NBA

La bomba es real: Harden se quiere ir con Kyrie y Durant

Adrian Wojnarowski ha confirmado que el escolta quiere irse a los Nets, que ya preparan una oferta. Su unión con Kyrie y Durant sería un auténtico bombazo.

Lo que ayer era un simple rumor se ha convertido en algo mucho más grande. Adrian Wojnarowski, ese ser celestial para el mundo del periodismo que convierte las noticias en oficiales antes que los equipos, ha confirmado que James Harden quiere salir de Houston rumbo a los Nets y formar un big three tremendo con Kevin Durant y Kyrie Irving. Lo que en un inicio parecía una broma de mal gusto, un simple rumor en un mercado repleto de ellos, ha acabado siendo algo infinitamente más serio y algo que se pueede convertir en realidad si en Brooklyn consiguen que cuadren las cuentas. Si lo consiguen, tendrán la afición de la Gran Manzana, esa que sueña desde hace mucho tiempo con ver un baloncesto del que han dejado de disfrutar con los Knicks, podrá ver en pista a un equipo temible y tres ramalazos de talento tan grandes como el ego de los hombres que lo ejercen.

Para legalizar el intercambio y poder juntar los 41 millones que cobrará el año que viene La Barba (más de 130 hasta 2023), con los 39 de Kevin Durant (cobró 37 sin jugar el curso pasado) y los 33 de Kyrie, los Nets tendrán que deshacerse de al menos 33 millones de dólares para no sobrepasar el límite salarial. Para llegar allí, los Nets tendrían que armar un paquete que incluya cualquier combinación de tres jugadores del siguiente grupo: Caris LeVert (16,2 millones), Spencer Dinwiddie (11,5 millones), DeAndre Jordan (10,4 millones) y Taurean Prince. (12,3 millones). En ese trato también podría entrar un Jarret Allen que cobra algo menos (3,9), con lo que Houston paliaría la salida de Harden y el final definitivo de su proyecto con un grupo de gente joven... y rondas del draft, claro. Cuando los Clippers se hicieron con Pau George entregaron cinco primeras rondas más dos intercambiables; en ese caso, la llegada de George aseguraba la de Kawhi y es posible que los Rockets se conformen con alguna menos, pero es una obviedad supina que a los Nets no les va a salir nada barato el intercambio. En otras palabras: fácil no va a ser.

Y, más allá de la logística, hay más problemas. Por un lado, nadie que tenga la oportunidad de juntar a tres figuras semejantes va a renunciar a ello. Por otro, parece que el único modo de llegar a ello es con una hipoteca que recuerda a la que dejó Mijaíl Prójorov en 2013, cuando trajo a Paul Pierce y Kevin Garnett para juntar ese equipo de Play Station que se quedó en nada y dejó por delante un futuro sórdido y oscuro del que la franquicia empezaba a salir antes de las llegadas de Kyrie y Durant. Y no sólo eso, juntas a tres de los mayores egos de la actualidad, probablemente de la historia. A  tres hombres muy buenos por separado pero que necesitan desesperadamente el balón y que no pueden vivir sin unos puntos inherentes a su juego. Y, más allá de Durant (ya veremos cómo vuelve de su lesión en el tendón de Aquiles), Kyrie es famoso por su mala cabeza y acabar con la química interna de los equipos en los que está, y Harden no es precisamente famoso por su compañerismo. Su intervencionismo a la hora de manejar los Rockets a su antojo y su papel en la salida de Chris Paul o en la llegada de Russell Westbrook son de sobra conocidos, y su capacidad en pista, con mucha estadística pero pocos resultados en playoffs, siembran la duda en torno a un jugador que ha liderado un proyecto que puede pasar de estar herido de muerte a, directamente, morir. Y entre horribles sufrimientos.

Eso sí, los Rockets podrían negarse a negociar y obligar a Harden a cumplir su contrato. Pero claro, en plena era de los jugadores empoderados, esos que tienen más poder que los propietarios y la propia NBA, no parece lo más adecuado. Harden puede negarse a jugar hasta ser traspasado y forzar así un movimiento también motivado por las salidas de Daryl Morey y Mike D'Antoni y los deseos de reencuentro con éste último en Nueva York, donde ejercerá de asistente de Steve Nash. Un Nash que necesitará la ayuda de su antiguo técnico y de Amar'e Stoudamire, con el que compartió equipo y ahora banquillo, para gestionar el papelón que se le viene encima, tres hombres (si finalmente viene Harden) que manejarán la franquicia a su antojo y que pueden provocar su despido de un día para otro como ya pasó con otras grandes estrellas en tiempos lejanos y no tanto, de Magic y Paul Westhead a LeBron y David Blatt (todo con sus matices y sus análisis concretos). En definitiva, el rumor es más que eso y James Harden se quiere ir de unos Rockets que están en las últimas y recalar en unos Nets que, con tres talentos así, serían candidatos serios al anillo. Lo que no sabemos es si Steve Nash se estará frotando las manos o tendrá la sensación de que esto le viene grande. Eso, pronto lo veremos. De momento, el examen que ya tenía en su año rookie como entrenador puede acabar siendo mucho más. Papelón.