NBA | CELTICS 114 - SPURS 129

Unos Spurs al alza ganan en Boston ante la desesperación local

Con dos grandes parciales, uno nada más comenzar y otro tras la expulsión de Kemba, los Spurs se llevan una gran victoria en su lucha por la octava plaza.

Unos Spurs al alza ganan en Boston ante la desesperación local
CJ GUNTHER EFE

San Antonio Spurs está en el mejor momento de lo que va de temporada. Desde el 1 de diciembre, cuando tenían un récord de 7-14, han ganado 9 de los 15 partidos que han jugado y quieren aprovecharse del desconcierto general que existe en la pelea por la octava plaza del Oeste para intentar asentarse en ella de cara al último tramo de temporada que llegará tras el All Star. Esta noche han vuelto a ganar a un rival de mucho nivel y en un pabellón siempre muy difícil. Y lo han hecho siendo mejor que el rival durante la mayor parte de los minutos.

No hace falta más que ver cómo empezó el encuentro. 22 de los 25 primeros puntos del encuentro fueron para los visitantes, incluido un parcial de 0-14 que ya puso el encuentro muy cuesta arriba para los locales. Entre Tatum y Brown fallaron 20 de los 30 lanzamientos que intentaron y sólo metieron 1 triple de 11. Aún así, y luchando contra desventajas que superaron los 20 tantos en más de una ocasión durante la primera mitad, el espíritu de los Celtics les llevó a no dejarse ir y a colocarse en posición de pelear por la victoria.

Esto ocurrió en el tercer cuarto, cuando llegaron a estar 76-69. Entonces sucedió la jugada que lo iba a cambiar todo en favor de los visitantes. Una pantalla bastante dura de Aldrige sobre Kemba (que volvía tras tres partidos de baja por fiebre) iba a desatar la polémica. Los árbitros no pitaron nada y el base de los Celtics se revolvió contra uno de ellos que en cuestión de cuatro segundos le pitó dos técnicas y le mandó al vestuario. Sumada a otra que le cayó a Brad Stevens fueron tres tiros libres que se convirtieron en dos puntos de Aldrige y un rebote en ataque que acabó en falta a Derrick White y otros dos tantos más. Era el inicio de un parcial de 0-11 que volvió a poner los dobles dígitos de diferencia en el marcador y que los Celtics ya nunca serían capaces de haerlos desaparecer.

Entre tanto, justo después de la expulsión de Kemba (primera en toda su carrera), un vaso lleno de cerveza voló en dirección al banquillo de los Spurs, pasando por encima de las cabezas de los que allí estaban sentados. La megafonía del pabellón tuvo que recordar que ese tipo de comportamientos no estaban permitidos mientras la seguridad se llevaba al culpable. Al final del encuentro Stevens se disculpó con Popovich personalmente. DeRozan, con 30 puntos, 6 rebotes y 4 asistencias, fue el mejor de un encuentro en el que Looney Walker brilló desde el banquillo (19).