NBA | FINALES 2020

Mítico Rondo: el 'orgullo celtic', clave en el regreso de los Lakers

Rondo se ha convertido en el segundo jugador de la historia en ganar con los dos míticos equipos. En 2008 ganó con Boston y 12 años después, ha repetido con el eterno rival.

Rajon Rondo es el segundo jugador de la historia que gana el título con Boston Celtics y Los Angeles Lakers

Dentro de la irracionalidad más absoluta, Rajon Rondo emergió para los Lakers. No fue ni el mejor jugador ni el más determinante, pero fue clave en el regreso a lo más alto de la franquicia angelina, que reina en la NBA diez años después de ganar las Finales a unos Celtics... en los que estaba Rondo. Espectacular referencia de los bostonianos, el base buscaba su redención particular ante el que había sido su eterno rival en una época distinta en la que LeBron James todavía no dominaba la Liga y no se tiraba más veces de tres que de dos. Tras salir del equipo al que le había dedicado sus casi nueve primeros años como profesional, Rondo pasó una tumultuosa etapa en los Mavs, en los que acabó relegado al banquillo por un Rick Carlisle al que sacó de quicio; luego pasó por los Kings, unos Bulls en los que tuvo problemas con Jimmy Butler y Fred Hoiberg y terminó recalando en unos Pelicans en los que alternó fases del tedio más absoluto con un final de temporada brillante y unos playoffs extraordinarios que acabaron por constatar que esa leyenda que le rodea, la de Playoff Rondo, es mucho más que eso. Que su mejoría en la fase final es tan ilógica como objetiva y que, excepto en los Mavs (y Kings, con los que no disputó los playoffs), ha sido una constante en la carrera de uno de los mejores bases de su generación.

Precisamente Rondo fue testigo de los últimos vestigios de la rivalidad entre Lakers y Celtics. En esas Finales de 2010, saldadas con victoria angelina, se vio el último gran enfrentamiento, que dos años antes había tenido otro capítulo. Era el primero desde que en 1987 se enfrentaran ambos equipos y supuso el primer título para Boston en 22 años. En esas Finales y acompañado de Garnett, Pierce y Allen, Rondo promedió 9,3 puntos, 3,8 rebotes y 6,7 asistencias. Se hizo con el puesto de titular con tan solo 22 primaveras por delante de otros playmakers como Eddie House o Sam Cassell, repartió 16 asistencias en el game 2, el máximo de la serie, y se fue a 21+7+8 en el sexto y definitivo partido, con 6 robos y paliza histórica al eterno rival, al que se impusieron por 39 puntos. En 2010, dos años después, Rondo ya era un base consolidado y uno de los pilares fundamentales de los Celtics. En segunda ronda se enfrentaría a los Cavs de LeBron (29+18+13 en el cuarto partido y 20,7+6,3+11,8+1,8 de promedio en la serie) a los que apearía, junto a sus compañeros, en seis partidos, provocando la marcha de un Rey todavía sin corona a los Heat con esa polémica The Decision e iniciándose una nueva era en el baloncesto moderno que ha acabado, viva las casualidades, con LeBron y Rondo compartiendo equipo en los Lakers... y ganando un nuevo anillo. El cuarto para James y el segundo para el base, que tuvo que esperar 12 largos años para volver a saborear el mayor de los éxitos.

Rondo promedió en las Finales de 2010, 13,6 puntos, 6,3 rebotes y 7,6 asistencias y, durante los siguientes años, se convirtió en el líder indiscutible de un grupo envejecido que ya había pasado su mejor momento y que tuvo su última gran opción en 2012, precisamente ante los Heat de LeBron, con los que perdieron 4-3 tras tener match ball en el Garden y ser sentenciados por el Rey (y 45+15+5...). Sin embargo, dos años antes se había vivido el último gran episodio de una pugna eterna, traducida ahora en 34 anillos (17 por cabeza), por los 40 que tienen el resto de franquicias de la NBA de forma combinada. En esa eterna disputa por el trono definitivo de la mejor Liga del mundo, las batallas de Jerry West ante un Bill Russell al que nunca pudieron vencer y los enfrentamientos entre Larry Bird y Magic Johnson en los 80 fueron la joya de la corona (con resurgimiento incluido de la NBA) de la constante lucha que ha abarcado casi la totalidad de la existencia de la competición y que ha tenido en Lakers y Celtics a sus dos mejores equipos y, también, a su más histórica rivalidad.

Ahora, diez años después de las últimas Finales entre ambos equipos, nos hemos quedado a tan solo dos victorias verdes de volver a ver el clásico enfrentamiento. Pero, siendo una década en la que cada franquicia ha vivido su crisis particular, Rondo ha batido un récord casi insólito dentro de la competencia entre las dos franquicias: se ha convertido en el segundo jugador de la historia en ganar el anillo vestido con ambas camisetas, una rareza extrema. Además, es el único que lo ha conseguido desde el traslado de los Lakers a Los Angeles (1961). Antes, Clyde Lovellette había conquistado en Minneapolis, en 1954, el anillo como jugador de los Lakers. Casi una década después, en 1963 y 1964, conquistó dos campeonatos más con los Celtics de Bill Russell. La primera de ellas fue precisamente ante los Lakers, aunque en ninguna tuvo el mismo protagonismo que tuvo en sus primeros años, donde se convirtió en uno de los mejores jugadores interiores de la competición. Jugar con ambas franquicias no es tan raro (Avery Bradley, su compañero, también lo ha hecho) pero sí lo es salir campeón. Al fin y al cabo, si algo se ha demostrado a lo largo de la historia, es que ganar, incluso con Lakers y Celtics, no es fácil. Nunca lo es. Y en el caso de Rondo, de la misma manera que fue parte del 17º título de la historia de los Celtics, lo ha sido también del 17º de los Lakers.

