NBA | LAKERS 114 - 121 RAPTORS

Desastre total: LeBron se resiente y los Lakers rozan el play-in

La estrella se lesionó de nuevo y los Lakers no pudieron con Toronto. Los angelinos, 1-6 en los últimos siete partidos, rozan el play-in.

Problemas en el paraíso. Ni con LeBron ni sin él, los Lakers han podido levantar cabeza. El hundimiento paulatino del equipo angelino le deja ahora en un empate técnico con Blazers y Mavericks, con los que comparten récord (36-28). Los tres equipos van del quinto al octavo puesto, y la dinámica descendente de los Lakers (sextos) no permite demasiados optimismos en torno al futuro más inmediato. Y el calendario no es precisamente prometedor: los Nuggets son los próximos rivales, luego vienen los Clippers, asoman unos rivales directos como los Blazers y esperan unos Suns que se están jugando el primer puesto del Oeste con Utah. Después Knicks y cierto relajamiento al final, con tres equipos que, o no se juegan nada, o son teóricamente inferiores: Rockets, Pacers y Pelicans. En esas está el equipo de Frank Vogel, que dio la cara cuando LeBron James se lesionó el pasado 20 de marzo, pero se ha diluído en los últimos duelos y suma un 1-6 en los últimos siete asaltos, además de tres derrotas consecutivas, las dos últimas con El Rey ya activo y forzando ligeramente para entrar en la rotación, volviendo antes de tiempo ante Sacramento.

El retorno, independientemente del tempo, ha tenido alguna consecuencia inesperada para los Lakers, que han visto cómo su estrella se resentía de la lesión en el último cuarto y tenía que poner rumbo al banquillo, sin poder disputar los últimos 6:42 de partido. Los angelinos iban 111-95 en ese punto, y sin James han intentado una remontada inacabada que ha dejado mucho sabor de boca y un séptimo puesto en el que se han visto cuando ha finalizado el choque. Esa posición es la primera que da acceso al play-in, esa especie de previa que se ha inventado la NBA por el coronavirus y que ha duplicado este año para alargar la competición y conseguir más espectáculo, un mantra por el que siempre se ha movido la Liga pero que no ha convencido del todo a los jugadores. Los Lakers tienen el mismo puesto, un enfrentamiento directo igualado con los Blazers que se resolverá en pocos días y la posición perdida con los Mavs (líderes de la División Suroeste), en caso de empate. En otras palabras, muchos problemas y muy poco tiempo para resolverlos.

Antes de lesionarse, LeBron era el mejor de un equipo en el que no jugó bien nadie. La estrella se fue al banquillo con 19 puntos, 7 rebotes y 6 asistencias, y solo Kyle Kuzma dio la cara de una forma más o menos regular durante el encuentro (24 tantos, con 8 de 16 en tiros de campo y 6 de 11 en triples). Anthony Davis volvió a ser esa versión fantasmagórica de sí mismo, promedia algo más de 21 puntos esta temporada y suma apenas 17 en los últimos seis partidos desde su retorno, con un triste 40% en tiros. Y Andre Drummond ha llegado para ayudar, de momento sin suerte (aceptable 19+11 hoy), y ha cambiado una rotación en la que ya no entra Marc Gasol, que volvió a no jugar y apenas ha participado en cuatro de los últimos 12 encuentros. Además de eso, un poco de Talen Horton-Tucker, una aportación pequeña de Montrezl Harrell, y minutos irregulares de Alex Caruso, en ataque y en defensa. Y una sensación de apatía y de superioridad rival que ha maniatado en demasía a un equipo que, ahora mismo, parece carne de derrota en primera ronda. Y con poco margen de mejora.

En los Raptors, más sonrisas e ideas mucho más claras. Casi un 40% en triples y dos actuaciones formidables monopolizadas por el pasado y futuro de la franquicia (que confluyen, vaya, en el presente): Kyle Lowry finalizó con 37 puntos (12 de 20 en tiros de campo y 8 de 13 en triples) y 11 asistencias; Pascal Siakam anotó 39 (15 de 26 y 4 de 8) y sumó 13 rebotes, además de 4 asistencias, 2 robos y 2 tapones. El peso del equipo fue del dúo dinámico en ausencia de Fred VanVleet, Gary Trent Jr y OG Anunoby, tres ausencias clave que tampoco pudieron aprovechar unos pírricos Lakers. Eso sí, el equipo de Nick Nurse tiene 2,5 partidos por delante a esos Wizards que están haciendo una recta final de curso (por obra y gracia de Russell Westbrook) envidiable y que no parece que vayan a aflojar en estos últimos encuentros. Eso sí, la victoria ha demostrado que pueden estar ahí en lo que queda de curso. Y que los Lakers tienen, ahora mismo,unas dificultades con los que nadie contaba hace unos meses. Incluso en el paraíso puede haber problemas. Y, en este caso, son muchos.