NBA | NUGGETS 116 - LAKERS 120

La trituradora del Oeste

Los Lakers ganan en la prórroga en Denver y ya llevan 17 victorias seguidas fuera de casa ante rivales de su conferencia. Davis, decisivo en el tiempo extra.

La trituradora del Oeste
Isaiah J. Downing USA TODAY Sports

Si hay un dato que puede hacer sonreír a los aficionados de los Lakers de cara a las opciones del equipo para estar en la final de la NBA es este: sólo han perdido un partido fuera de casa ante rivales de la Conferencia Oeste. Fue el primero, en el Staples y jugando de visitante con los Clippers. Desde entonces son 17 victorias seguidas, incluido su único partidos en Houston y las dos visitas a San Antonio, Portland, Oklahoma, Dallas y, ahora también, Denver. Los de las Rocosas llegaban al encuentro después de cuatro victorias, realizando un gran juego y con aspiraciones serias de tumbar al líder y ponerse a dos partidos de distancia. Quedarse ahí, soplándole en la nunca, antes del parón del All Star. Pero ni siquiera aquí han tropezado estos Lakers con los que todos sus rivales en playoffs, sean quienes sean, deben estar devanándose los sesos para encontrar la forma de ganarles algún partido, de hacer valer su condición de locales. Sin eso, en una eliminatoria estás muerto.

El partido se resolvió en la prórroga porque antes dominaron los dos por tramos y la cosa acabó equilibrada tras 48 minutos. Primero fueron los Nuggets los que tomaron ventaja, llegando a ponerse 13 puntos por encima en el segundo cuarto, pero una buena remontada de los visitantes antes del descanso (10-29) les hizo marcharse al vestuario por encima en el marcador. El tercer parcial fue otra vez local a pesar de los problemas de faltas de Jokic. El pívot vio la cuarta con casi 5 minutos por jugarse y no volvió hasta que quedaban 7 y medio para el final. 10 minutos sin el serbio que sus compañeros resolvieron bien, manteniendo la ventaja por la mínima. Fue entonces cuando más brilló la figura del mejor jugador de los Nuggets esta noche: Jamal Murray (32 y 10 asistencias). Por cierto, que esa cuarta falta fue muy protestada por el banquillo local, ya que Anthony Davis dio tres pasos en la zona antes de que se produjese el contacto con Jokic.

En todos los buenos ratos de los Lakers hubo un factor común: Alex Caruso. Saliendo desde el banquillo, su equipo logró un +23 en sus 22 minutos en pista, de largo el mejor +/- del partido. Aportó absolutamente de todo, pero lo principal fue despertar a un grupo de jugadores que en momentos concretos parecía dormido. El último cuarto fue muy igualado y LeBron perdonó al rival fallando el lanzamiento que habría evitado la prórroga después de que Gary Harris igualara la contienda a menos de 24 segundos. El partido se marchó al tiempo extra con 111-111 y ahí se reprodujeron los problemas que habían tenido todo el encuentro los Nuggets. Inferioridad en la zona (8-20 en la pintura para los Lakers en el segundo cuarto, que llegaron a forzar varias pérdidas del rival por comerse la posesión) y pérdidas absurdas. Y aquí tuvo un papel principal Nikola Jokic, que para sorpresa de todos falló como nunca en los instantes finales. Sobre todo en dos jugadas con su equipo 116-119 abajo: primero perdonó un triple y después, a falta de 19 segundos, dio un mal pase que devolvió la posesión al rival.

La otra cara de la moneda fue el pívot rival, Anthony Davis que coronó su partidazo (33+10) con dos triples cuando más quemaba el balón en la prórroga y que fueron decisivos para que su equipo se llevase la victoria. La estrella de los Lakers metió 7 de los 9 puntos de su equipo en el tiempo extra. Quien le encontró abierto en la línea de tres en ambas ocasiones fue LeBron, que firmó su 12º triple-doble de la temporada (32+12+14). Son ya tres triples-dobles más que el resto de jugadores de la historia juntos a partir de sus temporadas 17, que es en la que está ahora mismo el Rey. Además, se convierte en el cuarto laker en alcanzar los 20 triples-dobles tras Magic Johnson, Elgin Baylor y Kobe Bryant.