Héroe inesperado

Al margen de su segundo anillo con el eterno rival, Rondo se ha vuelto a consagrar como un jugador de playoffs. En las dos últimas temporadas ha mezclado momentos buenos (muy breves) con muy malos (y constantes). Ha tenido algún pico bueno, pero siempre ha sido paliado con desastres adimensionales y un movimiento contrario a su persona de la comunidad hater que se declaraba fan de los Lakers que ha contrastado con el asombro originado por su gran nivel en playoffs. En plena decadencia, Rondo ha disputado solo tres partidos de titular este curso, y 20,5 minutos por noche, ambos mínimos de su carrera. Además, ha tirado con menos del 33% en triples, una estadística que no era tan baja desde su último año en Boston. Y ha promediado 7,1 puntos, 3 rebotes y 5 asistencias, sus peores números desde su año rookie. Camino de los 35 años, pocos fueron los que se acordaron de sus playoffs con los Pelicans (de Anthony Davis, vaya) en 2018 o de que, en los Bulls, con él en pista ganaron sus dos primeros partidos de primera ronda en el Garden (sí, ante los Celtics)... y perdieron los cuatro siguientes, que jugaron sin su lesionado base.

Rondo debutó en el primer partido ante los Rockets, sumando 8 puntos, 3 rebotes, 4 asistencias y 2 robos, pero jugando mal, en esa versión empeorada que siempre muestra en la fase regular, con mucho tiempo con el balón en las manos, poca capacidad creativa y una defensa irrisoria. En el segundo partido, todo cambió: 10 puntos, 9 asistencias y 5 robos, con un +28 con él en pista. Y en el tercero se coronó con 21 puntos y 9 asistencias, 12+5 en el último periodo, una inopinada fiabilidad para el tiro de tres que mantuvo, excepto en contadas ocasiones, en todos los playoffs y una cualidad que durante el resto del año ere desconocida: la de jugar sin balón. Se adaptó perfectamente a LeBron y fue una figura fundamental a la hora de romper defensas en zona ante los Nuggets o los Heat, siendo uno de los jugadores más pacientes e inteligentes de la Liga, capaz de leer defensas e interpretar jugadas en todo momento.

Rondo ha tenido un +/- positivo en 10 de los 16 partidos que ha disputado, ha promediado un 45,5% en tiros de campo y un 40% (¡¡¡!!!) en triples y se ha ido a casi 9 puntos, 4,3 rebotes y 6,6 asistencias, números lejanos a sus mejores días... pero que ha conseguido en menos de 25 minutos por partido. Ha repartido al menos 4 asistencias en todos los partidos, ha superado las 5 en 12 de 16 y ha conseguido hasta 105 en todos los playoffs saliendo de suplente, superando la marca que estaba en manos de Manu Ginóbili en 2014 (95, en un anillo también con anillo). Además, Rondo es el jugador que más tiempo ha tenido que esperar entre el primer y el segundo anillo de la historia; antes, Earl Cureton triunfó con los Sixers en la temporada 1982-83 y repitió los Rockets en la 1993-94. Otro récord más para un jugador que llegó a los 16 puntos y 10 asistencias en el segundo partido de las Finales y se fue a los 19 (4 rebotes y 4 asistencias) en el sexto y definitivo asalto, al que se fue sin fallos en el tiro al descanso, acabando con 8 de 11 en tiros de campo y 3 de 4 en triples. Ya no es el jugador que aparecía en los mejores quintetos o quedaba hasta tres veces máximo asistente, además de ser un asiduo al All Star durante cuatro años consecutivos. Pero es alguien esencial en el esquema de juego de un equipo competitivo y siempre saca a relucir sus habilidades a la hora de la verdad, cuando las muñecas tiemblan y el pulso se acelera.

Camino de los 35 años, Rondo se ha salido de su player option e intentará buscar un contrato mayor la temporada que viene. Presumiblemente y salvo sorpresa, los Lakers serán su primera opción: LeBron le quiere allí, está cómodo en Los Ángeles e inmerso en un proyecto que, si da los pasos adecuados, puede seguir optando al anillo. Además, ha demostrado ser un jugador fiable en playoffs (por eso pedirá más dinero), por lo que el interés puede ser mutuo y el acuerdo fructífero. Si LeBron sigue actuando de base se puede compatibilizar su estancia en pista con Rondo o Caruso indistintamente (y según el rival o momento del partido) y si el vestuario continúa mezclando veteranos y jóvenes y consigue a algún otro tirador puede ser realmente temible. Solo falta por saber si Rondo alargará su aventura al lado del Rey, ese hombre que era archienemigo de Boston hace unos añoso. De momento, sabemos que el orgullo celtic del base ha impregnado al eterno rival y le ha dado una chispa necesaria para ganar un anillo que, en el peor año de la historia, sabe a gloria. Playoff Rondo se corona en los Lakers. Cualquiera lo habría dicho hace diez años. Aunque hace diez años, era difícil predecir que los angelinos iban a estar una década sin ganar, que LeBron iba a convertirse en el que es y que los Celtics no volverían a tener el anillo tan cerca. Prácticamente todo es imposible de predecir en esta vida salvo, tal vez (solo tal vez), una cosa: que, en el momento de la verdad, Rajon Rondo va a estar ahí. Y eso es algo que, ya se sabe, no se puede decir de todo el mundo.