera de los casos. Ayton, al igual que Booker, también ha apartado muchas de esas ideas preconcebidas. En su caso, posiblemente, algo más merecidas. Hasta ahora, claro. Se ha convertido en un defensor del aro excelente y en un anotador muy seguro. Su porcentaje en el rebote defensivo se sitúa cerca del 50% y, en el momento de atacar, selecciona muy bien sus lanzamientos, con un 70,6% en tiros de campo como muestra. Cuando es el turno de Dario Saric, la diferencia de nivel es notable. Deandre, además, es un gran eje sobre el que jugar el pick and roll, precisamente, una de las debilidades que pueden tener los Bucks, con Brook López y Bobby Portis, ambos impolutos hasta el momento, en el interior. Para evitar desajustes defensivos, Budenholzer ya ha optado a lo largo de los playoffs por el empleo de muchos más cambios en los sistemas defensivos y, seguramente, se vea obligado a seguir haciéndolo. En temporada regular, en los duelos directos, sin ir más lejos, ya se vio, con López muy bien protegido en el drop.

Rotaciones opuestas, ¿misma resistencia?

Los Bucks, en su tercer asalto serio seguido a la gloria, están atacando desde una nueva cultura. Desde un sentir de pequeño mercado que quiere optar a lo más grande. Portis, definiendo a Milwaukee y a sí mismo como un blue-collar, encarna dicho sentimiento a la perfección. "Somos perros", se repiten constantemente. Y eso, seguramente, es lo que les está ayudando a sobrevivir, y a morder como pocos, pese a una rotación de muy pocos jugadores. Más allá del quinteto titular, solamente Pat Connaughton y Bryn Forbes han tenido un peso real y constante. A ellos, se une Portis, ahora entre los iniciales por la ausencia de Antetokounmpo. En el caso de los Suns, la rotación se amplía, con minutos considerables hasta para nueve jugadores. Un desgaste que, a lo largo de la serie, puede terminar teniendo su incidencia. En cuanto a mentalidad se refiere, con Chris Paul a la cabeza, es la misma. No se autodenominan perros, pero también lo son. Y, como en el caso de los Bucks, también están hambrientos. Arrancan las Finales de la NBA 2020-21.