LOS ANGELES LAKERS

Cuando Kobe Bryant sentenció a sus compañeros de los Lakers: "Los vagos se van traspasados"

Kobe Bryant se puso a la altura del Michael Jordan más despiadado con una interacción con sus compañeros que dejó a éstos rotos.

Kobe Bryant y Jeremy Lin
Geoff Burke USA TODAY SPORTS

Todo aficionado estándar de la NBA conoce el difícil carácter que tenía Kobe Bryant. Quería ganar y lo quería a toda costa. Hasta Pau Gasol, que terminó siendo uno de sus amigos más cercanos, lo probó en su piel no una vez sino continuamente. Y ahora que -con la emisión de The Last Dance, el documental que ensalza su figura- tanto se habla de lo duro que podía ser Michael Jordan en ese apartado, el jugador al que Bryant imitó y casi alcanzó, han salido a colación algunos capítulos complicados de Bryant en su estancia en los Lakers durante dos décadas. 

El estadounidense de procedencia taiwanesa Jeremy Lin, que estuvo en los Lakers una temporada (la 2014/15), ha recordado una anécdota sobre Bryant que habla de lo áspero que podía ser el jugador de Filadelfia cuando venían mal dadas.

En el podcast de Danny Green, que ahora está en los Lakers, Lin ha viajado hasta el mes de febrero de 2015 para ejemplificar sobre este tema. En ese momento los angelinos se encontraban entre los peores de la Liga, con un récord de 13-34 en la Conferencia Oeste, y Bryant ya dejaba señales públicas de que estaba bastante disgustado. Bryant estaba de baja tras haberse operado del manguito rotador del hombro derecho, por lo que su ánimo era aún más bajo. 

Jeremy Lin cuenta lo que ocurrió en uno de los entrenamientos en El Segundo:

"Se había hecho mucho daño y estaba fuera para lo que quedaba de temporada. Así que no estaba con nosotros, estaba rehabilitándose y fuera de la disciplina, por lo que no le habíamos visto en varias semanas. Y de repente se presentó en el gimnasio. Era el día anterior al del cierre del mercado de traspasos. Estábamos a punto de empezar el entrenamiento, haciendo el calentamiento previo en la banda. Y vino hacia nosotros. Y con la presencia que tenía pero agudizada. Se acercó. Todos estábamos igual. Carlos Boozer le dijo de muy buen rollo: '¡Kob! Qué bien verte por aquí, hermano. Llevábamos un tiempo sin verte. ¿Qué te ha hecho venir a vernos?'. Y no se le movió ni un músculo de la cara y nos soltó lo siguiente: 'Sólo he venido a decir adiós a algunos de los vagos que vais a ser traspasados mañana'. Se sentó en la mesa de anotación del gimnasio donde entrenábamos, le dijo un par de cosas al entrenador y se fue. Recuerdo la sensación. 'He perdido toda la motivación para entrenar', dijo en voz alta un compañero cuando se fue"