NBA | BUCKS 117 - NETS 114

Antetokounmpo tapona a Durant en una oda al baloncesto

Giannis, con 49 puntos, se impone a Kevin, con 42, en uno de los mejores duelos de la temporada. Los Bucks, a dos partidos y medio con nuevo asalto el martes.

Antetokounmpo tapona a Durant en una oda al baloncesto
Stacy Revere AFP

Todo eran buenas noticias antes de empezar el partido. Kyrie Irving, Kevin Durant y Giannis Antetokounmpo, todos con el asterisco de la duda, estaban disponibles. Y el Fiserv Forum, por fuera y por dentro, era una fiesta, con vacunas Pfizer para todos los asistentes y un partidazo por delante: primero contra tercero en el Este y los dos mejores ataques de la competición enfrentados. Hechos a la altura de las expectativas, con una de las mayores exhibiciones de la temporada y un duelo que, de cruzarse en playoffs, puede dejar impronta en la historia. Giannis frente a Kevin, Durant frente a Antetokounmpo. Qué fase final le espera al Este, con Joel Embiid, y otros tantos que se pueden sumar, mirando desde la rendija. 49 puntos para el griego (a tres de su máximo), 42 para el estadounidense y 91 para el baloncesto, y el espectador. En las manos de Durant quedó, además, la opción de llevar el partido a la prórroga, con un triple en posición muy complicada; aunque, de haber entrado, no hubiera desentonado con lo interpretado. El titular, que viró de forma desenfrenada, al ritmo del partido, se quedó en casa (117-114); pero las buenas noticias seguían estando por todas partes.

Ases fuera desde el primer minuto. Balón por los aires y machaque sin piedad de Anteto. Para empezar. Vaya que si estaba disponible. De una canasta a la otra, fieles a su estilo, pero con ese orden dentro de la anarquía que sólo consiguen mantener los mejores. Nash, que para nada está siendo un simple gestor de talento, ya mira más allá. DeAndre Jordan, que va y viene de la rotación con una facilidad sorprendente, para defender a Giannis. Hay que mover piezas de cara a la hora del juicio final. Poco pudo hacer. Nada más empezar el segundo cuarto, tapón y, en el cambio de canasta, falta del primero sobre el segundo. Superado en todo momento. A la mitad del tercer cuarto, el griego ya registraba 36 puntos. Superior por dentro (8 rebotes), como suele, pero importante por fuera, siendo el peligro que pretende: le flotaron en el perímetro (incluso en tiros desde la media distancia) y transformó cuatro de los ocho triples que intentó. Desde la zona que en su día reinaba Tim Duncan, tiros tras reverso, en suspensión, ganchos, etc. Repertorio total, con 21 de los 36 (58,3%) tiros intentados convertidos, y acompañado de un elenco a la altura. Khris Middleton, el que siempre ha estado, 26+11+6; Jrue Holiday, el que ha llegado para que los que estaban sean aún mejores, 18+5+4. También Bryn Forbes, hiperactivo y muy acertado desde la larga distancia (4/7 y 12 puntos).

Se había pasado de ninguna a tres de las cuatro posibles superestrellas en pista. Consecuencia normal lo acaecido. La otra, por cierto, James Harden, aún no tiene fecha de regreso. Se ha llegado a especular sobre su ausencia hasta el inicio de los playoffs; de momento, Nash prefiere no hablar del tema. Ni siquiera pensar en él. "No sé si quiero pronosticar nada. No estoy seguro de que eso nos sirva a ninguno de nosotros. Déjenme evitar la pregunta y decir que ya veremos", declaraba al respecto en la previa del partido. El big-three está pero no está, como diría Schrödinger, pero a Steve no le han faltado soluciones. A un Durant supremo (que acompañó su gran puñado de puntos con 10 asistencias y un 7 de 13 en triples) y un Irving de menos a más (20+7+6), se unían en su debido momento un Landry Shamet impecable (17+3+2) y un Jordan que fracasó ante Anteto, pero que aportó (10+11). Con ello se dominaba en un primer cuarto, e inicio del segundo, en que la ventaja llegó a los 14 puntos, pero con el lastre de las pérdidas (11 por 5 de los Bucks al descanso), que impidieron romper el partido en un abismo que, aunque en Wisconsin nunca es inabarcable, podría haber sido importante. No sorprende, pues, la igualdad al descanso (62-59), ni el 90-90 al inicio del último cuarto.

Tabula rasa en el marcador, pero no en lo disfrutado. Blake Griffin, agazapado hasta el momento, sacaba el mechero para la traca final, que se encendió con un triple. Jeff Green, de forma homónima, recogía la estela. Middleton, con un 3+1, respondía poco después (96-96). Todos los periodos se habían decidido en el acierto triplista y todos querían acercarse a lo que, hoy, parecía ley. Pelea en el barro, aunque la nobleza del Este vista de traje. Griffin por los suelos, provocando faltas en ataque, lanzándose, literalmente, a por la pelota, y toda la línea terrestre de los Bucks, sin Brook López y con Giannis como hombre grande en los momentos decisivos, arremangada. Trabajando y observando el baile de la noche. Durant ponía a los Nets a dos puntos con uno de esos movimientos marca de la casa, desde la media distancia, y Anteto respondía con un triple (104-99). Y si Giannis seguía anotando, ahora desde la línea de tiros libres, Kevin insistía en su especialidad (106-101). Más. Acción preciosa del griego a aro pasado y triple del cuatro veces máximo anotador de la NBA (110-107). De un lado al otro hasta encontrarse, con un tapón de Anteto a Durant como metáfora de la sinfonía, que hasta tuvo a Blake saltando como antes, como cuando volaba por encima de los coches. El martes, segundo asalto, con la posibilidad de decantar el récord particular para un hipotético empate en la clasificación del Este (ahora, con los Nets por delante a 2,5 partidos). Que las noticias vuelvan a acompañar.